Sokol: fiel aliado del deporte y del nacionalismo checo

Bandera del Sokol de Praga, en la que se lee «esforcémonos», por el pintor Josef Mánes. Fuente: Payne.cz

CELIA PÉREZ CARRASCOSA, Praga (República Checa)

En el siglo XIX los nacionalismos afloraron en el Viejo continente, lo que provocó varias revueltas y protestas contra monarcas y gobernantes en la segunda mitad de siglo. El Imperio austríaco se componía de diferentes naciones y algunas de ellas consideraban que la influencia germana era un problema para su desarrollo nacional.

Por este y otros motivos, Miroslav Tyrš, licenciado en Filosofía por la Universidad Carolina de Praga, pensaba que una nación fuerte, tanto física como mentalmente, era necesaria dentro del imperio. Para conseguir dicho objetivo, Tyrš llegó a la conclusión de que el ejercicio físico y colectivo sería muy importante para fortalecer a este pueblo eslavo.

Así las cosas, el 16 de febrero de 1862 Miroslav Tyrš y su amigo Jindřich Fügner, un empresario que apoyaba el nacionalismo checo, fundaron la organización de educación física más antigua del país. Dos años más tarde la renombraron como Sokol, halcón en español, y tuvo un papel primordial en el desarrollo de la nación checa.

Primeros vuelos del halcón

Miroslav Tyrš. Fuente: Payne.cz

Kateřina Pohlová, representante de Sokol, explica que Miroslav Tyrš, quien también era profesor de Historia del Arte en la Universidad Carolina de Praga, era un gran admirador de la filosofía griega. Entendía que la salud y la belleza del cuerpo no podían darse sin el desarrollo de la mente y viceversa, tanto a nivel individual como colectivo. De hecho, la palabra sokol significa halcón en español. Según Pohlová, dicha palabra se usaba en los países eslavos, especialmente en los del sur, para hablar de una persona fuerte y sana. De ahí el nombre de la organización deportiva. Además de Tyrš, su amigo y empresario Jindřich Fügner también defendía la causa checa. Así, Pohlová indica que: «Tyrš puso las ideas y Fügner el dinero».

Jindřich Fügner. Fuente: Payne.cz

Pero, ¿qué ocurría por aquel entonces en las Tierras checas para que el nacionalismo entrara en ellas? Como se ha mencionado al principio, en el siglo XIX hubo varias revueltas contra varios reyes y emperadores europeos en las que se exigía, entre otras cosas, terminar con las monarquías absolutas que había traído de vuelta la Restauración. En el caso concreto del Imperio austríaco, las protestas de 1848 también tenían un carácter nacionalista, ya que la Corona de los Habsburgo se componía de austríacos, húngaros, checos, eslovacos, rumanos, croatas, serbios, eslovenos e italianos. Por ende, estas revueltas también reclamaban un menor control de Viena sobre las distintas naciones que conformaban el vasto imperio.

Como consecuencia de estas protestas, los Habsburgo trabajaron durante años en nuevas medidas que otorgaban más libertad a los ciudadanos. De hecho, desde 1848 hasta 1860 se estudiaron y aplicaron distintas leyes de libertad sindical y asociación[1], por lo que Sokol pudo fundarse en 1862. Además de esto, entre 1860 y 1866, Hungría fue consiguiendo cada vez más derechos autonómicos y reconocimiento dentro de la Monarquía de los Habsburgo, lo que dejó la puerta abierta para la dualización del imperio en 1867. No obstante, al establecerse Austria-Hungría, una de las mayores diferencias entre Viena y Budapest fue que Austria se declaró como un Estado plurinacional, pero Hungría se declaró a sí misma como estado-nación húngara. Por lo tanto, las naciones o pueblos que estaban bajo dominio magiar apenas pudieron desarrollarse culturalmente[2]. Por esta razón, Sokol no se extendió ampliamente a Eslovaquia hasta el nacimiento de Checoslovaquia en 1918, ya que se encontraba en territorio húngaro o magiar.

Imperio austrohúngaro. Fuente: Wikipedia

Así pues, una vez que Viena había permitido este tipo de asociaciones, Sokol pudo constituirse en las Tierras checas. Como organización de educación física, Sokol impulsaba la actividad física y, algo muy relevante, es que fomentaban el trabajo en equipo. A juicio de Pohlová, Tyrš creía que así toda la nación se fortalecería al mismo tiempo. De hecho, Sokol estaba abierto a todas las clases sociales, desde la burguesía hasta la clase trabajadora, ya que todos eran parte de la patria checa. Asimismo, se definían como una organización por encima de la política y querían mantenerse al margen de ésta. Sin embargo, algunos de sus integrantes eran también miembros del Partido de los Jóvenes Checos, Mladočeši en checo. Este partido abogaba, entre otras cosas, por una mayor autonomía checa dentro del Imperio[3]. Por ejemplo, uno de los miembros de Sokol fue Jan Podlipný[4], alcalde de Praga entre 1897 y 1900, por el Partido de los Jóvenes Checos.

Cabe destacar que Sokol también fue una respuesta al Turnverein alemán[5], una organización deportiva fundada en Berlín en 1811, que se extendió al Imperio austríaco y que sólo aceptaba a hablantes germanos. Algo curioso es que tanto Miroslav Tyrš como Jindřich Fügner eran checos descendientes de germanos y germano-parlantes. Hemos de recordar que en las Tierras checas había una gran población germana debido a su integridad en el Sacro Imperio Romano Germánico y, posteriormente, al Imperio austríaco. Para ambos pesaba más el sentimiento local de pertenencia a Praga, a las Tierras checas, que sus orígenes germanos.

Desarrollo de Sokol e influencia en la población checa

Como ya se ha dicho, Miroslav Tyrš era un admirador de la filosofía de la Antigua Grecia. Por lo tanto, en Sokol trabajaban para conseguir la armonía entre el cuerpo y la mente, por eso entrenaban duramente para conseguir el kalos kagathos (bello y bueno). Así pues, en esta organización eran partidarios de la disciplina y de las actividades físicas como la carrera, lanzamiento de jabalina, levantamiento de pesas y esgrima, entre otros ejercicios. Además, cabe destacar que varios de los miembros de Sokol compitieron en importantes eventos deportivos, como František Erben, quien participó en los Juegos Olímpicos de París de 1900, ganó la medalla de bronce en la prueba de anillas en el Campeonato Mundial de Gimnasia Artística en 1909 en Luxemburgo y la de oro en la misma prueba en el Campeonato de Mundial de Gimnasia Artística en 1911 en Turín. Otro de los gimnastas de Sokol más destacados es Bedřich Šupčík, quien en los Juegos Olímpicos de París de 1924 ganó el oro en la escalada con cuerda.

Aparte del deporte, en Sokol también organizaban excursiones a la naturaleza y actividades culturales, como el teatro o la música. También defendían la historia checa, lo que alimentaba el patriotismo. Además, sus ideas se veían reflejadas en la revista de Sokol, fundada en 1871, y en las distintas conferencias que organizaban. Por otra parte, algo muy importante que señala Pohlová es que, en sus inicios, Sokol estaba destinado sólo a los hombres y no fue hasta 1869 cuando Tyrš decidió formar un grupo de educación física para mujeres.

Pohlová cuenta que los integrantes de Sokol hacían deporte en las sokolovny, que son las distintas unidades o gimnasios de Sokol. La representante de la organización expone que la primera sokolovna que se estableció fue en Praga en 1862 y la segunda fue en Příbram dos años después. A partir de entonces se extendieron a más ciudades y pueblos de las Tierras checas. Más tarde, en 1887, todas las unidades se agruparon en la Comunidad Checa de Sokol. Pohlová destaca que, más allá de ser lugares donde había actividades deportivas y culturales, las sokolovny eran uno de los espacios más importantes y sencillos para socializar. Así, en muchos pueblos y ciudades pequeñas de las Tierras checas, la sokolovna era un punto de encuentro para realizar actividades en grupo y, precisamente, desde Sokol hacían hincapié en la importancia del trabajo en equipo. De hecho, Tyrš impulsaba el trabajo colectivo para conseguir una nación fuerte, ya que todos formaban parte de ella. Asimismo, la comunicación entre las distintas sokolovny era bastante sólida, lo que jugó a favor de las Tierras checas en la Primera Guerra Mundial.

Para ilustrar cómo era Sokol en los pueblos y en las ciudades más pequeñas, Barbora Ilčíková, representante, educadora y entrenadora de Sokol en Uherské Hradiště, nos cuenta que dicha organización se instauró en la pequeña ciudad morava en 1872, diez años después de constituirse la primera en Praga. Ilčíková explica que fue una buena noticia para los vecinos, puesto que no había nada para hacer deporte y ayudó mucho a las interacciones sociales de los habitantes. También expone que Sokol compuso una banda de música para el municipio y fomentaba excursiones a la naturaleza. Además, Ilčíková subraya que en 1905 esta sokolovna fundó el teatro de marionetas de la localidad y hoy en día sigue activo. De hecho, de acuerdo con Ilčíková, algunas de las marionetas tienen 100 años. Aparte de esto, explica que la relación y comunicación con otras sokolovny era muy consistente, como con la de Karviná, una pequeña ciudad de la región de Moravia-Silesia, muy cerca de Eslovaquia.

Teatro de marionetas. Fuente: Sokol Uherské Hradiště

Aparte de las sokolovny, otro de los distintivos de Sokol para conectar y atraer a la población fueron los slety, que eran los festivales de gimnasia que se celebraban en Praga cada seis años. Estos festivales eran una de las mayores formas para demostrar la unidad y la disciplina de Sokol. En ellos, los deportistas hacían gala de su trabajo y de su firme coordinación. Para Tyrš estos festivales eran muy importantes, puesto que representaban «el movimiento sincronizado de toda una nación»[6].

En los slety no participaban sólo los gimnastas de las unidades checas, sino también del resto de sokolovny que había alrededor del mundo. El primero en celebrarse fue en 1882 y fue el único al que asistió Miroslav Tyrš, ya que falleció dos años después. Durante estas marchas gimnásticas Sokol atraía cada vez a más personas. Por ejemplo, uno de los slety más exitosos fue el de 1912, año en el que participaron 30.000 deportistas de varias naciones eslavas. Sin embargo, el más numeroso tuvo lugar en 1938, puesto que tomaron parte del festival unos 250.000 deportistas de varias nacionalidades.

Sokol se extiende a otros territorios

Como se ha visto, la organización de educación física checa fue teniendo un papel cada vez mayor en la lucha contra la germanización de las Tierras checas y en el desarrollo cultural y nacional de estos eslavos de Europa central. Tanto es así que otros pueblos eslavos del Imperio austríaco vieron con buenos ojos el trabajo de Sokol y lo tomaron como un ejemplo a seguir para contrarrestar la influencia germana en sus territorios.

Por consiguiente, el halcón voló a Eslovenia en 1863 y a la Galicia polaca, que estaba bajo control austrohúngaro, en 1867. Tiempo después, en 1874, el movimiento de Sokol llegó a Croacia y en 1904 se fundó el primer Sokol en Vojvodina, en el norte de la actual Serbia.

Kristina Pantelic Babic, profesora en la Universidad de Banja Luka (Republika Srpska, en Bosnia-Herzegovina) explica que la expansión de Sokol a los Balcanes se debió a varios factores: los habitantes de los Balcanes querían tomar el ejemplo de las Tierras checas en su lucha contra la germanización; Sokol también enviaba a algunos de sus halcones a estas regiones para defender la formación de Sokol en los Balcanes; «y sobre todo a la fluctuación y migraciones de la gente por diferentes motivos», sostiene Pantelic Babic.

Según Pantelic Babic, las primeras iniciativas de Sokol en Bosnia-Herzegovina se dieron en 1893 en la ciudad de Foča, situada en la actual República Srpska en Bosnia-Herzegovina. Más tarde, en 1899, se creó la primera asociación, principalmente antialcohólica, y que tenía las características de Sokol. “Y en 1910 esta asociación se registró como el Sokol serbio de Foča”, explica Pantelic Babic. Además, señala que poco a poco se formaron más unidades de Sokol en Herzegovina, lo que fue muy importante, sobre todo para los pueblos pequeños, “ya que contribuyeron al desarrollo del pueblo y a la alfabetización de la gente”, destaca la experta. También señala que la comunicación y organización entre las distintas unidades de Sokol en los Balcanes era bastante firme.

Un dato muy importante es que, tras la Primera Guerra Mundial y la disolución del Imperio austrohúngaro, el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos fue uno de los nuevos Estados que emergieron de las cenizas del antiguo imperio en 1918. Pantelic Babic subraya que antes de la independencia de Austria-Hungría, había distintas organizaciones de Sokol: en Eslovenia, Croacia, Herzegovina, Vojvodina, Bosnia, Montenegro y Serbia. Pero, tras la formación del nuevo Estado, todas estas organizaciones se agruparon en la Unión de Sokol de los Serbios, Croatas y Eslovenos.

Además de ser un modelo contra la germanización para otras naciones eslavas, Sokol también llegó al Imperio ruso, lo que contribuyó de alguna forma al paneslavismo. Así, el halcón cruzó las fronteras del Imperio austrohúngaro y llegó a la Rusia imperial en la década de 1870. Irina Sirotkina, historiadora del movimiento cultural, expone que los checos querían acercar Sokol a Rusia por considerarla como “la nación eslava más grande”. Por esto, en 1867 František Palačky y František Rieger, ambos muy influyentes en el nacionalismo checo, viajaron a Moscú para, entre otras cosas, apoyar el movimiento de Sokol en el Imperio ruso[7]. Sirotkina señala que a finales del siglo XIX ya había organizaciones de Sokol que contaban con entrenadores checos en Tiflis, Taskent, Kiev, San Petersburgo y Moscú. También subraya que entre 1907 y 1908 Sokol fue reconocido oficialmente, debido a que el primer ministro ruso, Piotr Arkádievich, y su hijo se unieron a la organización de educación física.

También subraya que, a partir de esa fecha muchas sociedades de gimnasia donde se enseñaba el sistema de educación física de Sokol fueron renombradas como Sokol, siendo la primera la de Tiflis en 1908. Estas organizaciones seguían empleando a entrenadores checos. En total, había unos 200 entrenadores checos, entre ellos 36 mujeres. Además, Sirotkina explica que en 1905 el Sokol checó «abrió unos cursos en Praga para preparar a entrenadores específicamente para Rusia»[8]. Al igual que ocurrió en las Tierras checas y en los Balcanes, todas las organizaciones de Sokol rusas se aglutinaron en la Unión Rusa de Sokol en 1910.

Aparte de las unidades en las tierras eslavas, Sokol también se constituyó allí donde los checos emigraron, como EEUU y Francia. De hecho, en 1865 se fundó la primera organización de Sokol en el país norteamericano y en 1892 en París. Actualmente sigue habiendo unidades de Sokol en estos países, las cuales tienen un papel importante para la cultura checa en el exterior y es un lugar de encuentro entre los checos y sus descendientes en ambos países.

Cabe señalar que también llegó muy ligeramente a España. Durante finales de los años veinte y principios de los años treinta, el cónsul checoslovaco en España, Vlastimil Kybal, dio a conocer la gran labor que para él suponía Sokol[9]. Además, durante la Segunda República (1931-1939), la prensa española informaba acerca de la organización deportiva checoslovaca. Asimismo, a principios de los años 30 se formaron los Falcons en Cataluña y en 1932 se conformó en Madrid un Comité de Educación Física Pro Sokol[10] para asistir al slet de ese año en Praga y tomar nota para estructurar la educación física en España. Dicho comité resaltaba que Sokol era un buen modelo deportivo, puesto que hacía hincapié en el trabajo colectivo de todos sus integrantes. No obstante, la idea de Sokol se esfumó tras el estallido de la Guerra Civil en 1936.

El nacimiento de Checoslovaquia y las dos guerras mundiales

Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918) las Tierras checas lucharon junto al Imperio austrohúngaro y al resto de los componentes de la Triple Alianza: Alemania e Italia. No obstante, en los años del conflicto bélico se formó un ejército paralelo que luchaba por la independencia: las legiones checoslovacas. Estas legiones estaban conformadas por voluntarios checos y eslovacos. Y varios de esos voluntarios eran miembros de Sokol[11]. Incluso Tomáš Garrigue Masaryk, primer presidente checoslovaco, era integrante de Sokol. Recordemos que, al estallar la Primera Guerra Mundial, Tomáš Masaryk, Edvard Beneš y Milan Štefánik comenzaron a concretar su plan de independencia[12]. Consideraban muy importante lograr el apoyo internacional, sobre todo de los países de la Triple Entente y de Estados Unidos. Como resultado, viajaron por separado a  Rusia, Reino Unido, Francia y EEUU. Pohlová señala que Sokol fue muy útil en el extranjero, ya que disponía de varios contactos, sobre todo en EEUU.

Tomáš Garrigue Masaryk. Wikipedia

Finalmente, Checoslovaquia consiguió la independencia el 28 de octubre de 1918. Al ser un nuevo Estado, no disponía ni de ejército, ni de fuerzas de seguridad. Por esa razón, varios legionarios checoslovacos y miembros de  Sokol, entre otros, tomaron este papel en los primeros años del joven país hasta que la extinta república pudo contar un con ejército regular en 1920[13]. Además, tras alcanzar la independencia, Sokol creció bastante y llegó a contar con más de un millón de integrantes en el periodo de entreguerras.

Protectorado de Bohemia y Moravia y República Eslovaca. Wikipedia

No obstante, la ocupación alemana de los Sudetes checoslovacos en 1938 y del resto de Checoslovaquia en 1939 con la instauración de la República de Eslovaquia (actual Eslovaquia) y del Protectorado de Bohemia y Moravia (actual República Checa) supuso un duro golpe para Sokol. Los miembros de la organización deportiva lucharon contra los alemanes hasta el final de la guerra. Por esta razón, Sokol fue prohibida por los nazis en 1941 y varios de ellos fueron detenidos. En total, unos 5000 integrantes de la organización checa murieron en la Segunda Guerra Mundial[14]. El fin de la guerra y de la ocupación permitió que Sokol abriera sus puertas de nuevo… pero no por mucho tiempo. La victoria de los comunistas en 1946 y el régimen totalitario que se instauró años después hasta 1989 perjudicó de nuevo a Sokol. Pohlová expone que la organización estaba políticamente controlada y varios de sus miembros fueron expulsados y otros tantos renunciaron a Sokol. Por esta razón, se disolvió en 1956 y el Gobierno aglutinó a los deportistas bajo la Unión Checoslovaca de Educación Física y Deporte.

No es sorprendente que bajo ambos regimenes totalitarios Sokol tuviera serias dificultades para seguir adelante, e incluso fuera prohibido, puesto que la unión hace la fuerza. Y una organización de identidad nacional, que perseguía la unidad del pueblo y que estaba tan bien estructurada, podría haberle causado muchos problemas a ambos gobiernos para nada democráticos.

Actualidad y legado histórico

El final del comunismo en 1989 permitió que el halcón volviera en 1990. Pohlová señala que actualmente la organización cuenta con 160.000 miembros en la República Checa y con 1200 unidades en todo el país, que ofrecen diversas actividades, desde deporte hasta teatro. Además, Praga sigue acogiendo los slety cada seis años como manda la tradición. De hecho, el siguiente será en julio del año que viene. También siguen publicando trimestralmente su revista. Asimismo, sigue presente en el extranjero, como en Eslovaquia, Serbia, Eslovenia, Francia y EEUU.

