Checoslovaquia, un país que unió a dos naciones I

Escultura de Tomáš Masaryk en la Plaza de Hradčany, en Praga. Foto: Celia Pérez

Checoslovaquia, una planeada y deseada unión

CELIA PÉREZ CARRASCOSA

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) puso fin a cuatro imperios: el alemán, el austrohúngaro, el ruso y el otomano. Esto supuso la modificación de los mapas de Europa y Oriente Próximo y Medio debido a los nuevos Estados que emergieron de las cenizas de los anteriores imperios nombrados.

Checoslovaquia, por ejemplo, fue fruto de la desintegración del Imperio austrohúngaro. La unión de los checos y eslovacos bajo un mismo gobierno es algo que Tomáš Garrigue Masaryk, primer presidente de Checoslovaquia, persiguió durante años y se hizo realidad el 28 de octubre de 1918.

El reciente Estado agrupó a dos naciones distintas, que no dejaban de tener ciertas semejanzas. Por esta razón, desde la fundación de Checoslovaquia hasta su disolución (1992), la cuestión de la nacionalidad casi siempre estuvo encima de la mesa. Sin embargo, hemos de mencionar que la separación de dicha república fue totalmente pacífica y que las actuales relaciones entre Praga y Bratislava son bastante prósperas.

El ayer checo y eslovaco

Tanto Eslovaquia como