Según Ilčíková, Sokol sigue siendo una organización patriótica, que no nacionalista, puesto que el nacionalismo del siglo XIX es distinto del nacionalismo actual. Es una organización que recuerda la historia de su país, su cultura y sus tradiciones. Ilčíková explica que actualmente en Uherské Hradiště hay 502 integrantes, entre niños y adultos. Además, Sokol no es una opción cara para hacer deporte, puesto que la cuota semestral es de 2000 coronas checas para niños y de 2400 para adultos. Algunas de las actividades más solicitadas en la ciudad morava son el voleibol, saltos gimnásticos y el teatro de marionetas, en el cual Ilčíková le dio vida a la bruja durante ocho años. Además, también organizan campamentos de verano para los niños.

El Sokol y el teatro de Uherské Hradiště. Fuente: Sokol Uherské Hradiště

Es cierto que Sokol ya no cuenta en sus unidades con tantos miembros como antaño, pero sigue haciendo una labor beneficiosa para la unión de su nación. Sokol se erigió como una asociación de educación física que fue capaz de llevar a cabo la organización nacional dentro del extinto Imperio austríaco. Lo hizo de manera tan sobresaliente que consiguió adeptos en otros territorios, sobre todo en los eslavos, pero también en otros países europeos y americanos, donde aún tiene presencia. Sokol constituyó una organización nacional tan bien estructurada que desempeñó un papel importante en la independencia de Checoslovaquia. Hoy en día, sus dos sucesoras disponen de varias sokolovny dentro de sus fronteras, en especial la República Checa, la tierra de su fundador.

El trabajo de Sokol es extraordinario. No es sólo una organización deportiva, sino también cultural y educativa. Enseña a sus miembros la importancia de la disciplina y del compañerismo, del esfuerzo y de la dedicación. Desde luego, valores que en otros lugares parece que se están perdiendo. Sokol sigue estando abierto a todas las personas, ya sean checas o extranjeras. Su propósito continúa siendo el de formar a personas fuertes, tanto física como mentalmente, para conseguir el kalos kagathos del que hablaban los antiguos griegos. Sin duda, Miroslav Tyrš puede descansar tranquilo, pues las actuales Tierras checas están llenas de halcones que probablemente no dudarían en defenderlas si fuera necesario.


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[1] Vývoj sdružování a spolčování a jeho právní úpravý na našem území Martín Čmolík, 2019, Západočeská univerzita v Plzni, Fakulta právnická https://otik.uk.zcu.cz/bitstream/11025/37233/1/Diplomova%20prace%20Martin%20Cmolik.pdf

[2] Checoslovaquia, un país que unió a dos naciones I Celia Pérez Carrascosa – Crónicas del corazón de Europa 19/12/20 https://cronicascorazoneuropa.com/2020/12/19/checoslovaquia-un-pais-que-unio-a-dos-naciones-i/

[3] Národní strana svobodmyslná (mladočeši) https://www.abczech.cz/Narodni-strana-svobodomyslna-mladocesi-P7034126.html

[4] JUDr. Jan Podlipný https://www.praha.eu/jnp/cz/o_meste/primator_a_volene_organy/Primator/stali_v_cele/judr_jan_podlipny.html

[5] Miroslav Tyrš y el Sokol Daniel Esparza, 2012 Revista Internacional de Ciencias del Deporte https://www.academia.edu/2364536/MIROSLAV_TYRS_Y_EL_SOKOL

[6] Miroslav Tyrš y el Sokol Daniel Esparza, 2012 Revista Internacional de las Ciencias del Deporte https://www.academia.edu/2364536/MIROSLAV_TYRS_Y_EL_SOKOL

[7] Cultivating the Aristocracy of the Spirit: The Sokol Movement in Late Imperial Russia George Gilbert  – The Slavonic and East European Review Julio de 2017 https://www.jstor.org/stable/10.5699/slaveasteurorev2.95.3.0504

[8]  The Sokol Movement in Russia: History and Contemporary Revival Irina Sirotkina – https://www.academia.edu/23996998/The_Sokol_Movement_in_Russia_History_and_Contemporary_Revival

[9] Nacionalismo y deporte: la institución gimnástica Sokol y su difusión en Madrid (1921-1936) Xavier Torrebadella-Flix y Daniel Esparza 2020  https://www.revistasmarcialpons.es/revistaayer/article/view/nacionalismo-y-deporte-la-institucion-gimnastica-sokol-y-su-difu/1148

[10] Nacionalismo y deporte: la institución gimnástica Sokol y su difusión en Madrid (1921-1936) Xavier Torrebadella-Flix y Daniel Esparza 2020 https://www.revistasmarcialpons.es/revistaayer/article/view/nacionalismo-y-deporte-la-institucion-gimnastica-sokol-y-su-difu/1148

[11] Sokol: 150 años de una organización prohibida por nazis y comunistas Ivana Vonderková 17/03/2012 Radio Prague International https://espanol.radio.cz/sokol-150-anos-de-una-organizacion-prohibida-por-nazis-y-comunistas-8555823

[12] Checoslovaquia, un país que unió a dos naciones I Celia Pérez Carrascosa – Crónicas del corazón de Europa 19/12/20 https://cronicascorazoneuropa.com/2020/12/19/checoslovaquia-un-pais-que-unio-a-dos-naciones-i/

[13] El surgimiento de Checoslovaquia a través de la historia militar Ivana Vonderková 25/04/2019 Radio Prague International https://espanol.radio.cz/el-surgimiento-de-checoslovaquia-a-traves-de-la-historia-militar-8132739

[14] El día en que los nazis arremetieron contra la organización deportiva Sokol Klára Stejskalová 9/10/2022 Radio Prague International https://espanol.radio.cz/el-dia-en-que-los-nazis-arremetieron-contra-la-organizacion-deportiva-sokol-8763436

Sokol: a loyal ally of sport and Czech nationalism

Sokol´s flag of Prague, that bears the motto: «let us harden ourselves», by Josef Mánes. Source: Payne.cz

CELIA PÉREZ CARRASCOSA, Prague (Czech Republic)

In the 19th century, nationalism was on the rise in the Old Continent, leading to several revolts and protests against monarchs and rulers in the latter half of the century. The Austrian Empire consisted of different nations, some of which viewed Germanic influence as an obstacle to their national development.

For this and other reasons, Miroslav Tyrš, a graduate in Philosophy from Charles University of Prague, believed that a strong nation, both physically and mentally, was necessary within the empire. To achieve this goal, Tyrš concluded that physical and collective exercise would be vital in strengthening this Slavic nation.

In this context, on 16 February 1862, Miroslav Tyrš and his friend Jindřich Fügner, a businessman who supported Czech nationalism, founded the oldest physical education organisation in the country. Two years later they renamed it Sokol, meaning falcon in English, and it played a major role in the development of the Czech nation.

First falcon flights

Miroslav Tyrš. Source: Payne.cz

Kateřina Pohlová, a representative of Sokol, explains that Miroslav Tyrš, who was also a professor of art history at Charles University in Prague, was a great admirer of Greek philosophy. He understood that the health and beauty of the body could not be without the development of the mind and vice versa, both individually and collectively. In fact, the word sokol means falcon in English. According to Pohlová, the word was used in Slavic countries, especially in the South, to mean a strong and healthy person, hence the name of the sports organisation. In addition to Tyrš, his friend and businessman Jindřich Fügner also defended the Czech cause. Thus, Pohlová states: “Tyrš provided the ideas and Fügner the money”.

Jindřich Fúgner. Source: Payne.cz

But what was happening in the Czech lands at that time that led to the rise of nationalism? As mentioned at the beginning, in the 19th century there were several revolts against various European kings and emperors demanding, among other things, an end to the absolute monarchies brought back by the Restoration. In the case of the Austrian Empire, the 1848 protests also had a nationalist character, as the Habsburg Crown consisted of Austrians, Hungarians, Czechs, Slovaks, Romanians, Croats, Serbs, Slovenes, and Italians. These revolts called for reduced control by Vienna over the various nations that formed the vast empire.

As a result of these protests, the Habsburgs worked for years to introduce new measures granting citizens more freedom. In fact, from 1848 to 1860 various laws on freedom of association and trade unions[1] were studied and implemented, paving the way for the establishment of Sokol in 1862. Additionally, between 1860 and 1866, Hungary gained increasing autonomy and recognition within the Habsburg Monarchy, which set the stage for the dualism of the empire in 1867. However, when Austria-Hungary was established, a major difference between Vienna and Budapest emerged: Austria declared itself a multinational state, while Hungary declared itself a Hungarian nation-state. Therefore, the nations or peoples that were under Magyar rule could hardly develop culturally[2]. For this reason, Sokol did not widely spread to Slovakia until the birth of Czechoslovakia in 1918, as it was located in Hungarian or Magyar territory.

Austro-Hungarian empire. Wikipedia

Once Vienna had allowed such associations, Sokol could be established in the Czech Lands. As a sports organisation, Sokol promoted physical activity and, importantly, teamwork. According to Pohlová, Tyrš believed that this would strengthen the whole nation at the same time. In fact, Sokol was open to all social classes, from the bourgeoisie to the working class, as everyone was part of the Czech homeland. They also defined themselves as an organization above politics and aimed to remain apolitical. Nevertheless, some of its members were also members of the Young Czechs’ Party, Mladočeši in Czech[3]. This party advocated, among other things, greater Czech autonomy within the Empire. For example, one of Sokol’s members was Jan Podlipný[4], mayor of Prague from 1897 to 1900, for the Young Czechs.

It is worth noting that Sokol was also a response to the German Turnverein[5], a physical education organisation founded in Berlin in 1811, which spread to the Austrian Empire and accepted only German speakers. Interestingly, both Miroslav Tyrš and Jindřich Fügner were Czechs of Germanic descent and German speakers. It should be remembered that the Czech Lands had a large Germanic population due to their integration into the Holy Roman Empire and, later, the Austrian Empire. For both of them, the local feeling of belonging to Prague, to the Czech Lands, was more important than their German ancestry.

Sokol’s development and influence on the Czech population

As already mentioned, Miroslav Tyrš was an admirer of Ancient Greek philosophy. Consequently, in Sokol, they strived to achieve harmony between the body and mind, working diligently with the concept of kalos kagathos (beautiful and good). Thus, within this organization, they advocated for discipline and engaged in physical activities such as running, javelin throwing, weightlifting, and fencing, among other exercises. It is noteworthy that several Sokol members participated in significant sporting events. For instance, František Erben competed in the 1900 Paris Olympics and won a bronze medal in the ring event at the 1909 World Artistic Gymnastics Championships in Luxembourg, as well as a gold medal in the same event at the 1911 World Artistic Gymnastics Championships in Turin. Another prominent Sokol gymnast was Bedřich Šupčík, who secured a gold medal in rope climbing at the 1924 Paris Olympics.

In addition to sports, Sokol also organised nature trips and cultural activities, such as theatre and music. They also defended Czech history, fostering patriotism. Furthermore, their ideas were reflected in the Sokol magazine, founded in 1871, and in the various lectures they organised. On the other hand, something very important that Pohlová points out is that, in the beginning, Sokol was intended only for men, and it was not until 1869 that Tyrš decided to form a physical education group for women.

Pohlová tells us that the members of Sokol played sports in the sokolovny, which are the various units or gymnasiums of Sokol. The organisation’s representative explains that the first sokolovna was established in Prague in 1862, and the second was in Příbram two years later. From then on, they spread to more towns and villages in the Czech Lands. Later, in 1887, all units were grouped into the Czech Sokol Community. Pohlová emphasizes that, aside from serving as venues for sporting and cultural activities, the sokolovny were vital and accessible social gathering places. Consequently, in many villages and small towns in the Czech Lands, the sokolovna became a meeting point for group activities, with Sokol emphasizing the importance of teamwork. In fact, Tyrš encouraged collective work to build a strong nation, as everyone played a part. Additionally, communication between different sokolovny was robust, which proved advantageous for the Czech Lands during the First World War.

To illustrate what Sokol was like in villages and smaller towns, Barbora Ilčíková, representative, educator and trainer of Sokol in Uherské Hradiště, explains that the organisation was established in the small Moravian town in 1872, ten years after the first one in Prague. Ilčíková expounds that this was good news for the locals, as there was nothing to do for sport and it greatly helped the social interactions of the inhabitants. She also explains that Sokol composed a musical band for the municipality and encouraged excursions into nature. Furthermore, Ilčíková stresses that in 1905 this sokolovna founded the local puppet theatre, which is still active today. In fact, according to Ilčíková, some of the puppets are 100 years old. Apart from this, she explains that the relations and communication with other sokolovny was very consistent, such as with the one in Karviná, a small town in the Moravian-Silesian region, very close to Slovakia.

Puppet theater. Source: Sokol in Uherské Hradiště

In addition to the sokolovny, another notable feature of Sokol for connecting and engaging the population were the slety, which were gymnastic festivals held in Prague every six years. These festivals served as a significant demonstration of Sokol’s unity and discipline. During these events, the athletes showcased their skills and strong coordination. For Tyrš, these festivals were very important, as they represented “the synchronised movement of an entire nation”[6].

Not only did gymnasts from Czech units participate in the slety, but also those from other sokolovny around the world. The first slet was held in 1882 and was the only one attended by Miroslav Tyrš, who died two years later. These gymnastic marches attracted an increasing number of participants over time. For example, one of the most crowded slety was in 1912 when 30,000 athletes from various Slavic nations took part. However, the largest slet took place in 1938, with the participation of 250,000 sportsmen and women of various nationalities.

Sokol spreads to other territories

As we have observed, the Czech physical education organization played an increasingly significant role in countering the Germanization of the Czech Lands and in the cultural and national development of these Central European Slavs. This influence extended to other Slavic peoples within the Austrian Empire, who viewed Sokol’s work favourably and took it as an example to combat Germanic influence in their own territories.

Consequently, the falcon flew to Slovenia in 1863 and to Polish Galicia, which was under Austro-Hungarian control, in 1867. Years later, in 1874, the Sokol movement reached Croatia, and in 1904 the first Sokol was founded in Vojvodina, in the north of present-day Serbia.

Kristina Pantelic Babic, a professor at the University of Banja Luka (Republika Srpska, in Bosnia-Herzegovina), explains that Sokol’s expansion into the Balkans was influenced by several factors. The inhabitants of the Balkans sought to emulate the example set by the Czech Lands in their resistance against Germanization. Sokol also sent representatives to these regions to support the establishment of Sokol organizations. Additionally, Pantelic Babic points to population fluctuations and migrations as contributing factors.

According to Pantelic Babic, the first Sokol initiatives in Bosnia-Herzegovina took place in 1893 in the town of Foča, located in today’s Republika Srpska in Bosnia-Herzegovina. Later, in 1899, the first association was established; mainly anti-alcoholic and it had the characteristics of Sokol. “And in 1910 this association was registered as the Serbian Sokol of Foča”, explains Pantelic Babic. She also highlights that gradually more Sokol units were formed in Herzegovina, which was very important, especially for small villages, “as they contributed to the development of the village and the literacy of the people”, the expert stresses. She also points out that the communication and organisation between the different Sokol units in the Balkans was quite strong.

A very important fact is that after World War I and the dissolution of the Austro-Hungarian Empire, the Kingdom of Serbs, Croats and Slovenes was one of the new states that emerged from the ashes of the old empire in 1918. Pantelic Babic emphasises that before independence from Austria-Hungary, there were different Sokol organisations: in Slovenia, Croatia, Herzegovina, Vojvodina, Bosnia, Montenegro and Serbia. But after the formation of the new state, all these organisations were grouped together in the Sokol Union of Serbs, Croats and Slovenes.

In addition to being a model against Germanisation for other Slavic nations, Sokol also reached the Russian Empire, which contributed somehow to pan-Slavism. Thus, the falcon crossed the Austro-Hungarian borders and reached Imperial Russia in the 1870s. Irina Sirotkina, a historian of the cultural movement, argues that the Czechs wanted to bring Sokol closer to Russia because they considered it to be “the greatest Slavic nation”. For this reason, in 1867 František Palačky and František Rieger, both very influential in Czech nationalism, travelled to Moscow to, among other things, support the Sokol movement in the Russian Empire[7]. Sirotkina indicates that by the end of the 19th century there were already Sokol organisations with Czech trainers in Tiflis, Tashkent, Kiev, St. Petersburg and Moscow. She also stresses that between 1907 and 1908 Sokol was officially recognised, because Russian Prime Minister Pyotr Arkadyevich and his son joined the physical education organisation.

Sirotkina also underlines that, from that date onwards, many gymnastic societies where the Sokol system of physical education was taught were renamed Sokol, the first being the one in Tiflis in 1908. These organisations continued to employ Czech trainers. In total, there were about 200 Czech coaches, including 36 women. In addition, Sirotkina explains that in 1905 the Czech Sokol “opened courses in Prague to prepare coaches specifically for Russia”[8]. As was the case in the Czech Lands and the Balkans, all Russian Sokol organisations were united in the Russian Sokol Union in 1910.

In addition to the units in the Slavic lands, Sokol was also established in places where Czechs emigrated, such as the USA and France. In fact, the first Sokol organisation was founded in the USA in 1865 and in Paris in 1892. Today there are still Sokol units in these countries, which play an important role for Czech culture abroad and are a meeting place for Czechs and their descendants in both countries.

It is worth mentioning that Sokol made a minor impact in Spain. During the late 1920s and early 1930s, the Czechoslovak consul in Spain, Vlastimil Kybal, publicised the great work that Sokol meant to him[9]. Moreover, during the Second Republic (1931-1939), the Spanish press reported on the Czechoslovak sports organisation. Also, at the beginning of the 1930s, the Falcons were formed in Catalonia and in 1932, a Pro Sokol Physical Education Committee[10] was formed in Madrid to attend the slet of that year in Prague and to take notes in order to structure physical education in Spain. This committee stressed that Sokol was a good sporting model, as it emphasised the collective work of all its members. Nevertheless, the idea of Sokol faded away after the outbreak of the Civil War in 1936.

The birth of Czechoslovakia and the two world wars

During the First World War (1914-1918), the Czech Lands fought alongside the Austro-Hungarian Empire and the other members of the Triple Alliance: Germany and Italy. However, during the course of the war, a parallel army was formed to fight for independence known as the Czechoslovak legions. These legions consisted of Czech and Slovak volunteers, including members of Sokol. And several of these volunteers were members of Sokol[11]. Notably Tomáš Garrigue Masaryk, the first Czechoslovak president, was a Sokol member. It should be recalled that at the outbreak of World War I, Tomáš Masaryk, Edvard Beneš and Milan Štefánik began to realise their plan for independence[12]. They considered it very important to gain international support, especially from the countries of the Triple Entente and the United States. As a result, they travelled separately to Russia, the United Kingdom, France and the United States. Pohlová notes that Sokol was very useful abroad, as they had several contacts, especially in the USA.

Tomáš Garrigue Masaryk. Wikipedia

Czechoslovakia finally gained independence on 28 October 1918. As a new state, it had no army or security forces. For this reason, several Czechoslovak legionnaires and members of Sokol, among others, took on this role in the early years of the young country until a regular army was established in 1920[13]. Furthermore, following independence, Sokol experienced substantial growth, boasting over a million members during the inter-war period.

Protectorate of Bohemia and Moravia and Slovak Republic. Wikipedia

Nevertheless, Sokol faced a severe setback with the German occupation of the Czechoslovak Sudetenland in 1938, and the subsequent occupation of the rest of Czechoslovakia in 1939, resulting in the establishment of the Slovak Republic (now Slovakia) and the Protectorate of Bohemia and Moravia (now the Czech Republic). Members of the Sokol organization fought against the Germans until the end of the war, leading to its prohibition by the Nazis in 1941 and the arrest of several members. Approximately 5000 members of the Czech organisation lost their lives in the Second World War[14]. The end of the war and the occupation allowed Sokol to reopen its doors… but not for long. The victory of the Communists in 1946 and the subsequent totalitarian regime until 1989 dealt another blow to Sokol. Pohlová explains that the organization came under political control, leading to the expulsion of several members and the resignation of many others. As a result, Sokol was dissolved in 1956, and the communist government consolidated athletes under the Czechoslovak Union of Physical Education and Sport.

It is not surprising that under both totalitarian regimes Sokol had serious difficulties to continue, and was even banned, since there is strength in unity. A national identity organisation, which pursued the unity of the people, and which was so well structured, could have caused a lot of problems for both undemocratic governments.

Nowadays and historical legacy

The end of communism in 1989 marked the return of the falcon in 1990. Pohlová explains that the organization currently has 160,000 members in the Czech Republic, with 1,200 units spread across the country, offering a range of activities from sports to theatre. The tradition of hosting the slety every six years in Prague continues, with the next one scheduled for July next year. The magazine of Sokol is still being published quarterly. Additionally, Sokol maintains its presence abroad, such as Slovakia, Serbia, Slovenia, France and the USA.

According to Ilčíková, Sokol remains a patriotic organization, but not a nationalist one, as the concept of nationalism has evolved from the 19th century to today. It is an organization that cherishes the history, culture, and traditions of its country. Ilčíková mentions that there are currently 502 members, including children, in Uherské Hradiště. Furthermore, Sokol is an affordable option for sports, with a biannual fee of 2000 CZK for children and 2400 CZK for adults. Some of the most popular activities in the Moravian town are volleyball, gymnastic jumps, and puppet theatre, where Ilčíková brought the witch character to life for eight years. Additionally, they also organise summer camps for children.

Theater and Sokol in Uherské Hradiště. Source: Sokol Uherské Hradiště

While it is true that Sokol no longer has as many members in its units as it did in the past, it continues to contribute to the unity of the nation. Sokol emerged as a sports association that effectively organized the nation within the former Austrian Empire. Its remarkable success led to followers in other territories, particularly among the Slavic peoples, as well as in other European and American countries, where it still maintains a presence. Sokol played a significant role in the independence of Czechoslovakia as a well-structured national organization. Today, its successors have several sokolovny within their borders, especially in the Czech Republic, the land of its founder.

Sokol’s work for the Czech nation is extraordinary. It is not just a sports organization but also a cultural and educational one. It instils in its members the importance of discipline, fellowship, effort, and dedication— certainly, values that seem to be fading elsewhere. Sokol remains open to all individuals, whether Czech or foreigners. Its purpose continues to be the development of strong individuals, both physically and mentally, striving for the kalos kagathos that the ancient Greeks spoke of. Miroslav Tyrš can rest assured that the present-day Czech Lands are filled with falcons who would undoubtedly defend them if necessary.


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[1] Vývoj sdružování a spolčování a jeho právní úpravý na našem území Martín Čmolík, 2019, Západočeská univerzita v Plzni, Fakulta právnická https://otik.uk.zcu.cz/bitstream/11025/37233/1/Diplomova%20prace%20Martin%20Cmolik.pdf

[2] Czechoslovakia, a country which joined two nations I Celia Pérez Carrascosa https://cronicascorazoneuropa.com/2020/12/19/czechoslovakia-a-country-which-joined-two-nations-i/

[3] Národní strana svobodmyslná (mladočeši) https://www.abczech.cz/Narodni-strana-svobodomyslna-mladocesi-P7034126.html

[4] JUDr. Jan Podlipný https://www.praha.eu/jnp/cz/o_meste/primator_a_volene_organy/Primator/stali_v_cele/judr_jan_podlipny.html

[5] Miroslav Tyrš y el Sokol Daniel Esparza, 2012 Revista Internacional de Ciencias del Deporte https://www.academia.edu/2364536/MIROSLAV_TYRS_Y_EL_SOKOL

[6] Miroslav Tyrš y el Sokol Daniel Esparza, 2012 Revista Internacional de las Ciencias del Deporte https://www.academia.edu/2364536/MIROSLAV_TYRS_Y_EL_SOKOL

[7] Cultivating the Aristocracy of the Spirit: The Sokol Movement in Late Imperial Russia George Gilbert  – The Slavonic and East European Review Julio de 2017 https://www.jstor.org/stable/10.5699/slaveasteurorev2.95.3.0504

[8] The Sokol Movement in Russia: History and Contemporary Revival Irina Sirotkina – https://www.academia.edu/23996998/The_Sokol_Movement_in_Russia_History_and_Contemporary_Revival

[9] Nacionalismo y deporte: la institución gimnástica Sokol y su difusión en Madrid (1921-1936) Xavier Torrebadella-Flix y Daniel Esparza 2020  https://www.revistasmarcialpons.es/revistaayer/article/view/nacionalismo-y-deporte-la-institucion-gimnastica-sokol-y-su-difu/1148

[10] Nacionalismo y deporte: la institución gimnástica Sokol y su difusión en Madrid (1921-1936) Xavier Torrebadella-Flix y Daniel Esparza 2020  https://www.revistasmarcialpons.es/revistaayer/article/view/nacionalismo-y-deporte-la-institucion-gimnastica-sokol-y-su-difu/1148

[11] Sokol: 150 años de una organización prohibida por nazis y comunistas Ivana Vonderková 17/03/2012 Radio Prague International https://espanol.radio.cz/sokol-150-anos-de-una-organizacion-prohibida-por-nazis-y-comunistas-8555823

[12] Czechoslovakia, a country which joined two nations I Celia Pérez Carrascosa https://cronicascorazoneuropa.com/2020/12/19/czechoslovakia-a-country-which-joined-two-nations-i/

[13] El surgimiento de Checoslovaquia a través de la historia militar Ivana Vonderková 25/04/2019 Radio Prague International https://espanol.radio.cz/el-surgimiento-de-checoslovaquia-a-traves-de-la-historia-militar-8132739

[14] El día en que los nazis arremetieron contra la organización deportiva Sokol Klára Stejskalová 9/10/2022 Radio Prague International https://espanol.radio.cz/el-dia-en-que-los-nazis-arremetieron-contra-la-organizacion-deportiva-sokol-8763436

Jan Hus, instigator of the Protestant Reformation

Monument dedicated to Jan Hus in Prague’s Old Town Square. Photo: Celia Pérez

CELIA PÉREZ CARRASCOSA, Prague (Czech Republic)

The Czech Lands have witnessed many historical events. They have been the scene of hundreds of battles and have been the chessboard of various armies, ideologies and beliefs.

Various Czech personalities have fought and contributed something unique to Czech and European culture. Jan Hus (1370-1415) is a case in point. This Czech theologian and philosopher was a social reformer and the forerunner of the Protestant Reformation.

A century before Martin Luther started the Protestant Reformation in Germany; Jan Hus expounded his ideas and theories about the power and wealth of the Catholic Church in the Czech Kingdom (Kingdom of Bohemia in Western Europe). His firmness and courage in his views about the Papacy led to accusations of heresy and his martyrdom at the stake in Constance (Germany) in 1415.

First steps

Jan Hus was born around 1370 in the small village of Husinec to a humble peasant family, in the southwest of the present-day Czech Republic. Thanks to his intellectual ability, at the age of 16 he was admitted to Charles University. In 1393 he graduated in Arts and in 1408 in Theology. Apart from teaching at the university, he was dean of the Faculty of Arts from 1401 to 1402 and rector from 1409 to 1410.

The university not only gave him a university degree, but also provided him with a great deal of knowledge that helped awaken his inquisitiveness. He studied the English theologian John Wycliff (1324-1384), who believed that the Catholic Church should renounce its riches and that the real power lay in the Bible, so that no intermediary, such as the Church, was necessary to reach God.

The decline of the Church and the Western Schism

To understand why Jan Hus wanted to reform the Church, one must consider the historical context of the time. Jan Hus lived in the late Middle Ages (14th-15th centuries), a period when the Catholic Church was in decline due to corruption and internecine rivalry.

One example of this corruption, which Jan Hus strongly opposed, was the sale of indulgences. According to the Catholic Church, an indulgence is God’s forgiveness for having committed a sin and allowing you to go to Heaven. During the time we are talking about, the Catholic Church sold indulgences to the faithful, promising them forgiveness and subsequent entry to Heaven. This made the Church even richer at the expense of its flock and was one of the reasons why Jan Hus advocated a reform of the world’s oldest international institution.

The papal rivalry of the time is another reason why the historic institution was in decline. From 1378 to 1417 there were two or even three papal sees. One was in the French city of Avignon and the other in Rome. The third was located in Pisa from 1410 onwards. This is known as the Western Schism. The Western Schism caused a major crisis in the Catholic Church. The various European kingdoms were divided between those who supported the Pope of Rome and those who supported the Pope of Avignon.

To understand this dispute, we must go back to the beginning of the 14th century, when the papal see moved from Rome to Avignon. During the Avignon papacy, the French court had too much control over the papacy, so some cardinals and bishops wanted the see to return to Rome to make it more spiritual again and to control papal power from Rome. This was resolved by the Council of Pisa in 1409. At this meeting of cardinals and bishops there were supporters of Pope Gregory XII of Rome and Benedict XIII of Avignon. There was no end to the rivalry between the two and a new pope was elected: Alexander V. Thus, there were three popes until the end of the schism.

A different Church

Jan Hus formulated an idea of a Church quite different from the one that existed at the time. Blanka Zylinská, professor of history and researcher at Charles University in Prague, explains that, according to Jan Hus, the only head of the Church is Jesus Christ, not the pope. Zylisnká points out that “according to Jan Hus, there is no difference between a bishop and the pope, nor between bishops and priests, since Christ only instituted priests and deacons”. Therefore, “the pope and the cardinals can only be obeyed in what is in accordance with the law of Christ, with the Bible, because even the pope can sin,” Zylinská stresses. Thus, the Bible is the only ecclesiastical authority.

For this reason, the Czech reformer did not support the structural and hierarchical systems of the institution. Moreover, Jan Hus criticised the wealth of the Church and its failure to follow in the footsteps of Christ. Zylinská points out that, according to Jan Hus, tithing should be optional, not an obligation. However, “he did not depart from all the teachings of the Church: he recognised the seven sacraments and believed in heaven, purgatory and hell”. He also defended purity of conscience and the morality of life. It is important to remember that the word church comes from the ancient Greek (ἐκκλησία, ekklesia) and means an assembly or meeting of the people. Nothing about this meaning relates to any institution, it is something much simpler.

Jan Hus developed his thought thoroughly at the university. Zylinská highlights that apart from drawing on John Wycliff, he was also inspired by St. Augustine, especially with regard to predestination. Jan Hus held that Christians were divided into the predestined (those who will be saved) and the preordained (those who will not be saved), and that this decision is for God alone, not for cardinals or bishops.

The Hussite movement

The former rector of the Charles University in Prague wanted to become a priest. He prepared for it and was ordained as a priest in 1400. He began to celebrate mass in Czech in the chapel of St. Martin in Prague, but it was not until 1402 that he came to the chapel of Bethlehem, also in the Bohemian capital, as a priest and gradually became a great orator and preacher who attracted many people, both from the common people and the aristocracy. It is important to note that both King Wenceslas IV and his wife, Sophia of Bavaria, agreed with many of Jan Hus’ ideas. Thus the Hussite movement gradually came into being.

The Bethlehem Chapel. Source: Wikipedia

Zylinská argues that the reformer’s words began to annoy the Church in 1402 when he began to share his views with the people. However, Zylinská points out that the archbishop of Prague, Zbyněk Zajíc, was sympathetic to Jan Hus. Later, however, there were disputes between them over Wycliff’s ideas. Therefore, the archbishop banned the English theologian’s books in 1406 and in 1410 ordered them to be burned and excommunicated the Czech reformer. The dispute between them continued “until the archbishop condemned him”, the historian notes. Jan Hus was summoned to appear before the papal tribunal of John XXIII. However, Jan Hus did not attend the court and was even more active in his sermons, both at the university and in the chapel.

In 1412 the Church was authorised to sell indulgences. Jan Hus openly opposed this and many of his followers joined his protests. In July of that year three of his followers were executed. King Wenceslas IV was threatened by a papal anathema and the Bohemian capital was under a papal interdict, i.e. no religious rites could be held while Jan Hus was in the city. This led Jan Hus to leave Prague in November of that year.

Jan Hus left Prague for the countryside, to the village of Kozí Hrádek. Once there, he continued to preach in the Czech language to his neighbours in the municipality. It was then that he decided to put his theories down on paper and wrote De eclessia in 1413. In this work he recorded his thoughts and ideas about the Church. In Zylinská’s opinion, this work was the main reason for his accusation and condemnation.

The Council of Constance

Jan Hus before the Council of Constance. Painting by Václav Brožík

In the autumn of 1414, the Council of Constance was convened to put an end to the papal schism. Zylinská explains that the council was also intended to ensure the unity of the faith and to reform the Church. In addition, the Holy Roman Emperor Sigismund of Luxembourg proposed to put Jan Hus on trial in the present-day German city. Some of the professors of Charles University in Prague supported the emperor because they also considered the Czech reformer to be a heretic.

Jan Hus agreed and arrived in Constance on 3rd November of the same year. He was ready to defend and explain his ideas and theories, but was arrested and imprisoned. During his time in prison he was summoned several times before the Council to renounce his ideals, but he never accepted. He asked where he was wrong and surprisingly the institution did not give him an answer. Finally, on 6th July 1415, he was condemned to be burned at the stake for heresy and his ashes were scattered into the Rhine River.

Zylinská highlights that he was also condemned for disobedience and lack of submission, as well as for his definition of the Church. In addition, the expert tells that Jan Hus wrote letters from his cell in Constance that say: “Faithful Christian, seek the Truth, listen to the Truth, learn the Truth, keep the Truth, defend the Truth until death”. Zylinská stresses that Hus’ truth was not only conformity to the facts, “but the truth of God, he called for firm faith and fidelity to the biblical message, to the Law of God”.

The Catholic Church thought that after the death of Jan Hus, the Czech Lands would no longer be in trouble and that the situation would calm down. However, the old institution did not take into account the many followers that Jan Hus had gained during his years as a priest and teacher. His followers, called the Hussites, protested strongly against the burning of the legendary reformer. Thus, revolts broke out throughout the Czech kingdom. The Church responded by launching crusades against the Hussite movement which precipitated fifteen years of war, turning the Czech Lands into a major religio-political chessboard.

Today, the 6th July is a bank holiday in the Czech Republic. An ecumenical service is held in the Bethlehem chapel and “there are also various events in other places,” says Zylinská.  He is a very important figure for the Czechs. Not only for his religious and social reforming role, but also for his contribution to Czech spelling, as he introduced some of the spelling marks that are still used today.

Jan Hus’s words upset the Catholic Church so much that they decided to take his life. The Papacy’s attitude and decision show that it is true that the truth hurts. The teachings of Jan Hus can be extrapolated to the present day and do not necessarily have to be linked to the Holy Scriptures. Unfortunately, it is still risky to maintain a firm ethical stance in the face of certain events and facts. There are still influences and powers that do not allow criticism, let alone investigation. One only needs to read the press to see this serious problem, even though the media do not report half of these events. A case in point is the car bombing of Maltese journalist Daphne Caruana Galizia while she was investigating the Panama Papers in her country[1].


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[1] Malta car bomb kills Panama Papers journalist The Guardian (16/10/2017) https://www.theguardian.com/world/2017/oct/16/malta-car-bomb-kills-panama-papers-journalist

Jan Hus, instigador de la Reforma Protestante

Monumento dedicado a Jan Hus en la Plaza Vieja de Praga. Foto: Celia Pérez

CELIA PÉREZ CARRASCOSA, Praga (República Checa)

Las Tierras checas han sido testigo de muchos de los acontecimientos de la Historia. Han sido el escenario de cientos de batallas y el tablero de ajedrez de varios ejércitos, ideologías y creencias.

Distintas personalidades checas han luchado y aportado algo único a la cultura checa y europea. Jan Hus (1370-1415) es un ejemplo de ello. Este teólogo y filósofo checo fue un reformador social y el precursor de la Reforma Protestante.

Un siglo antes de que Martín Lutero empezara dicha reforma en Alemania, Jan Hus expuso en el Reino checo (Reino de Bohemia en la Europa occidental) sus ideas y teorías acerca del poder y la riqueza de la Iglesia católica. Su firmeza y coraje en sus opiniones ante el Papado lo condujeron a la muerte en la hoguera por herejía en Constanza (Alemania) en 1415.

Primeros pasos

Jan Hus nació alrededor de 1370 en el pequeño pueblo de Husinec, en el suroeste de la actual República Checa, y creció en una familia humilde de campesinos. A los 16 años fue admitido en la Universidad Carolina de Praga gracias a su capacidad intelectual. En 1393 se licenció en Artes y en 1408 en Teología. Aparte de impartir clases en la universidad, fue decano de la Facultad de Artes entre 1401 y 1402 y rector de la misma universidad entre 1409 y 1410.

La universidad no sólo le otorgó un título universitario, sino que le aportó un gran conocimiento que le ayudó a despertar sus inquietudes. Leía y estudiaba mucho al teólogo inglés John Wycliff (1324-1384), el cual consideraba que la Iglesia católica debía renunciar a sus riquezas y que el auténtico poder residía en la Biblia, por lo que no era necesario ningún intermediario, como la Iglesia, para llegar a Dios.

La decadencia de la Iglesia y el Cisma de Occidente

Para entender por qué Jan Hus quería reformar la Iglesia, hay que situarse en el contexto histórico de aquella época. Jan Hus vivió en la Baja Edad Media (siglos XIV-XV), un periodo en el que la Iglesia católica estaba en decadencia debido a la corrupción y a la rivalidad interna.

Un ejemplo de esa corrupción, y a lo que Jan Hus se opuso totalmente, fue la venta de indulgencias. De acuerdo con la Iglesia católica, la indulgencia es el perdón de Dios por haber cometido un pecado y que te permite ir al Cielo. Durante la época de la que hablamos, la Iglesia católica vendía las indulgencias a sus fieles prometiéndoles el perdón y el camino al Cielo. Esto provocó que la Iglesia se enriqueciera aun más a costa de sus fieles y fue uno de los motivos por los que Jan Hus defendía una reforma de la institución internacional más antigua del mundo.

La rivalidad papal de entonces es otro de los motivos por los que la histórica institución estaba en declive. Desde 1378 hasta 1417 hubo dos y hasta tres sedes pontificias. Una estaba en la ciudad francesa de Aviñón y la otra en Roma. La tercera se situó en Pisa a partir de 1410. A este hecho se le conoce como Cisma de Occidente. El Cisma de Occidente provocó una fuerte crisis en la Iglesia católica. Los distintos reinos europeos se dividieron entre quienes apoyaban al papa de Roma y al de Aviñón.

Para comprender esta disputa hay que retroceder a principios del siglo XIV, cuando la sede pontificia se trasladó de Roma a Aviñón. Durante el papado de Aviñón, la corte francesa tenía demasiado control sobre el papado, por lo que algunos cardenales y obispos querían que la sede volviera a Roma para que fuera de nuevo más espiritual y controlar el poder pontificio desde Roma. Para solucionarlo se celebró el Concilio de Pisa en 1409. En dicha reunión de cardenales y obispos hubo defensores del papa Gregorio XII de Roma y de Benedicto XIII de Aviñón. No se puso fin a la rivalidad entre ambos y se eligió a un nuevo papa: Alejandro V. De esta forma, hubo tres papas hasta el final del cisma.

Una Iglesia diferente

Jan Hus formuló una idea de la Iglesia bien distinta de la que había entonces. Blanka Zylinská, profesora de Historia e investigadora en la Universidad Carolina de Praga, explica que, según Jan Hus, la única cabeza de la Iglesia es Jesucristo, no el papa. Zylisnká señala que “según Jan Hus, no hay diferencia entre un obispo y el papa, ni entre los obispos y los sacerdotes, ya que Cristo sólo instituyó a los sacerdotes y a los diáconos”. Por lo tanto, “al papa y a los cardenales sólo se les puede obedecer en lo que esté de acuerdo con la ley de Cristo, con la Biblia, ya que incluso el papa puede pecar”, subraya Zylinská. Así pues, la Biblia es la única autoridad eclesiástica.

Por esta razón, el reformador checo no apoyaba el sistema estructural y jerárquico de la institución. Además, Jan Hus criticaba la riqueza de la Iglesia y que ésta no siguiera los pasos de Cristo. Zylinská apunta que, según Jan Hus, el diezmo debía ser algo opcional, no una obligación. Sin embargo, “no se apartó de todas las enseñanzas de la Iglesia: reconocía los siete sacramentos y creía en el cielo, el purgatorio y el infierno”. También defendía la pureza de conciencia y la moralidad de la vida. Es importante recordar que la palabra iglesia proviene del griego antiguo (ἐκκλησία, ekklesia) y significa asamblea o reunión del pueblo. Nada de este significado se relaciona con ninguna institución, es algo mucho más simple.

Jan Hus desarrolló su pensamiento minuciosamente en la universidad. Zylinská destaca que aparte de basarse en John Wycliff, también se inspiró en San Agustín, sobre todo en lo relacionado con la predestinación. Jan Hus sostenía que los cristianos estaban divididos en los predestinados (los que se salvarán) y los preordenados (los que no se salvarán), y que esa decisión sólo le compete a Dios, ni a los cardenales, ni a los obispos.

El movimiento husita

El que fuera rector de la Universidad Carolina de Praga quería dedicarse al sacerdocio. Se preparó para ello y en 1400 fue ordenado sacerdote. Comenzó a celebrar misa en checo en la capilla de San Martín, en Praga, pero no fue hasta 1402 cuando llegó a la capilla de Belén, también en la capital de Bohemia, como sacerdote y poco a poco se convirtió en un gran orador y predicador que atraía a muchas personas, tanto del pueblo llano como de la aristocracia. Es importante destacar que tanto el rey Wenceslao IV como su esposa, Sofía de Baviera, estaban de acuerdo con muchas de las ideas de Jan Hus. Así nació poco a poco el movimiento husita.

Capilla de Belén. Fuente: Wikipedia

Zylinská sostiene que las palabras del reformador comenzaron a incordiar a la Iglesia en 1402 cuando empezó a compartir sus opiniones con el pueblo. Sin embargo, Zylinská indica que el arzobispo de Praga, Zbyněk Zajíc, estaba en sintonía con Jan Hus. No obstante, más adelante hubo disputas entre ellos por las teorías de Wycliff. Por ello, el arzobispo prohibió los libros del teólogo inglés en 1406 y en 1410 ordenó quemarlos y excomulgó al reformador checo. La disputa entre ellos continuó “hasta que el arzobispo lo condenó”, indica la historiadora. Jan Hus fue convocado a comparecer ante el tribunal papal de Juan XXIII. Sin embargo, Jan Hus no acudió a dicha comparecencia y fue incluso más activo en sus sermones, tanto en la universidad como en la capilla.

En 1412 la Iglesia fue autorizada para vender indulgencias. Jan Hus se opuso abiertamente contra esto y muchos de sus seguidores se sumaron a sus protestas. En julio de ese año tres de sus seguidores fueron ejecutados. El rey Wenceslao IV estaba amenazado por una anatema papal y la capital de Bohemia estaba bajo un interdicto papal, es decir, que no se podían celebrar ritos religiosos mientras Jan Hus estuviera en la ciudad. Esto hizo que Jan Hus dejara Praga en noviembre de ese año.

Jan Hus se marchó de Praga para irse al campo, concretamente estuvo en el pueblo de Kozí Hrádek. Una vez allí, siguió predicando en lengua checa para sus vecinos del municipio. Fue entonces cuando decidió plasmar sus teorías en papel y escribió De eclessia en 1413. En dicha obra recoge su pensamiento e ideas acerca de la Iglesia. A juicio de Zylinská, esta obra fue la principal causa de su acusación y condena.

El Concilio de Constanza

Jan Hus en el Concilio de Constanza. Pintura de Václav Brožík

En el otoño de 1414 se convocó el concilio de Constanza para poner fin al cisma papal. Zylinská explica que el concilio también pretendía asegurar la unidad de la fe y reformar la Iglesia. Además, el emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Segismundo de Luxemburgo, propuso someter a Jan Hus a juicio en la actual ciudad alemana. Algunos de los profesores de la Universidad Carolina de Praga secundaron al emperador porque ellos también consideraban que el reformador checo era un hereje.

Jan Hus aceptó y llegó a Constanza el 3 de noviembre del mismo año. Estaba dispuesto a defender y a explicar sus ideas y teorías, pero fue arrestado y encarcelado. Durante su tiempo en prisión fue varias veces convocado ante el Consejo para renunciar a sus ideales, pero nunca aceptó. Preguntaba en qué estaba equivocado y sorprendentemente la institución no le daba una respuesta. Finalmente, el 6 de julio de 1415 fue condenado a la quema en la hoguera por herejía y lanzaron sus cenizas al río Rin.

Zylinská apunta que, aparte, fue condenado por desobediencia y por su falta de sumisión, así como por su definición de la Iglesia. Además, la historiadora cuenta que Jan Hus escribió cartas desde su celda en Constanza que decían: “Fiel cristiano, busca la Verdad, escucha la Verdad, aprende la Verdad, mantén la Verdad, defiende la Verdad hasta la muerte”. Zylinská subraya que la verdad de Hus no era sólo la conformidad con los hechos, “sino la verdad de Dios, exhortaba a la fe firme y a la fidelidad al mensaje bíblico, a la Ley de Dios”, expone Zylinská.

La Iglesia católica pensó que, tras la muerte de Jan Hus, ya no tendría más problemas en las Tierras checas y que la situación se calmaría. No obstante, la antigua institución no tuvo en cuenta a los muchos de seguidores que Jan Hus consiguió a lo largo de sus años de sacerdote y profesor. Sus seguidores, llamados los husitas, protestaron fuertemente contra la quema del legendario reformador. Así pues, hubo revueltas a lo largo y ancho del Reino checo. La Iglesia respondió lanzando cruzadas contra el movimiento husita que provocaron guerras durante quince años, convirtiendo a las Tierras checas en un importante tablero de ajedrez político-religioso.

A día de hoy el 6 de julio es fiesta nacional en la República Checa. Se celebra un servicio ecuménico en la capilla de Belén y “también hay diversos actos en otros lugares”, indica Zylinská.  Es una figura muy importante para los checos. No sólo por su papel de reformador religioso y social, sino también por su aportación a la ortografía checa, ya que introdujo algunos de los signos ortográficos que se siguen utilizando en la actualidad.

Las palabras de Jan Hus molestaron fuertemente a la Iglesia católica, tanto que decidieron quitarle la vida. La actitud y decisión del Papado demuestran que es cierto aquello de que la verdad duele. Las enseñanzas de Jan Hus pueden extrapolarse a la actualidad y no han de estar necesariamente ligadas a las Sagradas Escrituras. Desafortunadamente, sigue siendo arriesgado mantener una postura ética firme ante determinados acontecimientos y hechos. Continúa habiendo influencias y poderes que no permiten críticas y mucho menos que se les investigue. Sólo es necesario leer la prensa para darse cuenta de este grave problema, a pesar de que los medios no informen ni de la mitad de estos hechos. Un ejemplo de ello es el asesinato con un coche bomba de la periodista maltesa Daphne Caruana Galizia cuando investigaba los Papeles de Panamá en su país[1].


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[1] Malta car bomb kills Panama Papers journalist The Guardian (16/10/2017) https://www.theguardian.com/world/2017/oct/16/malta-car-bomb-kills-panama-papers-journalist

Czechia and Cuba: the unspoken thaw

Fidel Castro, Cuban Prime Minister, and Gustáv Husák, General Secretary of the Communist Party of Czechoslovakia (and later, President) in 1972. Source: G.cz

CELIA PÉREZ CARRASCOSA, Prague (Czech Republic)

During the bloc era, numerous relations were established and consolidated between various countries. Czechoslovakia, for example, developed and strengthened diplomatic and friendly relations with several Eastern Bloc states, including Cuba. It was also one of the most significant supplier states to the Council for Mutual Economic Assistance (CMEA).

The Cuban Revolution (1953-1959) brought Havana closer to and into the communist bloc. Prague was one of the capitals with which the Caribbean island significantly strengthened its cooperation, from the economic to the educational and diplomatic levels.

In 1989, the Velvet Revolution marked the end of communism in the former Czechoslovakia. As a consequence, diplomatic relations between Havana and Prague cooled for a long time. Today, however, both countries seem determined to rekindle the embers of the relationships remaining from the end of the last century.

First steps

Tomáš Garrigue Masaryk (1918-1935), Czechoslovakia’s first president, established important diplomatic ties with several states around the world. The pearl of the Caribbean quickly recognised Czechoslovakia’s independence; therefore, diplomatic relations were soon established. However, it was not until the triumph of the Cuban Revolution in 1959 that the island and the Slavic state began to consolidate their relations.

The union between the two countries took place swiftly after 1959. In fact, the House of Czechoslovak Culture was founded in Havana in 1962, being the first cultural and information centre of a foreign country there. Later, the House of Cuban Culture was established in Prague[1]. In the 1960s, the Caribbean island was already the Central European state’s most important trading partner in Latin America.

Danilo Alonso, Cuba’s ambassador in Prague. Photo: Celia Pérez

H.E. Mr Danilo Alonso, Cuba’s Ambassador in Prague, explains that the Czechoslovak government was willing to support a state that had just emerged from the US colony, which was Cuba.  “The Cuban people are grateful for the solidarity and support that was established,” says Ambassador Alonso. He also points out that the Czechoslovak ambassador who was then in Havana “was really a friend of the Revolution and contributed strongly to those ties of friendship”. “The ambassador’s daughter still lives here and she has come here, to the Cuban Embassy, and says that she has very good memories of Cuba, even though she was very young,” Alonso relates.

Fruitful relations

Cuba was a new member of the Eastern Bloc, so it needed the experience of some of the countries that made up the Eastern Bloc. “Czechoslovakia had a very developed infrastructure and industry, and that was very important for us,” points out Alonso. “When there are common interests, things flow. And we knew that we had to establish trade links with this country”.

Czechoslovakia also saw an opportunity in Cuba, as the former republic guided the island country in its industry and supplied it with capital goods, such as thermoelectric plants, motor and compressor factories, mining equipment, machinery and transport material, factory repairs, arms sales, and military assistance and training, among other things. According to Alonso, Czechoslovakia provided them with machinery and equipment to build the national electro-energy system, which developed after the Revolution. In fact, a large part of Cuba’s electricity is generated in Czechoslovakian plants. Moreover, according to the ambassador, the electro-energy cooperation between the two countries continues to this day and has never been interrupted. Alonso stressed that 98% of the country is electrified. For its part, Cuba supplied Czechoslovakia with minerals, nickel, sugar, citrus fruits, rum and tobacco. Nickel was very important for the Czech automobile and aircraft industry.

Ernesto Che Guevara, Cuban Minister of Industry, in a tractor factory in Brno in October 1960. Source: Inventing Europe

Beyond the exchange of products and goods, Havana and Prague collaborated in biological sciences, geography, geology, meteorology and electronics. It is worth noting that the Czechoslovak Academy of Sciences assisted in the founding of the Academy of Sciences in Cuba. In 1963, direct collaboration agreements were established between the two organisations[2]. As well as providing research tools, Czechoslovakia also sent between 100 and 200 experts for long-term stays per year during the first half of the 1960s.

Bonding through education

As with Syria and Vietnam, Prague agreed on educational programmes with Havana so that Cubans could be educated in the former country and Czechoslovaks could study in the land of José Martí. These programmes ran from the 1960s until 1989 and allowed thousands of young people the opportunity for cultural exchange.

The first time the Czechoslovak government offered scholarships to Cuban students was in 1960. 250 university scholarships and 350 short-term scholarships to work in Czechoslovakian industry were awarded. Between 1960 and 1989 about a thousand Cubans were educated at Czechoslovak universities. In addition to students, between 1978 and 1989, some 30,000 Cubans passed through Czechoslovakia as part of the Project for Temporary Employment and Vocational Training of Cuban Citizens in Czechoslovak organisations. It is important to mention that the selected Cubans were required to study Czech during the first three months of their stay.

The aim of these educational and employment programmes was for the Cubans to apply their knowledge once they returned to their country. Most of those who returned to Cuba gained leadership positions in various companies. There were also Cubans who stayed in Czechoslovakia and started families. “This generated friendly relations between the peoples that go beyond diplomatic and political relations,” Alonso points out. He also comments that when he talks to Czechs who were in Cuba at that time, they tell him that they have very good memories. Like them, Cubans who went to the former country also have wonderful memories of those times.

David González is a Cuban who was sent to Czechoslovakia by the company where he worked in 1985. González says that when he arrived in the country, he had to study Czech for three months and then went to the town of Beroun. “There I had to prepare myself to work as an iron smelter, but in 1987 I was transferred to driving industrial vehicles,” says González. He relates that he easily adapted to Czechoslovak society and met his wife, which is why he decided to stay and not return to Cuba.

Rosa Castillo, Willi Zamora and Fidel Domínguez are other Cubans who worked and studied in Czechoslovakia. Castillo says she arrived in the country in 1978 to work for four years in Mileta, a textile company. She also studied Czech and integrated very well into society, although there were some cases of discrimination by Czechoslovaks. For example, Castillo explains that, according to some Czechoslovaks, she was black and they sometimes touched her to check if she was unwashed. Apart from that, Castillo has fond memories of the time and remembers Christmas in the old country and its streets with special affection. “I got very involved with its people and culture and today, 40 years later, I still love that country,” says Castillo. After completing his four years of training, she returned to Cuba in 1982 to put her knowledge into practice. Nevertheless, in 1995, she left for Miami (USA) due to the economic situation in the country.

The cases of Zamora and Domínguez are similar. The former flew to Czechoslovakia in 1985 to train and work as a milling lathe operator. He learned the language well and adapted easily, and agrees with Castillo that he was discriminated against by some Czechoslovaks. As for Domínguez, he arrived in the former republic in 1978 to work in a textile factory. When he improved his Czech language skills, he worked in other companies and managed groups of Cubans at Škoda Auto. He then returned to the Velveta textile company as a team leader and translator.

Both returned to Cuba, Zamora in 1988 and Domínguez in 1987. They held high positions in Cuban companies, but Zamora returned to Czechoslovakia in 1991 because his job was very badly paid. Domínguez went to Miami 25 years ago for similar reasons to Zamora and Castillo.

There were also many Czechoslovaks who studied in Cuba at that time. Ludmila Cilečková, a Spanish-Czech translator, studied Spanish in Havana in the 1970s. She says that the University of Brno sent her to complete her studies on the island through existing educational programmes. Cilečková says she loved the Cuban people and the nature of the country. It was not difficult for her to adapt and she established good relations with her Cuban classmates. Today, she works for Czech companies that have offices in Cuba and, according to her, many of these Cubans studied in Czechoslovakia.

All of them consider that those educative and work programmes were very useful for both, Czechoslovakia and Cuba, as they were able to get to know a different culture, a new language, and new people and acquire new knowledge and skills.

The Eastern Bloc collapses, but Cuba resists

The Western Bloc and the Eastern Bloc. Source: Wikiwand

In 1989, the Velvet Revolution took place in Czechoslovakia, bringing an end to communism in the country and elevating Václav Havel to the presidency. This meant that Czechoslovakia, and later the Czech Republic and Slovakia, gradually moved into Washington’s orbit. “The government that took over did not have the same purpose as the previous one. Therefore, there was a certain cooling of political and diplomatic relations, not between peoples,” Alonso argues.

Diplomatic relations between Prague and Havana were frozen for a long time. In fact, Alonso explains that when Czechoslovakia was dissolved on 31st December 1992 and Slovakia and the Czech Republic were founded on 1st January 1993, “no ambassador was appointed, neither here nor in Cuba”. Alonso clarifies: “The Cuban ambassador in the Czech Republic was not withdrawn, but because two countries were established, there were other diplomatic relations. And they delayed the time to choose an ambassador”.

The Czech Republic named an ambassador to the Cuban capital in 2016 and Cuba reciprocated in 2019. Alonso is the first Cuban ambassador in Prague since the country was formed in 1993. According to him, there was no intention on the Cuban side to sever diplomatic relations. On the other hand, “there has always been a charge d’affaires in both embassies because commercial interests and diplomatic were not severed, only at the political level,” he says.

Since then, the Czech government has denounced the political situation in Cuba several times. It even presented a resolution condemning Fidel Castro’s government three times at the Commission on Human Rights in Geneva. With respect to that, Alonso stressed that “Cuba is a grateful people, open to having relations with any country, regardless of its social system, but always respecting and abiding by the principle of non-interference in the internal affairs of another country, which is one of the bases of international relations”. He also recalls that the Cuban government has reiterated on several occasions that its relations with the USA can improve on the basis of these principles.

According to Alonso, when the Soviet Union was dissolved in 1991 and the socialist bloc fell, “the world thought, and the USA itself thought, that Cuba would also fall, but that was not the case. It didn’t happen because the Cuban Revolution is an indigenous revolution. Nobody made it for us, it was made by the Cuban people”, Alonso maintains. The ambassador stresses that Cuba was left isolated and this meant that its GDP declined by 30%, since the complementarity that existed in the socialist camp was no longer possible. Moreover, the USA embargo on socialist Cuba began in 1960 and intensified from the 1990s onwards.

A return to fruitful relations?

The appointment of a Czech ambassador to Havana in 2016 and of a Cuban ambassador to Prague in 2019 marked a diplomatic rapprochement between the two states.  According to Alonso, time has shown that the important thing is to focus on what unites them and not on what separates them. “We have many points in common and there is no need to argue about what we do not like. And, above all, remember that each country is free and sovereign to make its own decisions,” the ambassador underlines.  

Today, diplomatic relations have improved considerably and “they are still very cordial and normal. We hope that with time they will improve more and more”, Alonso points out. On the other hand, commercial relations are still very good, and “with the resumption of diplomatic relations, they will increase even more”. Apart from this, there are affective ties between the people that can facilitate the situation.

Alonso stresses that Cuba is open to foreign investment in different sectors of industry and that the country’s economic needs can be complemented by Czech entrepreneurs. He stresses that it would be beneficial for Cuba’s economic and social development and for Czech companies: “some of the businessmen have shown interest and others are concerned about the USA blockade”. Alonso points out that, due to the blockade, if a businessman has business ties with Cuba, the USA can withdraw his visa to enter the USA and close his business in the USA. “Despite this, Cuba is open to investment, but the businessman risks the blockade,” the ambassador notes.

He also argues that nickel could be just as important as in the past. However, “Cuban nickel is sanctioned. Any mechanical production that contains more than 15% Cuban nickel cannot be marketed anywhere. That is why we say that Cuba does not have an embargo, but rather a blockade, because it is about blocking any relation that Cuba wants to have with the wider world”, stresses Alonso. He states that during the Trump’s administration, 240 measures were approved in order to further block financial resources.

On the other hand, Cuba accumulated a very high financial debt to Czechoslovakia. According to Prague, the figure is 280 million Euros. However, Havana does not agree with this amount. Ambassador Alonso points out that Cuba does not recognise this debt because before the Velvet Revolution, relations were different as these relations were based on transferable roubles[3]. The ambassador explains that Cuba agrees to renegotiate the debt, the method of payment and the deadlines, since “the country cannot fail to attend to the priorities of the population, such as health and education”. The ambassador stresses that the debt has been renegotiated with Slovakia.

Undoubtedly, the two have taken a very important step in their bilateral relations. It seems that, in a discreet manner, both are moving towards a warmer diplomatic environment. A thaw that is not nearly as prominent in the media as the one between the USA and Cuba could be, but no less important for that. On other occasions, the Czech Republic has demonstrated the professionalism of its diplomats and Cuba is determined to rebuild old relations. These are definitely optimal ingredients for the resumption, with hard work and effort, of the ties that once strongly united the pearl of the Caribbean and the heart of Europe.


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[1] “It was a call from the Revolution”- Cultural, and scientific collaboration between Czechoslovakia and Cuba in the 1960s, 70s and 80s Hana Bortlova https://www.ioha.org/wp-content/uploads/2016/06/65-318-1-PB.pdf

[2] “It was a call from the Revolution”- Cultural, and scientific collaboration between Czechoslovakia and Cuba in the 1960s, 70s and 80s Hana Bortlova https://www.ioha.org/wp-content/uploads/2016/06/65-318-1-PB.pdf

[3] The transferable rouble was a currency unit based on the Soviet rouble that was used in the Council for Mutual Economic Assistance (COMECON) until 1991 to calculate the value of trade and debt of member countries.

Chequia y Cuba: el deshielo del que no se habla

Fidel Castro, primer ministro cubano, y Gustáv Husák, secretario general del Partido Comunista de Checoslovaquia (y más tarde, presidente) en 1972. Fuente: G.cz

CELIA PÉREZ CARRASCOSA, Praga (República Checa)

Durante la época de bloques se establecieron y se consolidaron numerosas relaciones entre varios países. Checoslovaquia, por ejemplo, desarrolló y afianzó sus relaciones diplomáticas y de amistad con diferentes Estados del Bloque del este, entre ellos, con Cuba. Asimismo, fue uno de los proveedores más significativos del Consejo de Ayuda Mutua Económica (COMECON).

La Revolución cubana (1953-1959) acercó e introdujo a La Habana en el Bloque comunista. Praga fue una de las capitales con las que la isla caribeña fortaleció notablemente su cooperación, desde el nivel económico hasta el educativo, pasando por el diplomático.

La Revolución de Terciopelo en 1989 supuso el adiós al comunismo en la extinta Checoslovaquia. Como consecuencia, las relaciones diplomáticas entre La Habana y Praga se enfriaron durante un largo tiempo. Sin embargo, a día de hoy, ambos países parecen decididos a reavivar el trato de finales del siglo pasado.

Primeros pasos

La Checoslovaquia de Tomáš Garrigue Masaryk (1918-1935), primer presidente de dicho país, estableció importantes lazos diplomáticos con diversos Estados alrededor del mundo. La perla del Caribe reconoció rápidamente la independencia de Checoslovaquia, por lo que muy pronto entablaron relaciones diplomáticas. No obstante, no fue hasta el triunfo de la Revolución cubana en 1959 cuando la isla y el Estado eslavo empezaron a consolidar sus relaciones de colaboración.

La unión entre ambos países se dio ágilmente tras 1959. De hecho, La Casa de la Cultura Checoslovaca se fundó en La Habana en 1962, siendo el primer centro cultural e informativo de un país extranjero en suelo cubano. Más tarde, se estableció La Casa de la Cultura Cubana en Praga[1]. En cuanto al campo de los negocios, ya en los 60 la isla caribeña era el socio comercial más importante del Estado centroeuropeo en América Latina.

Danilo Alonso, embajador de Cuba en Praga. Foto: Celia Pérez

Danilo Alonso, embajador de Cuba en Praga, explica que el Gobierno checoslovaco se mostró dispuesto a apoyar a un Estado que acababa de salir de la colonia de EEUU, que era Cuba.  “El pueblo cubano es un pueblo agradecido con la solidaridad y apoyo que se establecieron”, afirma Alonso. Asimismo, destaca que el embajador checoslovaco que había entonces en La Habana “fue realmente un amigo de la Revolución y contribuyó fuertemente a esos lazos de amistad”. “Aquí aún vive la hija de ese embajador y ha venido aquí, a la Embajada cubana, y dice que tiene muy buenos recuerdos de Cuba, a pesar de que era muy pequeña”, relata Alonso.

Relaciones fructíferas

Cuba era un nuevo integrante del Bloque del este, por lo que necesitó de la experiencia de algunos de los países que lo formaban. “Checoslovaquia tenía una infraestructura y una industria muy desarrollada y eso era muy importante para nosotros”, indica Alonso. “Cuando hay intereses comunes, las cosas fluyen. Y sabíamos que teníamos que establecer vínculos comerciales con el mencionado país”, sostiene el embajador.

Checoslovaquia también vio una oportunidad en Cuba, ya que la antigua república guió al país isleño en su industria y suministró a la isla bienes de equipo, como centrales termoeléctricas, fábricas de motores y compresores, equipamientos para minería, maquinaria y material de transporte, reparación de fábricas, venta de armas y asistencia y entrenamiento militar, entre otras cosas. De acuerdo con Alonso, Checoslovaquia les proporcionó maquinaria y equipamiento para construir el sistema electro-energético nacional, que se desarrolló tras la Revolución. De hecho, gran parte de la energía eléctrica de Cuba se genera en plantas checoslovacas. Además, según el embajador, a día de hoy la colaboración electro-energética entre ambos países continúa y nunca se ha interrumpido. Alonso subraya que el 98% del país está electrificado. Por su parte, Cuba proporcionaba a Checoslovaquia minerales, níquel, azúcar, cítricos, ron y tabaco. El níquel fue muy importante para la industria checa del automóvil y la aeronáutica.

Ernesto Che Guevara, ministro de Industria de Cuba, en una fábrica de tractores en Brno en octubre de 1960. Fuente: Inventing Europe

Más allá del intercambio de productos y mercancías, La Habana y Praga colaboraron en ciencias biológicas, geografía, geología, meteorología y electrónica. Cabe señalar que la Academia de las Ciencias Checoslovaca asistió a la fundación de la Academia de las Ciencias en Cuba. En 1963 se establecieron acuerdos de colaboración directa entre los dos organismos[2]. Asimismo, Checoslovaquia envió entre 100 y 200 expertos para estancias de larga duración por año durante la primera mitad de los años 60 y también brindaba herramientas para la investigación.

 Lazos a través de la educación

Al igual que ocurrió con Siria o Vietnam, Praga acordó unos programas educativos con La Habana para que los cubanos pudieran formarse en el antiguo país y que los checoslovacos pudieran estudiar en la tierra de José Martí. Estos programas se dieron desde los 60 hasta 1989 y permitieron el intercambio cultural entre miles de jóvenes.

La primera vez que el Gobierno checoslovaco ofreció becas a estudiantes cubanos fue en 1960. Se otorgaron 250 becas universitarias y 350 becas de estancia de corta duración para trabajar en la industria checoslovaca. Entre 1960 y 1989 alrededor de un millar de cubanos se formaron en las universidades checoslovacas. Aparte de los estudiantes, entre 1978 y 1989 pasaron por Checoslovaquia unos 30.000 cubanos que participaron en el Proyecto de empleo temporal y formación profesional de los ciudadanos cubanos en las organizaciones checoslovacas. Es importante mencionar que los cubanos seleccionados debían estudiar checo durante los primeros tres meses de estancia.

El objetivo de estos programas educativos y de empleo era que los cubanos aplicaran sus conocimientos una vez que regresaran a su país. La mayoría de los que volvieron a Cuba ocuparon puestos de liderazgo en varias empresas. También hubo cubanos que se quedaron en Checoslovaquia y que formaron una familia. “Esto generó unas relaciones de amistad entre los pueblos que están por encima de las relaciones diplomáticas y políticas”, resalta Alonso. También comenta que cuando habla con checos que estuvieron en Cuba en aquella época, le cuentan que tienen muy buenos recuerdos de aquel entonces. Al igual que ellos, los cubanos que fueron al antiguo país también guardan maravillosos recuerdos de aquellos tiempos.

David González es un cubano que fue enviado a Checoslovaquia por la empresa donde trabajaba en 1985. González expone que cuando llegó al país tuvo que estudiar checo durante tres meses y después fue a la ciudad de Beroun. “Allí tuve que prepararme para trabajar de fundidor de hierro, aunque en 1987 me pasaron a conducir vehículos industriales”, relata González. Expresa que se adaptó fácilmente a la sociedad checoslovaca y que conoció a su esposa, por lo que decidió quedarse y no regresar a Cuba.

Rosa Castillo, Willi Zamora y Fidel Domínguez son otros cubanos que trabajaron y estudiaron en Checoslovaquia. Castillo cuenta que llegó al país en 1978 para trabajar durante cuatro años en Mileta, una empresa textil. También estudió checo y se integró muy bien en la sociedad, aunque hubo algunos casos de discriminación por parte de los checoslovacos. Por ejemplo, Castillo cuenta que, según los checoslovacos, ella era negra y a veces la tocaban para comprobar si manchaba. Aparte de eso, Castillo tiene muy buenas memorias de entonces y recuerda con especial cariño la Navidad en el antiguo país y sus calles. “Me involucré mucho con su gente y su cultura y hoy, 40 años después, aún adoro ese país”, afirma Castillo. Tras completar los cuatro años de formación, regresó a Cuba para aplicar sus conocimientos en 1982. Sin embargo, en 1995 se marchó a Miami (EEUU) debido a la situación económica del país.

Los casos de Zamora y Domínguez son similares. El primero voló a Checoslovaquia en 1985 para trabajar y formarse como tornero fresador. Aprendió bien el idioma y se adaptó fácilmente y coincide con Castillo en que sufría discriminación por parte de algunos checoslovacos. En cuanto a Domínguez, llegó a la extinta república en 1978 para trabajar en una fábrica textil. Cuando mejoró su nivel de checo estuvo en otras empresas y dirigía a grupos de cubanos en Škoda Auto. Después volvió a la empresa textil Velveta y fue jefe de equipo y traductor.

Ambos regresaron a Cuba, Zamora en 1988 y Domínguez en 1987. Ocuparon puestos de trabajo altos en empresas cubanas, pero Zamora regresó a Checoslovaquia en 1991 porque su empleo “estaba muy mal pagado”. Por su parte, Domínguez se fue a Miami hace 25 años por razones similares a las de Zamora y Castillo.

También hubo muchos checoslovacos que estudiaron en Cuba en aquella época. Ludmila Cilečková, una traductora de español a checo, estudió español en La Habana en los 70. Relata que la Universidad de Brno la envió a completar sus estudios a la isla a través de los programas educativos que existían. Cilečková cuenta que le encantaban la gente cubana y la naturaleza del país. No le fue difícil adaptarse y entabló buenas relaciones con sus compañeros cubanos. Actualmente, trabaja para empresas checas que tienen oficinas en Cuba y, según ella, muchos de esos cubanos estudiaron en Checoslovaquia.

Todos ellos consideran que los programas educativos fueron muy beneficiosos, ya que permitieron que muchos jóvenes conocieran una nueva cultura, un nuevo idioma, gente nueva y que adquirieran nuevo conocimiento y talento.

El Bloque del este se derrumba, pero Cuba resiste

Bloque del este y Bloque occidental. Fuente: Wikiwand

En 1989 tuvo lugar la Revolución de Terciopelo en Checoslovaquia, lo que supuso el fin del comunismo en el país y elevó a la Presidencia a Václav Havel. Esto supuso que, poco a poco, Checoslovaquia y, posteriormente, República Checa y Eslovaquia, pasaran a la órbita de Washington. “El Gobierno que asumió el país no tenía el mismo propósito que el anterior. Por lo tanto, hubo un cierto enfriamiento en las relaciones políticas y diplomáticas, no entre los pueblos”, sostiene Alonso.

El trato diplomático entre Praga y La Habana se congeló durante mucho tiempo. De hecho, Alonso explica que al disolverse Checoslovaquia el 31 de diciembre de 1992 y al fundarse Eslovaquia y la República Checa el 1 de enero de 1993, “no se nombró a ningún embajador, ni aquí, ni en Cuba”. Alonso aclara: “No se retiró al embajador cubano en Chequia, sino que, al establecerse dos países, son otras relaciones diplomáticas. Y demoraron el tiempo para elegir embajador”.

Chequia nombró a un embajador en la capital cubana en 2016 y Cuba lo hizo en 2019. Alonso es el primer embajador cubano en Praga desde que se conformó el país en 1993. Según él, por la parte cubana no había intención de cortar las relaciones diplomáticas. “Sí ha habido siempre un encargado de negocios en ambas embajadas porque los intereses comerciales y diplomáticos no se rompieron, sólo a nivel político”, declara el embajador.

Desde entonces, el Gobierno checo ha denunciado la situación política en Cuba varias veces. Incluso llegó a presentar en tres ocasiones una resolución de condena al Gobierno de Fidel Castro en la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra. Respecto a esto, Alonso destaca que “Cuba es un pueblo agradecido y abierto a tener relaciones con cualquier país, independientemente de su sistema social, pero siempre desde el respeto y acatando el principio de no injerencia en los asuntos internos de otro país, que es una de las bases de las relaciones internacionales”. Además, recuerda que el Gobierno cubano ha reiterado en varias ocasiones que sus relaciones con EEUU pueden mejorar sobre la base de estos principios.

De acuerdo con Alonso, cuando se disolvió la Unión Soviética en 1991 y cayó el Bloque socialista, “el mundo pensaba, y los propios estadounidenses pensaban, que Cuba también caería, pero eso no fue así. No ocurrió porque la Revolución cubana es una revolución autóctona. Nadie nos la hizo, la hizo el pueblo cubano”, sostiene Alonso. El embajador subraya que Cuba se quedó sola y eso supuso que su PIB decayera un 30%, ya que la complementariedad que había en el campo socialista dejó de ser posible. Además, el embargo estadounidense a la Cuba socialista comenzó en 1960 y se recrudeció a partir de los 90.

¿Vuelta a unas relaciones fructíferas?

La designación de un embajador checo en La Habana en 2016 significó el acercamiento diplomático entre ambos Estados. Según Alonso, el tiempo ha demostrado que lo importante es centrarse en lo que les une y no en lo que les separa. “Tenemos muchos puntos en común y no hay necesidad de discutir sobre lo que no nos gusta. Y, sobre todo, recordar que cada país es libre y soberano para tomar sus propias decisiones”, señala el embajador.

A día de hoy las relaciones diplomáticas son cordiales y normales. “Esperamos que con el tiempo mejoren cada vez más”, indica Alonso. En cambio, a nivel comercial siguen siendo muy buenas y “esperamos que se incrementen más”.  Aparte de esto, existen lazos afectivos entre los pueblos que pueden facilitar la situación.

Alonso destaca que Cuba está abierta a la inversión extranjera en distintos sectores de la industria y que las necesidades económicas del país pueden complementarse con los empresarios checos. Subraya que sería beneficioso para el desarrollo económico y social de Cuba y para las empresas checas. “Algunos de los empresarios han mostrado interés y otros están preocupados por el bloqueo estadounidense”, afirma el embajador. Alonso expone que, debido al bloqueo, si un empresario tiene vínculos comerciales con Cuba, EEUU puede retirarle el visado para entrar en EEUU y cerrar su negocio en EEUU. “A pesar de esto, Cuba está abierta a la inversión, pero el empresario se arriesga al bloqueo”, resalta el embajador.

Asimismo, sostiene que el níquel podría ser igual de importante que en el pasado. No obstante, “el níquel cubano está sancionado. Toda producción mecánica que tenga más de un 15% de níquel cubano no puede ser comercializada en ningún lugar. Por eso mismo decimos que Cuba no tiene un embargo, sino un bloqueo; porque se trata de bloquear cualquier relación que Cuba quiera tener con el exterior”, sentencia Alonso. Destaca que durante la Administración de Trump se aprobaron 240 medidas para bloquear aun más los recursos financieros.

Por otra parte, Cuba acumuló una deuda económica muy elevada con Checoslovaquia. Según Praga, la cifra es de 280 millones de euros. Sin embargo, La Habana no está de acuerdo con esa cantidad. Alonso indica que Cuba no reconoce esa deuda porque antes de la Revolución de Terciopelo las relaciones eran distintas al basarse estas relaciones en rublos transferibles[3]. El embajador expone que Cuba está de acuerdo en renegociar la deuda, el método de pago y los plazos, ya que “el país tampoco puede dejar de atender las prioridades de la población, como la salud o la educación”. El embajador subraya que la deuda ha sido renegociada con Eslovaquia.

Sin duda, ambos han dado un paso muy importante en sus relaciones bilaterales. Parece que, de manera discreta, ambos avanzan hacia un mejor ambiente diplomático. Un deshielo que no es ni la mitad de mediático que el que pudiera darse entre EEUU y Cuba, pero no por ello menos importante. En otras ocasiones, Chequia ha demostrado la profesionalidad de sus diplomáticos y Cuba está decidida a recuperar el trato de antaño. Definitivamente, son ingredientes óptimos para que, con trabajo y esfuerzo, se retomen esos lazos que unían fuertemente a la perla del Caribe y al corazón de Europa.


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[1] “It was a call from the Revolution”- Cultural, and scientific collaboration between Czechoslovakia and Cuba in the 1960s, 70s and 80s Hana Bortlova https://www.ioha.org/wp-content/uploads/2016/06/65-318-1-PB.pdf

[2] “It was a call from the Revolution”- Cultural, and scientific collaboration between Czechoslovakia and Cuba in the 1960s, 70s and 80s Hana Bortlova https://www.ioha.org/wp-content/uploads/2016/06/65-318-1-PB.pdf

[3] El rublo transferible fue una unidad monetaria basada en el rublo soviético que se utilizó en el Consejo de Ayuda Mutua Económica (COMECON) hasta 1991 para calcular el valor del comercio y la deuda de los países miembros.

The Czech Republic, an acknowledged specialist in the defence and aeronautics industry

L-200 Morava, the first aircraft designed by Aircraft Industries (Let Kunovice) in 1957. Source: Let Kunovice’s marketing team

CELIA PÉREZ CARRASCOSA, Prague (Czech Republic)

Industry has accompanied this Central European country’s development since its beginnings. Within this sector, arms and aircraft production has been of great importance since historical times. Communist Czechoslovakia was one of the world’s leading arms manufacturers and exporters. However, long before that, during the Austro-Hungarian Empire, the Czech Lands already had considerable experience in weapons manufacturing.

As for aeronautics, it was a nascent Czechoslovakia that initiated research and production of airborne transport. During communism this field became very important and its talent and efforts made the country one of the leading manufacturers and exporters of these products internationally. The L-410 and the L-29 Delfín stand out among its legendary aircraft.

Defence manufacturing, on the other hand, includes heavy weapons such as machine guns and combat vehicles such as tanks. It is also common to read or hear news about the leading countries in this field, including the USA, Russia and France. However, ammunition and technology, such as radio communication systems, are of vital importance for big arms. It is precisely in this field that the Czech Republic has a great advantage.

Czech Lands, arms supplier of the Austro-Hungarian Empire

The Austrian Empire (1804-1867) spanned several territories, including the Czech Kingdom (known as the Kingdom of Bohemia in Western Europe). This empire welcomed the Industrial Revolution with open arms and gradually industrialised. The Czech Lands were one of the fastest moving members in this sphere.

In 1867 Austria and Hungary formally established the Austro-Hungarian Empire, which lasted until 1918. In contrast to Austria, Hungary was not highly industrialised, but both gradually developed and improved this sector.

One of the first Czech (and one of the first in Europe) brand-name companies to be founded was Škoda Works (Škodovka in Czech) in Pilsen. On 12th June 1869, Emil Škoda bought a factory from the Austrian, Ernst Anton Franz de Paula von Waldstein-Wartenberg, who had established it in 1859. Thus was born the legendary Škoda, predecessor of Škoda Auto and Škoda Transportation.

Jan Vaňata, an official at the Pilsen Regional State Archive, explains that the company’s first products were boilers and steam engines, water turbines, engineering equipment for breweries, sugar factories, steel foundries etc.

Later, in 1889, Škoda began manufacturing weapons and supplying artillery and ammunition to the Austro-Hungarian Empire. “The first to be produced were the Škoda M-1893 machine gun and the L-44 naval gun” Vaňata points out. Moreover, “from 1902 onwards, this company was the sole supplier of armaments to the Austro-Hungarian Navy,” he notes. Apart from this, the company manufactured naval, coastal and fortification guns, field and mountain guns, mortars and howitzers. It is also important to note that it had an ammunition factory in the Czech town of Bolevec.

Ammunition manufactured by Škodovka. Source: Škoda Works in historical photographs

It is worth noting that Škoda not only supplied armaments to the Austro-Hungarian Empire, but also exported its products. The Pilsen Regional Archive records that most of the importing states were European, such as Spain, the Netherlands and Albania, but also China, Turkey, South Africa, Brazil and Ecuador, amongst others.

On the other hand, the First World War brought a change in its supply to the Austro-Hungarian Empire. Vaňata stresses that the production of naval guns for the Empire, which had prevailed until then, was replaced by field and mountain guns, mortars and especially heavy machine guns. In addition, “from 1917 onwards, it was the supplier of all weapons larger than 104 mm calibre and 70% of all weapons smaller than 100 mm calibre to the Austro-Hungarian army,” he explains. According to Vaňata, between 1910 and 1918, the company produced 12,693 weapons and ammunition parts for the defunct empire.

42 cm calibre howitzer manufactured by Škoda in 1918. Source: Škoda Works in historical photographs

The Pilsen Regional Archive recalls that the Czech Lands was a part of the Austrian Empire and was therefore an administrative and fiscal unit of the Austrian part of the Austro-Hungarian Empire. As for taxes, it paid them in the Czech Kingdom, as it was registered in the Czech town of Pilsen.

Vaňata points out that after the foundation of Czechoslovakia in 1918 the firm’s largest customer was the Czechoslovak Army. In fact, from that year onwards, Škodovka produced field guns for the land force. Later, in the 1930s, they began to produce anti-aircraft and anti-tank guns, which were also exported. “The most important products were still fortification weapons, armoured equipment and, of course, ammunition,” Vaňata stresses. In addition, Škodovka started tank production in 1931.

LT-35 tank designed by Škoda in 1935. Source: Škoda Works in historical photographs

Czechoslovakia’s strong commitment to aeronautics

The establishment of the new state brought with it the aviation industry. In 1919, the first aviation companies were founded: Aero, Avia and Letov. This industry began to expand gradually throughout the 1930s. One of the new companies was Let Kunovice (Aircraft Industries) founded in 1936 in Kunovice, a village in Moravian. The Moravian company’s marketing team explains that because most of Czechoslovak industry was in Bohemia, in 1934 the government planned to build major factories in Moravia and the western border of Slovakia, beyond the reach of the Germans. This movement of air and armaments production to the aforementioned areas recognised as the first wave of eastward relocation of the defence industry[1].

The airline company states that construction began in 1936 and operation of the plant in 1937. In addition to the factory, an airport was built. The company recalls that it is the daughter company of Avia, which in turn belonged to Škodovka. They say that before the German occupation on 15th March 1939, Let Kunovice repaired and modified aircraft manufactured by Avia Praha, especially the Avia B-534, fighters of the Czechoslovak Armed Forces. “After the repairs, Avia Praha pilots tested the aircraft at Kunovice airport,” the Moravian company notes.

The Second World War                 

During the German occupation and World War II, Czechoslovakia produced many weapons and much ammunition for the German army. For example, Vaňata points out that from 1938 onwards the production of Czechoslovak guns was gradually replaced by mass production of German guns and other weapons. “And in 1942 mass production under licence took over completely,” he explains.

According to the Pilsen Regional Archive, between 1939 and 1945, Škoda manufactured 23,790 cannons for the German army, 17,900,000 rounds of ammunition and 7,500,000 fuses. As well as this, the historic company manufactured 1,140 guns for export, which were imported by Yugoslavia (617 guns), Romania (252), Bulgaria (68), Slovakia (58), Italy (36), Finland (27), Iran (26), Afghanistan (26), Hungary (12) and the Netherlands (12).

The Communist Era

The 1946 parliamentary elections in Czechoslovakia gave victory to the Communist Party of Czechoslovakia (KSČ). The prime minister was Klement Gottwald and the president was Edvard Beneš, who was not a communist.

During the communist period Czechoslovakia continued to develop its industry. It was also one of the most significant supplier states to the Council for Mutual Economic Assistance (CMEA). One of the most important industries was the arms industry. The communist government used this industry to equalise the Czech and Slovak economies[2].

The 1950s saw the second wave of relocation of this production to the East, which established more heavy weapons companies in Slovakia. This was one of the reasons why Škoda Works ceased arms production in 1953 and the Slovak company Konštrukta Trenčín took its place. The third and final wave developed in the 1960s. During that decade, the easternmost part of Slovakia began to produce large-calibre ammunition and explosives[3].

In the course of the 1950s, this industry recovered from a slight decline after the war[4]. However, many of the products they produced were licensed Soviet weapons. For example, between 1954 and 1962 Czechoslovakia produced 3,400 Soviet MiG-15 fighters. 30% of the supplies went to its own Armed Forces, while 70% was for export. In fact, the share of arms in total exports ranged between 7 and 8% per year.

In the 1960s, the specialisation of the Warsaw Pact countries was defined and Czechoslovakia was assigned the production of aircraft and armoured vehicles. From then on, Czechoslovakia manufactured numerous products of this type. Notable among them were the L-29 Delfín and the L-39 Albatros, both from Aero. The Závody ťažkého strojárstva (ZŤS) plants in Slovakia produced tanks and heavy weapons.

Aero L-29 Dolphin, Fuerza Aérea ACR
L-29 Delfín. Source: Wikipedia

Let Kunovice states that Avia Prague and its subsidiaries, like the company itself, were nationalised on 27th December 1945. From 1948, it was part of the national company LET. Later, in 1948, it was renamed LET, the national company of Kunovice.

The first aircraft produced entirely at this Moravian company was the sporty Zlín Z-22 Junák. “Since 1949, LET has produced 170 aircraft of this type, which were also exported to Romania and Belgium,” says Let Kunovice. The Z-124 Galánka and LF-109 Pionýr were also produced. In the 1950s, a new plant was built at the factory and the Soviet Yakovlev Yak-11 aircraft was produced under licence, which, in addition to being used in Czechoslovakia, was exported to 20 countries, including Egypt, China, Hungary, Austria and the USSR.

L-13 Blaník. Source: Let Kunovice’s marketing team

A very important date for the Moravian company is 1957, when Let Kunovice not only produced, but also, under the guidance and supervision of engineer Ladislav Smrček, designed its first aircraft: the L-200 Morava, an air taxi, which in 1964 was exported to nineteen countries. In 1958, production of the L-13 Blaník also began. It is still in production today, and more than 2,600 of these have been sold all over the world. Another of its aircraft was produced in 1963, the Z-37 Čmelák. In addition, between 1963 and 1973, the company produced 1,700 L-29 Delfín, developed by Aero Vodochody.

In 1966, Smrček designed and produced one more aircraft, the famous L-410 Turbolet, and its first test flight being in April 1969. It was a small transport aircraft for nineteen passengers. “Its main customer was the Soviet Aeroflot, but there was also interest from other operators on four continents,” says Let Kunovice’s marketing team. It is worth noting that this aircraft is one of the country’s best known and most exported. In fact, it is still being produced and sold in different versions. “In 2015, a prototype of a modernised L-410 took off for the first time. With all the improvements made, the L-410 NG reaches a new level of comfort and safety,” the Czech company explains. Let Kunovice also produced the L-610, the largest aircraft designed and manufactured in Czechoslovakia. However, “due to the economic situation after 1989, it was impossible to complete its development”, the Moravian company highlights.

L-410 NG. Source: Let Kunovice’s marketing team

The Velvet Revolution

In 1989 the Velvet Revolution took place, which peacefully ended totalitarianism and elevated Václav Havel to the presidency through the ballot box. However, the return of democracy struck a severe blow to the arms industry.

Jiří Hynek, president of the Association of the Czech Defence and Security Industry (AOBP its Czech acronym, or DSIA in English), points out that during communism all these companies were grouped under a single command: the government. “After 1989, most of the companies wanted to be independent and many of them split into smaller ones,” says Hynek. In his opinion, this was detrimental to the sector because “the military and arms industry has to have one voice, as it is easier to establish relations and do business abroad,” he explains. For this reason, AOBP was founded in 1997, as companies realised that they needed to cooperate and be united.

Czechoslovakia and its successors lost interest in this market after 1989. In general, it was thought that weapons were not as necessary as they were because the world was supposedly a safer place. “Every revolution is accompanied by enthusiasm and naivety. Foreign countries can use this very skilfully. While our politicians were painting the tank pink, foreign competition was cleverly occupying the markets we were liberating,” Hynek points out. Let Kunovice stresses that the dissolution of CMEA in 1991 led to a significant decline in Czechoslovak exports. It also agrees with Hynek that competitiveness was very aggressive after that date. According to the president of AOBP, in 2000, during the government of Miloš Zeman, Prague regained interest in this business.

Finally, the separation of Czechoslovakia significantly damaged this market, as Slovakia and the Czech Lands shared the production tasks. “We can say that Slovakia was in charge of hardware, tanks and heavy weapons, and the Czech Republic was in charge of software, technology, small weapons and ammunition,” says Hynek. The process of converting this industry to civilian production was not very detrimental to the Prague government, “because it is easier to adapt technology and electronics for civilian use than tanks or explosives,” stresses Hynek.

From heavy weapons to technology

The AOBP president explains that the main goal of the association is to create optimal conditions for research, development, production and marketing services with defence and security technology and materials. Moreover, he stresses that within the Czech borders they strengthen the position of Czech producers. “Abroad, we help to introduce Czech products to the armed forces of those countries.”

He also notes that exports have increased tenfold in the last fifteen years. Hynek highlights that the defence and security industry has greatly improved its quality, modernity and production volume. He points out that they export to more than 100 countries around the world and emphasises that “thanks to the diversification of production, there is no country on which we depend for exports”. Its main customers are the USA, Indonesia, Vietnam and Iraq. In Europe, they are Poland, Slovakia, Hungary, Italy and Germany.

He indicates that land equipment, such as military trucks, account for 40% of exports in this sector. In second place is aviation and aviation equipment, which reaches 25%. “The rest is divided equally between technology and electronics, ammunition, propellants and small arms,” says Hynek.

According to the AOBP President, the Czech Republic has no intention of returning to the production of heavy weapons or combat vehicles. On the contrary, it wants to continue researching and perfecting its military technology and electronics. He cites the passive monitoring systems produced by the company ERA Pardubice, as being world leading in this field.

As a wise Spanish saying goes: “he who had, retained”. This Slavic country has made a brilliant comeback on the international defence and security market. It has done so thanks to its experience in arms and aircraft production. A tradition that Prague has been able to maintain and develop with the help of its professionals throughout the country.


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[1] Český obranný průmysl v minulosti a dnes (1) Hospodárské Noviny 04/12/1998 https://archiv.ihned.cz/c1-967154-cesky-obranny-prumysl-v-minulosti-a-dnes-1

[2] The defense industry in The Czech Republic Radio Prague International 28/11/2002 https://english.radio.cz/defense-industry-czech-republic-8068404

[3] Český obranný průmysl v minulosti a dnes (1) Hospodárské Noviny 04/12/1998 https://archiv.ihned.cz/c1-967154-cesky-obranny-prumysl-v-minulosti-a-dnes-1

[4] Český obranný průmysl v minulosti a dnes (1) Hospodárské Noviny 12/07/1998 https://archiv.ihned.cz/c1-967154-cesky-obranny-prumysl-v-minulosti-a-dnes-1

República Checa, una reconocida especialista en la industria de defensa y aeronáutica

L-200 Morava, el primer avión diseñado por Aircraft Industries (Let Kunovice) en 1957. Fuente: equipo de marketing de Let Kunovice

CELIA PÉREZ CARRASCOSA, Praga (República Checa)

La industria ha acompañado a este país centroeuropeo desde sus orígenes. Dentro de este sector, la producción armamentística y aeronáutica es de gran importancia desde tiempos históricos. La Checoslovaquia comunista fue uno de los líderes mundiales en la fabricación y exportación de armas. No obstante, mucho antes, durante el Imperio austrohúngaro, las Tierras checas ya tenían bastante experiencia en la manufacturación de armas.

En cuanto a la aeronáutica, fue una emergente Checoslovaquia la que inició la investigación y producción de medios de transporte aéreos. Durante el comunismo, este campo cobró mucha importancia y su talento y esfuerzo situaron al país entre uno de los principales fabricantes y exportadores de estos productos a nivel internacional. Entre sus legendarios aviones destacan el L-410 y el L-29 Delfín.

Por otra parte, en la manufacturación de defensa destacan las armas pesadas, como las ametralladoras, o los vehículos de combate, como los tanques. Asimismo, es usual leer o escuchar  noticias acerca de los países líderes en este campo, entre ellos EEUU, Rusia y Francia. Sin embargo, la munición y la tecnología, como los sistemas de radiocomunicación, son de vital importancia para las grandes armas. Precisamente, es en este campo donde la República Checa tiene una gran ventaja.

Tierras checas, proveedora armamentística del Imperio austrohúngaro

El Imperio austríaco (1804-1867) incluía varios territorios, entre ellos el Reino checo (conocido como Reino de Bohemia en la Europa occidental). Dicho imperio recibió con los brazos abiertos a la Revolución Industrial y poco a poco fue industrializándose. Las Tierras checas fueron uno de los integrantes que más rápido avanzaron en este ámbito.

En 1867 Austria y Hungría establecieron formalmente el Imperio austrohúngaro, que duró hasta 1918. Al contrario que Austria, Hungría no estaba muy industrializada, pero paulatinamente ambas fueron desarrollando y mejorando este sector.

Una de las primeras empresas de marca checa (también de las primeras de Europa) que se fundaron fue Škoda Works (Škodovka en checo), en Pilsen. El 12 de junio de 1869 Emil Škoda le compró una fábrica al austríaco Ernst Anton Franz de Paula von Waldstein-Wartenberg, que había sido establecida en 1859. Así nació la legendaria Škoda, predecesora de Škoda Auto y Škoda Transportation.

Jan Vaňata, funcionario del Archivo Regional del Estado de Pilsen, explica que los primeros productos de dicha empresa fueron calderas y motores de vapor, turbinas de agua, equipos de ingeniería para cervecerías, fábricas de azúcar, fundiciones de acero, etc.

Más tarde, en 1889, Škoda comenzó a fabricar armas y a proveer la artillería y munición al Imperio austrohúngaro. “Las primeras que se produjeron fueron la ametralladora Škoda M-1893 y el cañón naval L-44, por ejemplo”, señala Vaňata. Además, “a partir de 1902 esta compañía fue el único suministrador de armamento para la Armada austrohúngara”, destaca el experto. Aparte de esto, la firma fabricaba cañones navales, costeros y de fortificación, cañones de campaña y montaña, morteros y obuses. También es importante destacar que tenía una fábrica de munición en la ciudad checa de Bolevec.

Munición fabricada por Škodovka. Fuente: Škoda Works in historical photographs

Cabe señalar que Škoda no sólo proporcionaba armamento al Imperio austrohúngaro, sino que también exportaba sus productos. Desde el Archivo Regional de Pilsen indican que la mayoría de Estados importadores eran europeos, tales como España, Países Bajos o Albania; pero también China, Turquía, Sudáfrica, Brasil y Ecuador, entre otros.

Por otra parte, la Primera Guerra Mundial supuso un cambio en su suministro al Imperio austrohúngaro. Vaňata subraya que la producción de los cañones navales al imperio que había prevalecido hasta entonces, fue sustituida por cañones de campo y montaña, morteros y especialmente por ametralladoras pesadas. Además, “desde 1917 fue el proveedor de todas las armas superiores a un calibre de 104 mm y del 70% de todas las armas con un calibre inferior a 100 mm para el Ejército austrohúngaro”, explica el experto. Según Vaňata, entre 1910 y 1918, la empresa produjo 12.693 armas y piezas de munición para el extinguido imperio.

Obús de un calibre de 42 cm fabricado por Škoda Works en 1918. Fuente: Škoda Works in historical photographs

Desde el Archivo Regional del Estado de Pilsen recuerdan que las Tierras checas eran una parte del Imperio austríaco y que, por lo tanto, era una unidad administrativa y fiscal de la parte austríaca  del Imperio austrohúngaro. En cuanto a los impuestos, los pagaba en el Reino checo, ya que estaba registrada en la ciudad checa de Pilsen.

Vaňata destaca que tras la fundación de Checoslovaquia en 1918 el mayor cliente de la firma fue el Ejército checoslovaco. De hecho, desde ese año, Škodovka produjo los cañones de campaña para la fuerza terrestre. Más tarde, en la década de los 30 empezaron a fabricar cañones antiaéreos y antitanques, que también se exportaban. “Los productos más importantes seguían siendo las armas de fortificación, material blindado y, por supuesto, la munición”, subraya Vaňata. Además, Škodovka comenzó a fabricar tanques en 1931.

Tanque LT-35 fabricado por Škodovka y diseñado en 1935. Fuente: Škoda Works in historical photographs

Checoslovaquia apuesta fuerte por la aeronáutica

El establecimiento del nuevo Estado trajo consigo la industria de la aviación. En 1919 se fundaron las primeras empresas dedicadas a esto: Aero, Avia y Letov. Gradualmente esta industria comenzó a expandirse a lo largo de los años 30. Una de las nuevas empresas fue Let Kunovice (Aircraft Industries) fundada en 1936 en Kunovice, un pueblo de Moravia. El equipo de marketing de la compañía morava explica que debido a que la mayoría de la industria checoslovaca estaba en Bohemia, en 1934 el Gobierno planificó la construcción de importantes fábricas en Moravia y la frontera oeste de Eslovaquia, más allá del alcance de los alemanes. Este movimiento de la producción aérea y armamentística hacia las áreas mencionadas se conoce como la primera ola de reubicación al este de la industria de defensa[1].

La empresa aérea indica que la construcción de la misma se inició en 1936 y la explotación de la planta en 1937. Además de la fábrica, se construyó un aeropuerto. Desde la firma recuerdan que ésta es hija de Avia, que a su vez pertenecía a Škodovka. Explican que antes de la ocupación alemana, el 15 de marzo de 1939, Let Kunovice reparaba y modificada los aviones fabricados por Avia Praha, especialmente del tipo Avia B-534, cazas de las Fuerzas Armadas checoslovacas. “Tras la reparación, pilotos de Avia Praha probaban los aviones en el aeropuerto de Kunovice”, apunta la empresa morava.

Segunda Guerra Mundial

Durante la ocupación alemana y la Segunda Guerra Mundial, Checoslovaquia fabricó muchas armas y munición para el Ejército alemán. Por ejemplo, Vaňata destaca que a partir de 1938 la producción de los cañones checoslovacos fue gradualmente sustituida por la producción en masa de los cañones y otras armas alemanas. “Y en 1942 la producción en masa bajo licencia se impuso totalmente”, afirma el experto.

De acuerdo con el Archivo Regional de Pilsen entre 1939 y 1945, Škoda manufacturó 23.790 cañones para el Ejército alemán, 17.900.000 piezas de munición y 7.500.000 espoletas. Aparte de esto, la histórica compañía fabricó 1.140 cañones para exportar, los cuales importaron Yugoslavia (617 cañones), Rumanía (252), Bulgaria (68), Eslovaquia (58), Italia (36), Finlandia (27), Irán (26), Afganistán (26), Hungría (12) y Países Bajos (12).

La era comunista           

Las elecciones parlamentarias de 1946 en Checoslovaquia dieron la victoria al Partido Comunista de Checoslovaquia (KSČ). El primer ministro fue Klement Gottwald y el presidente Edvard Beneš, que no era comunista.

Durante el periodo comunista Checoslovaquia siguió desarrollando su industria. Asimismo, fue uno de los Estados proveedores más significativos del Consejo de Ayuda Mutua Económica (COMECON). Una de las explotaciones que más importancia cobró fue la armamentística. El Gobierno comunista utilizó esta industria para equiparar la economía checa y eslovaca[2].

En la década de los 50 tuvo lugar la segunda ola de reubicación de esta producción hacia el este, la cual estableció más empresas de armas pesadas en Eslovaquia. Esta fue una de las razones por las que Škoda Works dejó de fabricar armas en 1953 y la empresa eslovaca Konštrukta Trenčín ocupó su lugar. La tercera y última ola se desarrolló en los 60. Durante esa década, en la parte más oriental de Eslovaquia comenzó a fabricarse municiones de gran calibre y explosivos[3].

A lo largo de los 50 esta industria volvió a recuperarse, ya que después de la guerra disminuyó ligeramente[4]. Sin embargo, muchos de los productos que fabricaban eran armas soviéticas con licencia. Por ejemplo, entre 1954 y 1962 Checoslovaquia produjo 3.400 cazas soviéticos MiG-15. A su vez, el 30% de los suministros se destinaron a sus propias Fuerzas Armadas, mientras que el 70% fue destinado a las exportaciones. De hecho, la participación de las armas en las exportaciones totales osciló entre el 7 y el 8% anual.

En los 60 se definió la especialización de los países del Pacto de Varsovia y a Checoslovaquia se le asignó la producción de aviones y vehículos blindados. A partir de entonces Checoslovaquia manufacturó numerosos productos de este tipo. Entre ellos destacan notablemente el L-29 Delfín y el Albatros L-39, ambos de Aero. Por su parte, las plantas de Závody ťažkého strojárstva (ZŤS) en Eslovaquia producían tanques y armas pesadas.

Aero L-29 Delfín, Vzdušné síly AČR
L-29 Delfín. Fuente: Wikipedia

Desde Let Kunovice nos cuentan que Avia Praga y sus subsidiarias, como la misma empresa, fueron nacionalizadas el 27 de diciembre de 1945. Desde 1948, ésta formó parte de la empresa nacional LET. Más tarde, en 1948, fue renombrada como LET, la compañía nacional de Kunovice.

El primer avión producido por completo en esta empresa morava fue el deportivo Zlín Z-22 Junák. “Desde 1949 LET fabricó 170 aviones de este tipo, y también los exportaron a Rumanía y Bélgica”, indica Let Kunovice. También se manufacturaron los aviones Z-124 Galánka y LF-109 Pionýr. En los 50 se construyó una nueva planta en la fábrica y se produjo, por licencia, el avión soviético Yakovlev Yak-11, el cual, además de usarse en Checoslovaquia, se exportó a 20 países, incluidos Egipto, China, Hungría, Austria y la URSS.

L-13 Blaník. Fuente: equipo de marketing de Let Kunovice

Una fecha muy importante para la firma morava es 1957, año en el que Let Kunovice no sólo fabricó, sino que también, bajo la guía y supervisión del ingeniero Ladislav Smrček, diseñó su primer avión: L-200 Morava, un taxi aéreo, que en 1964 llegó a exportarse a diecinueve países. En 1958 también se empezó a producir el L-13 Blaník. Hoy en día se sigue fabricando y más de 2.600 de éstos se han vendido por todo el mundo. Otro de sus aviones se fabricó en 1963, el Z-37 Čmelák. Además, entre 1963 y 1973 esta empresa fabricó 1.700 L-29 Delfín, desarrollado por Aero Vodochody.

En 1966 Smrček diseñó y produjo un avión más, el famoso L-410 Turbolet, y voló en pruebas en abril de 1969. Se trata de un pequeño avión de transporte para diecinueve pasajeros. “Su principal cliente fue la compañía soviética Aeroflot, pero también hubo interés por parte de otros operadores en los cuatro continentes”, señala el equipo de marketing de Let Kunovice. Cabe señalar que este avión es de los más conocidos y exportados del país. De hecho, se sigue produciendo y vendiendo en diferentes versiones. “En 2015, un prototipo de un L-410 modernizado despegó por primera vez. Con todas las mejoras realizadas, el L-410 NG alcanza un nuevo nivel de confort y seguridad”, explica la empresa checa. Let Kunovice también produjo el L-610, el avión más grande diseñado y producido en Checoslovaquia. Sin embargo, “debido a la situación económica después de 1989, fue imposible completar su desarrollo”.

L-410 NG. Fuente: equipo de marketing de Let Kunovice

La Revolución de Terciopelo

En 1989 tuvo lugar la Revolución de Terciopelo, que acabó de forma pacífica con el totalitarismo y elevó a Václav Havel a presidente del Gobierno a través de las urnas. Sin embargo, el regreso de la democracia supuso un duro golpe para la industria armamentística.

Jiří Hynek, presidente de la Asociación de la Industria de Defensa y Seguridad checa (AOBP por sus siglas en checo), señala que durante el comunismo todas estas empresas estaban agrupadas bajo un mando único: el Gobierno. “Tras 1989 la mayoría de las compañías querían ser independientes y muchas de ellas se desintegraron en otras más pequeñas”, expone Hynek. A su juicio, esto fue perjudicial para este sector porque “la industria militar y armamentística tiene que tener una sola voz, ya que es más fácil establecer relaciones y negocios en el exterior”, explica el experto. Por esta razón, en 1997 se fundó AOBP, ya que las empresas se dieron cuenta de que necesitaban cooperar y estar unidas.

Aparte de esto, Checoslovaquia y sus sucesoras perdieron el interés por este mercado después de 1989. En general, se pensaba que las armas no eran tan necesarias como lo fueron porque, supuestamente, el mundo era un lugar más seguro. “Toda revolución va acompañada de entusiasmo e ingenuidad. Los países extranjeros pueden utilizar esto con mucha habilidad. Mientras nuestros políticos pintaban el tanque de rosa, la competencia extranjera ocupaba astutamente los mercados que íbamos liberando”, resalta Hynek. Por su parte, Let Kunovice indica que la disolución del COMECON en 1991 supuso un decrecimiento importante en las exportaciones checoslovacas. Además, coincide con Hynek en que la competitividad fue muy agresiva después de la fecha señalada. De acuerdo con el experto, en el año 2000, durante el Gobierno de Miloš Zeman, Praga recuperó el interés en este negocio.

Por último, la separación de Checoslovaquia perjudicó notablemente este mercado, ya que Eslovaquia y las Tierras checas se repartían las tareas de producción. “Podemos decir que Eslovaquia se encargaba del hardware, tanques y armas pesadas, y República Checa del software, tecnología y armas pequeñas”, indica el experto. Sin embargo, el proceso de conversión de esta industria no fue muy perjudicial para Praga, “ya que es más sencillo adaptar la tecnología y la electrónica al uso civil, que tanques o explosivos”, indica Hynek.

De las armas pesadas a la tecnología

El presidente de AOBP explica que el objetivo principal de esta asociación es crear las condiciones óptimas para la investigación, desarrollo, producción y servicios de marketing con tecnología y materiales de defensa y seguridad. Por otra parte, destaca que dentro de las fronteras checas refuerzan la posición de los productores checos. “En el extranjero, ayudamos a introducir los productos checos en las fuerzas armadas de esos países”, resalta el experto.

Además, señala que las exportaciones han aumentado diez veces en los últimos quince años. Hynek indica que la industria de defensa y seguridad ha mejorado mucho su calidad, modernidad y volumen de producción. Destaca que exportan a más de 100 países en todo el mundo y enfatiza que “gracias a la diversificación de producción, no hay un país del que dependamos para exportar”. Sus principales importadores son EEUU, Indonesia, Vietnam e Irak. En Europa son Polonia, Eslovaquia, Hungría, Italia y Alemania.

El experto señala que el material terrestre, como los camiones militares, representan el 40% de las exportaciones de este sector. En segundo lugar se sitúan la aviación y su equipamiento, que alcanzan el 25%. “El resto se reparte equitativamente entre tecnología y electrónica, munición, propulsores y armas pequeñas”, indica Hynek.

De acuerdo con el presidente de AOBP, la República Checa no tiene intención de volver a fabricar armas pesadas o vehículos de combate. Al contrario, quiere seguir investigando y perfeccionando su tecnología y electrónica militar. De hecho, menciona los sistemas de monitorización pasivos producidos por la empresa ERA Pardubice, la cual es un líder mundial en este campo.

Como dice un sabio refrán español: “el que tuvo, retuvo”. Este país eslavo ha vuelto al mercado de defensa y seguridad internacional de una manera brillante. Lo ha hecho gracias a su experiencia en la producción de armas y de aviones. Una tradición que Praga ha sabido mantener y desarrollar con la ayuda de sus profesionales a lo largo y ancho del país.


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[1] Český obranný průmysl v minulosti a dnes (1) Hospodárské Noviny 04/12/1998 https://archiv.ihned.cz/c1-967154-cesky-obranny-prumysl-v-minulosti-a-dnes-1

[2] The defense industry in The Czech Republic Radio Prague International 28/11/2002 https://english.radio.cz/defense-industry-czech-republic-8068404

[3] Český obranný průmysl v minulosti a dnes (1) Hospodárské Noviny 04/12/1998 https://archiv.ihned.cz/c1-967154-cesky-obranny-prumysl-v-minulosti-a-dnes-1

[4]  Český obranný průmysl v minulosti a dnes (1) Hospodárské Noviny 12/07/1998 https://archiv.ihned.cz/c1-967154-cesky-obranny-prumysl-v-minulosti-a-dnes-1


Czechoslovakia, a country which joined two nations II

Vladimír Mečiar (left) and Václav Klaus (right) during the last meeting on Czechoslovakia. Brno, 26/08/1992. Source: Czech News Agency (ČTK)

Czechoslovakia, a consensual separation

CELIA PÉREZ CARRASCOSA, Prague (Czech Republic)

The new country that was established in 1918 was encouraging for both the Czechs and the Slovaks. In general, the development of Czechoslovakia was beneficial to both nations; in spite of there being some disagreements between Prague and Bratislava throughout its existence.

The question of nationality accompanied Czechoslovakia from the beginning. The 1918 state was centralised, but the Slovaks were promised that a federal republic would eventually be founded. These words were made official in 1969 during the period of communism.

The great similarity of these two Slavic languages and the good relationship between Slovaks and Czechs was not enough to build a true sense of Czechoslovak identity. The history of the two peoples is so different that finally the Czechoslovak Republic officially expired on 31st December 1992.

What Prague learned from Vienna

It is true that the new Central European country was a centralized state. However, this did not prevent the Slovaks from developing as a state because, for example, all the schools in Slovakia were Slovak and Slovak, like Czech, was one of the two official languages.

Jan Rychlík, professor of history at Charles University in Prague and the Technical University in Liberec and co-president of the Czech-Slovak Commission of Historians, explains that the Czechs applied in Czechoslovakia what they experienced in the 19th century under the leadership of Vienna.

He emphasises that the Czechs were able to evolve as a modern state in the 19th century. In his opinion, the Czechs saw in Czechoslovakia the continuation of the Czech nation-state with much larger borders. They saw it as a state where there were two different nations. For their part, the Slovaks understood it to be an association of two states.

Although the Slovaks were promised that the new state would become a federal republic, there were hardly any nationalist movements, let alone separatist ones. In fact, Rychlík argues that during the 1920’s and early 1930’s, only the Hlinka Slovak People’s Party (Hlinkova slovenská l’udová strana, HSES), a clerical party, and the Slovak National Party (Slovenská nardodná strana, SNS), defended Slovakia’s autonomy but were not very popular.

Some of the autonomists were afraid that the Slovaks would disappear among the Czechs, as had happened to them with the Hungarians, or the Magyars. Rychlík explains that this fear was unfounded “because the Czechs in Slovakia did not apply the pre-war Magyar model for the solution of the ethnic question, but the Austrian one,” the professor states.

Furthermore, Rychlík recalls that the Austrian model gave the Czechs so much freedom that there came a time when Prague needed more political concessions. The historian notes: “This is what happened in Slovakia between 1918 and 1938, when Slovakia developed so much that it asked for more concessions”.

The Second World War

The HSES party officially defended the autonomy of Slovakia. According to the historian, this party considered that Czechoslovakia was favourable for Bratislava to extend its sovereignty and that it would eventually establish its own state.

In 1938 the Munich Agreement (known in Czechoslovakia as the Munich Betrayal) took place, which accepted the incorporation of the Sudeten Czechoslovakia into Germany and parts of southern Slovakia were granted to Hungary. In addition, “this forced the Czechoslovak government to grant power to the Slovak autonomists in Slovakia”, Rychlík stresses. That way, the parish priest and politician Jozef Tiso, from the HSES party, was the prime minister of Slovakia and later the prime minister of the autonomous of Slovakia.

Between 18 and 22 November 1938, the Czechoslovak Parliament approved Slovak autonomy and the union of the two countries was renamed: Czecho-Slovakia. Moreover, “it was anti-Czech and anti-Jewish”, the historian underlines. Under this extreme and Catholic party, a totalitarian regime was introduced in Slovakia which was dependent on and supported Hitler’s Germany.

Rychlík claims that at the time Tiso was in favour of independent autonomy, but not total separation. However, Hitler and Tiso met in Berlin on 13 March 1939 and Hitler persuaded him to proclaim independence. Thus, the next day, 14 March, Tiso declared the new independent state of Slovakia in Bratislava. That way Germany had further divided and weakened Czechoslovakia. On 15 March 1939 the Germans occupied the Czech Lands and established the Protectorate of Bohemia and Moravia.

Jozef Tiso and Adolf Hitler during their meeting in Berlin. Source: Czech News Agency (ČTK)

It is worth noting that the period between 1939 and 1945 was perceived very differently by Czechs and Slovaks. According to Rychlík, the former did not accept the German occupation and remained loyal to the government in exile of Edvard Beneš. The latter accepted the Tiso government to a greater extent.

Protectorate of Bohemia and Moravia and the Slovak Republic. Source: Wikipedia

In spite of being widely supported, Tiso also faced dissident opponents. In 1943 the Civic Bloc and Communist parties formed an organized resistance called the Slovak National Council (Slovenská narodná rada, SNR), which consisted of three members each, including the communist Gustáv Husák. SNR’s main goal was the reunification and federation of Czechoslovakia.

The SNR prepared an offensive against Tiso’s government to regain Czechoslovakia. On 1st September 1944 the SNR gathered in the Slovak town of Banská Bystrica and liberated Czechoslovakia.

This group recognised Beneš as president, but remained firm in its goal of a federal republic. Because of that, “they sent a delegation to London to discuss with Beneš the future of Slovakia within Czechoslovakia”, says Rychlík. As a result, the exiled Czechoslovak president accepted the SNR’s demands.

Edvard Beneš. Source: Wikipedia

However, due to the incursion of German troops into Slovakia and specifically into Banská Bystricia, the SNR had to transfer power to Trebišov and finally to Kozice. The SNR was so weak that negotiations between SNR representatives and the Czechoslovak government in exile took place in Moscow between 22nd and 29th March 1945. It was finally agreed that the federal republic would share Foreign Affairs, Foreign Trade and Defence, and that Slovakia should have its own influence.

It should be noted that after the Second World War the Czechs expelled the Germans in the Czech lands, while the Slovaks did not expel the Hungarians from their borders. This became very important during the negotiations between Bratislava and Prague in 1992. The Slovaks were afraid of the Hungarians, as they did not know what would happen to them.

The Federal Republic

Although a federal republic was declared in 1945, it did not last long because general elections in 1946 gave communists the victory in the Czech Lands, but not in Slovakia. Due to political reasons, the Slovak communists agreed to limit the power of the Slovak national bodies and to transfer some of the power to the central government in Prague”, Rychlík states.

Communist celebration on Staroměstské náměstí, Praga. February 1948. Source: Muzeum Prahy

Years later, in 1969, in the Czechoslovak Socialist Republic, the Federation of the Czech Socialist Republic and the Slovak Socialist Republic was established. Rychlík explains that there were two chambers in the Federal Assembly: the Chamber of the People and the Chamber of Nations.

In the Chamber of People there were 200 deputies who were elected according to the proportional representation of the country. As there were ten million Czechs and five million Slovaks, the Czechs had more representation in that chamber. However, in the Chamber of Nations each state had 75 deputies.

According to Rychlík, the majority of Slovaks were in favour of a federal republic, as this would make it easier for them to extend their sovereignty, and they were not seeking independence at that time. On the contrary, “the Czechs preferred the centralized state, but accepted the federation in the hope that the stability of Czechoslovakia would be longer or permanent”, he stressed.

Even though the republic was federal, “the real power laid with the Central Committee of the Czechoslovak Communist Party (KSČ), so it was a federal republic on paper, not in practice”, Rychlík said.

It is true that there were more and more Slovaks in ministries and other public administrations. In fact, the President of the Republic between 1975 and 1989 was the Slovak Gustáv Husák. However, “the Slovaks wanted Slovak issues to be dealt with in Bratislava, not in Prague, and they also wanted Czechoslovakia to be known abroad as a state of Czechs and Slovaks, not just of Czechs” he highlights. As a result, quite a few Slovaks regarded Husák as a traitor and other Slovaks in the public administration, since, according to them, “they were not defending Slovakia’s interests”, Rychlík points out.

Gustáv Husák. Source: Wikipedia

Throughout this time, the economic differences between the two peoples came to the surface. In 1918, when Czechoslovakia was founded, the Czech Lands were much more industrialized and urbanized than Slovakia, which was very rural and agricultural. Between the 1950’s and 1960’s, Slovakia developed its industry a great deal.  At the same time, the tertiary sector began to grow and develop in the Czech Lands.

The end of one republic and the birth of two

In November 1989 the Czechoslovak communist government fell. From January 1990 it was officially renamed the Czechoslovak Republic, as it was no longer socialist. From December 1989 to July 1992, its president was the Czech Václav Havel.

Václav Havel. Source: Wikipedia

Like the 1969 republic, it also introduced several Slovaks into the public administrations and it remained a federal state. However, the Slovaks did not have much confidence in government bodies.

Since 1989 all Slovak political organizations carried the status of Slovakia within Czechoslovakia in their programmes, so it was difficult to ignore. Most notably for the Slovaks was that the new republic opened the door to negotiations between Prague and Bratislava about the coexistence of the two nations. There were several meetings between the two peoples in different Czech and Slovak cities and towns.

Elections to the Federal Assembly and to both the Czech and Slovak Councils were held in 1992. In the Czech Republic the Civic Democratic Party (Občanská demokratická strana, ODS) of Václav Klaus won. In Slovakia, the Movement for a Democratic Slovakia (Hnutie za demokratické Slovensko, HZDS) of Vladimír Mečiar gained the majority of votes.

HZDS did not demand a separation of the two states, but a confederation. Mečiar advocated that each should be represented separately in international organisations, but that both should collaborate in Defence and Foreign Affairs. Each republic would have its own public finances, but they would share the same currency. On the contrary, the professor argues that Klaus stood for federation.

Surveys at that time indicated that most Czechoslovaks were in favour of staying together. However, Klaus disagreed with the demands of Mečiar and considered that the only possible solution was the separation of the two states. Furthermore, Klaus concluded that the Czechs no longer needed the Slovaks. “At that point in time the problem was not Germany, but Russia, and it was not convenient to have borders so far east”, Rychlík underlines.

According to Rychlík, Klaus thought that a confederation between Prague and Bratislava would be an economic disaster because of the economic differences between them. As well as this, problems with joining the EU and the NATO would likely arise.

Against this background, the last meeting was held in Brno on 26th August 1992, where it was agreed that Czechoslovakia would expire on 31 December of the same year. Hence, on 1st January 1993 two separate states were established: The Czech Republic and the Slovak Republic. Finally, the Slovaks got their longed-for and fought-for statehood. A peaceful separation which depended on wide dialogue and consensus.

As for current surveys, in 2017 one was conducted for Cesky Rozhlas [1]about the topic that it is addressed. According to this poll, 44% of Czechs consider the separation from their predecessor country to be positive, and 56% believe that the dissolution of the historic republic was a mistake. The survey also shows that 54% of Czechs think that the role of Klaus and Mečiar was rather negative.

Nowadays Prague and Bratislava maintain excellent relations and work together in the EU, NATO and the Visegrád Group. Beyond inter-governmental relations, the personal closeness between the two peoples is still very much present. In fact, there are many people in the Czech Republic who have relatives in Slovakia and vice versa. There are also quite a few families where each parent is from one of the two republics. Therefore, the bond between both was not broken by the disintegration, but remained and remains very stable.

Nevertheless, the dismemberment of the historic republic meant that Prague and Bratislava became weaker or less visible in the European sphere. It is worth recalling that one of the goals of Tomáš Masaryk, the first Czechoslovak president, was to establish a strong state in the eyes of the European powers. However, experts such as Rychlík believe that despite the loss of strength, there was no other solution because “the Czechoslovak identity never existed”.

The disintegration of Czechoslovakia was not, and will not be, the last in history. It is an exceedingly widespread belief that a state is a nation. The Czechoslovak case shows that this is not true. Similar languages or good treatment are not enough for a sense of identity to be born and to grow. In today’s Europe we find several plurinational countries- and/or countries that have historical regions- where something similar is happening (we must not forget that no two cases are alike, however similar they may be), such as the United Kingdom, Belgium or Spain itself.

The expiry of this state put the question of legal nationality on the table. What happened to Czechoslovak nationality? How did the Czechs and Slovaks obtain their respective nationalities? The answers are in the following document.


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[1] PRŮZKUM: Polovina Čechů považuje rozpad Československa za chybu Český Rozhlas 29/05/2017 https://www.irozhlas.cz/zpravy-domov/pruzkum-polovina-cechu-povazuje-rozpad-ceskoslovenska-za-chybu_1705290615_jra

Checoslovaquia, un país que unió a dos naciones II

Vladimír Mečiar (izquierda) y Václav Klaus (derecha) durante la última reunión acerca de Checoslovaquia. Brno, 26/08/1992. Fuente: Agencia Checa de Noticias (ČTK)

Checoslovaquia, una separación consensuada

CELIA PÉREZ CARRASCOSA, Praga (República Checa)

El nuevo país que se estableció en 1918 fue esperanzador tanto para los checos como para los eslovacos. En general, el desarrollo de Checoslovaquia fue beneficioso para ambas naciones, a pesar de que hubo ciertas discrepancias entre Praga y Bratislava a lo largo de su existencia.

La cuestión de la nacionalidad acompañó a Checoslovaquia desde el principio. El Estado de 1918 era centralizado, pero se les prometió a los eslovacos que se terminaría fundando una república federal. Palabras que tomaron forma legal en 1969 durante el comunismo.

La gran similitud de estas dos lenguas eslavas y la buena relación entre ambos pueblos no fue suficiente para construir un verdadero sentimiento de identidad checoslovaca. La historia de ambos pueblos es tan diferente que finalmente la República de Checoslovaquia expiró oficialmente el 31 de diciembre de 1992.

Lo que Praga aprendió de Viena

Es cierto que el nuevo país centroeuropeo era un Estado centralizado. Sin embargo, eso no impidió a Eslovaquia desarrollarse como Estado debido a que, por ejemplo, todos los colegios que había en Eslovaquia eran eslovacos y el eslovaco, al igual que el checo, era una de las dos lenguas oficiales.

Jan Rychlík, profesor de Historia en la Universidad Carolina de Praga y en la Universidad Técnica de Liberec y copresidente de la Comisión Checo-Eslovaca de Historiadores, explica que los checos aplicaron en Checoslovaquia lo que experimentaron en el siglo XIX bajo el mando de Viena.

El experto hace hincapié en el hecho de que los checos pudieron progresar como Estado moderno en el siglo XIX. A su juicio, éstos vieron en Checoslovaquia la continuación del estado-nación checo con unas fronteras mucho más extensas. Consideraban que era un Estado donde había dos naciones distintas. Por su parte, los eslovacos entendieron que era una asociación de dos Estados.

A pesar de que a los eslovacos se les prometió que el nuevo Estado llegaría a ser una república federal, apenas había movimientos nacionalistas y mucho menos separatistas. De hecho, Rychlík expone que durante los años 20 y comienzo de los 30, solamente el  Partido Popular Eslovaco de Hlinka (Hlinkova slovenská l’udová strana, HSES), un partido clerical, y el Partido Nacional Eslovaco (Slovenská nardodná strana, SNS), defendían la autonomía de Eslovaquia, pero no tenían mucha popularidad.

Parte de los autonomistas tenían miedo de que los eslovacos desaparecieran entre los checos, como les sucedió con los húngaros, o magiares. Rychlík explica que ese miedo no tenía fundamento “porque los checos en Eslovaquia no aplicaron el modelo magiar de preguerra para la solución de la cuestión étnica, sino el austríaco”, declara el experto.

Además, Rychlík recuerda que el modelo austríaco dio tanta libertad a las Tierras checas, que llegó un momento en el que Praga necesitaba más concesiones políticas. El historiador señala: “Eso es lo que pasó en Eslovaquia entre 1918 y 1938, que Eslovaquia se desarrolló tanto que pidió más concesiones”.

La Segunda Guerra Mundial

El partido HSES defendía oficialmente la autonomía de Eslovaquia. Según el historiador, dicho partido consideraba que Checoslovaquia era favorable para que Bratislava ampliara su soberanía y que con el tiempo establecería su propio Estado.

En 1938 tuvieron lugar los acuerdos de Múnich (conocidos como la traición de Múnich en Checoslovaquia), los cuales aceptaron la incorporación de los Sudetes checoslovacos a Alemania y partes del sur de la actual Eslovaquia fueron concedidas a Hungría. Además, “esto obligó al Gobierno checoslovaco a conceder poder a los autonomistas eslovacos en Eslovaquia”, subraya Rychlík. Así, el párroco y político Jozef Tiso, del partido HSES, fue el primer ministro de Eslovaquia y, más tarde, el primer ministro de la autonomía de Eslovaquia.

Entre el 18 y el 22 de noviembre de 1938, el Parlamento checoslovaco aprobó la autonomía eslovaca y la unión de los dos países fue renombrada como: Checo-Eslovaquia. Además, “era anti-checo y anti-judío”, subraya el historiador. Bajo este partido extremista y católico se introdujo en Eslovaquia un régimen totalitario que dependía y apoyaba a la Alemania de Hitler.

Rychlík afirma que, en ese momento, Tiso estaba a favor de una autonomía independiente, pero no de la separación total. Sin embargo, Hitler y Tiso se reunieron en Berlín el 13 de marzo de 1939 y Hitler le persuadió para que proclamara la independencia. Así, al día siguiente, 14 de marzo, Tiso declaró el nuevo Estado independiente de Eslovaquia en Bratislava. De esta forma, Alemania había dividido y debilitado a Checoslovaquia. El 15 de marzo de 1939 los alemanes ocuparon las Tierras checas e implantaron el Protectorado de Bohemia y Moravia.

Jozef Tiso y Adolf Hitler durante su reunión en Berlín. Fuente: Agencia Checa de Noticias (ČTK)

Cabe señalar que el periodo entre 1939 y 1945 fue percibido de forma muy distinta entre checos y eslovacos. Según Rychlík, los primeros no aceptaron la ocupación alemana y guardaron lealtad al Gobierno en el exilio de Edvard Beneš, que se encontraba en Londres. Los últimos aceptaron en mayor medida el Gobierno de Tiso.

Protectorado de Bohemia y Moravia y República Eslovaca. Fuente: Wikipedia

A pesar de ser ampliamente apoyado, Tiso también tenía oponentes disidentes. En 1943 los partidos Bloque Cívico y el Comunista formaron una resistencia organizada llamada Consejo Nacional Eslovaco (Slovenská narodná rada, SNR), que estaba formado por tres miembros de cada uno, entre ellos, el comunista Gustáv Husák. El principal objetivo del SNR era la reunificación y federación de Checoslovaquia.

El SNR preparó una ofensiva contra el Gobierno de Tiso para recuperar Checoslovaquia. El 1 de septiembre de 1944 el SNR se reunió en la ciudad eslovaca de Banská Bystrica y liberó Checoslovaquia.

Este grupo eslovaco reconoció a Beneš como presidente, pero se mantuvo firme en su objetivo de república federal. Así las cosas, “enviaron una delegación a Londres para tratar con Beneš el futuro de Eslovaquia dentro de Checoslovaquia”, afirma Rychlík. Como resultado, el presidente checoslovaco en el exilio aceptó las demandas del SNR.

Edvard Beneš. Fuente: Wikipedia

Sin embargo, debido a la incursión de tropas alemanas en Eslovaquia y concretamente en Banská Bystricia, el SNR tuvo que trasladar el poder a Trebišov y finalmente a Košice. El SNR estaba tan débil que las negociaciones entre los representantes de éste y del Gobierno checoslovaco en el exilio tuvieron lugar en Moscú entre el 22 y 29 de marzo de 1945. Finalmente se acordó que la república federal compartiría Asuntos Exteriores, Comercio Exterior y Defensa, y que Eslovaquia debería tener su propia influencia.

Ha de mencionarse que tras la Segunda Guerra Mundial los checos expulsaron a los alemanes que había en las Tierras checas, mientras que los eslovacos no expulsaron a los húngaros de sus fronteras. Esto cobró mucha importancia a la hora de las negociaciones entre Bratislava y Praga en 1992. Los eslovacos tenían miedo de los húngaros, ya que no sabían qué pasaría con ellos.

La república federal

Pese a que se declarase una república federal en 1945, ésta no duró mucho debido a que las elecciones generales de 1946 dieron la victoria a los comunistas en las Tierras checas, pero no en Eslovaquia. “Por razones políticas, los comunistas eslovacos acordaron limitar el poder de los organismos nacionales eslovacos y transferir parte del poder al Gobierno central de Praga”, afirma Rychlík.

Celebración comunista en Staroměstské náměstí, Praga. Febrero de 1948. Fuente: Muzeum Prahy

Años más tarde, en 1969, en la República Socialista de Checoslovaquia se establecieron la Federación de la República Socialista Checa y la República Socialista Eslovaca. Rychlík explica que en la Asamblea Federal había dos cámaras: la Cámara del Pueblo y la Cámara de las Naciones.

En la del Pueblo había 200 diputados que se elegían de acuerdo a la representación proporcional del país. Al haber diez millones de checos y cinco de eslovacos, los checos tenían más representación en dicha cámara. Sin embargo, en la Cámara de las Naciones cada Estado tenía 75 diputados.

De acuerdo con Rychlík, para la mayoría de eslovacos fue positiva la república federal, ya que así les sería más fácil ampliar su soberanía, y en ese momento no buscaban la independencia. Al contrario, “los checos preferían el Estado centralizado, pero aceptaron la federación con la esperanza de que la estabilidad de Checoslovaquia fuera más larga o permanente”, subraya el profesor.

A pesar de que la república fuera federal, “el verdadero poder residía en el Comité Central del Partido Comunista de Checoslovaquia (KSČ), así que era república federal sobre el papel, no en la práctica”, afirma Rychlík.

Es cierto que cada vez había más eslovacos en los ministerios y otras administraciones públicas. De hecho, el presidente de la República entre 1975 y 1989 fue el eslovaco Gustáv Husák. No obstante, “los eslovacos querían que las cuestiones eslovacas fueran tratadas en Bratislava, no en Praga, y también querían que Checoslovaquia fuera conocida en el exterior como un Estado de checos y eslovacos, no sólo de checos”, resalta el profesor. Por ende, bastantes eslovacos consideraban unos traidores a Husák y otros eslovacos en las administraciones públicas, ya que, según ellos, “no defendían los intereses de Eslovaquia”, apunta Rychlík.

Gustáv Husák. Fuente: Wikipedia

Durante todo ese tiempo, las diferencias económicas entre ambos pueblos afloraron notablemente. En 1918, cuando Checoslovaquia se fundó, las Tierras checas estaban mucho más industrializadas y urbanizadas que Eslovaquia, que era muy rural y agraria. Entre los 50 y 60, Eslovaquia desarrolló mucho su industria.  Al mismo tiempo, el sector terciario empezó a crecer y progresar en las Tierras checas.

Fin de una república y el nacimiento de dos

En noviembre de 1989 cayó el Gobierno comunista checoslovaco. A partir de enero del 90 volvió a llamarse oficialmente República de Checoslovaquia, dado que ya no era socialista. Su presidente fue el checo Václav Havel desde diciembre de 1989 hasta julio de 1992.

Václav Havel. Fuente: Wikipedia

Al igual que la república del 69, ésta también introdujo a varios eslovacos en las administraciones públicas y seguía siendo federal. Sin embargo, los eslovacos no confiaban mucho en los órganos del Gobierno.

Desde 1989 todas las organizaciones políticas eslovacas llevaban el estatus de Eslovaquia dentro del país en sus programas, por lo que era algo difícil de ignorar. Lo más notable para los eslovacos fue que la nueva república abrió paso a las negociaciones entre Praga y Bratislava acerca de la convivencia entre las dos naciones. Hubo varias reuniones entre ambos pueblos en varias ciudades del país.

En 1992 se convocaron elecciones a la Asamblea Federal y a ambos consejos, checo y eslovaco. En la República Checa ganó el Partido Democrático Cívico (Občanská demokratická strana, ODS) de Václav Klaus. En Eslovaquia, Movimiento por una Eslovaquia Democrática (Hnutie za demokratické Slovensko, HZDS), de Vladimír Mečiar, alcanzó la mayoría de los votos.

HZDS no reclamaba una separación de ambos Estados, sino una confederación. Mečiar denfendía que cada uno tuviera representación en los organismos internacionales, pero que ambos colaboraban en Defensa y Política Exterior. Además, era partidario de que “cada república tuviera su propia hacienda pública, pero compartieran la misma moneda”, indica Rychlík. Al contrario, el profesor sostiene que Klaus abogaba por la federación.

Los sondeos de aquella época indicaban que la mayoría de los checoslovacos estaban a favor de seguir juntos. Sin embargo, Klaus discrepaba con las peticiones de Mečiar y consideraba que la única solución posible era la separación de ambos Estados. Además, Klaus llegó a la conclusión de que los checos ya no necesitaban a los eslovacos. “En ese momento el problema no era Alemania, sino Rusia, y no era conveniente tener fronteras tan al este”, apunta Rychlík.

El historiador explica que Klaus pensaba que una confederación entre Praga y Bratislava sería un desastre económico debido a las diferencias económicas que había entre ambos. Aparte de esto, surgirían problemas en la adhesión a la UE y a la OTAN.

Así las cosas, la última reunión se celebró en Brno el 26 de agosto de 1992, donde se acordó que la expiración de Checoslovaquia sería el 31 de diciembre del mismo año. Por lo tanto, el 1 de enero de 1993 se establecieron dos Estados distintos: República Checa y República Eslovaca. Finalmente los eslovacos consiguieron su tan anhelado y peleado Estado. Una separación pacífica que contó con un amplio trabajo de diálogo y consenso.

En cuanto a las encuestas actuales, en 2017 se realizó una para Český Rozhlas. [1] Según dicho sondeo, el 44% de los checos considera positiva la separación de su país predecesor y el 56% cree que la disolución de la histórica república fue un error. La encuesta también muestra que el 54% de los checos opina que el papel de Klaus y Mečiar fue bastante negativo.

A día de hoy Praga y Bratislava mantienen unas relaciones extraordinarias y trabajan juntas en la UE, OTAN y Grupo de Visegrado. Más allá de las relaciones entre gobiernos, la cercanía personal entre ambos pueblos sigue muy presente. De hecho, hay mucha gente en la República Checa que tiene familiares en Eslovaquia y viceversa. También se dan bastantes familias en las que la madre y el padre son de una república distinta. Por ende, el lazo entre ambos no se rompió con la desintegración, sino que se mantuvo y sigue muy estable.

Sin embargo, la desmembración de la histórica república supuso el debilitamiento o la menor visibilidad de Praga y Bratislava en la esfera europea. Recordemos que uno de los objetivos de Tomáš Masaryk, primer presidente checoslovaco, era el establecimiento de un Estado fuerte ante las potencias europeas. No obstante, expertos como Rychlík consideran que a pesar de haber perdido fortaleza, no había otra solución debido a que “la identidad checoslovaca nunca existió”.

La desintegración de Checoslovaquia no fue, ni será la última en la Historia. Es ampliamente creído que un Estado es una nación. El caso checoslovaco demuestra que no es cierto. La semejanza de las lenguas o el buen trato no son suficientes para que nazca y crezca un sentimiento de identidad. En la actual Europa encontramos varios países plurinacionales- y/o países que tienen regiones históricas- donde ocurre algo similar (no debemos olvidar que por muy parecidos que sean, nunca hay dos casos iguales), como Reino Unido, Bélgica o la misma España.

La expiración de este Estado puso sobre la mesa la cuestión de la nacionalidad jurídica. ¿Qué pasó con la nacionalidad checoslovaca? ¿Cómo obtuvieron los checos y los eslovacos sus respectivas nacionalidades? Las respuestas están en el siguiente documento.

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[1] PRŮZKUM: Polovina Čechů považuje rozpad Československa za chybu Český Rozhlas 29/05/2017 https://www.irozhlas.cz/zpravy-domov/pruzkum-polovina-cechu-povazuje-rozpad-ceskoslovenska-za-chybu_1705290615_jra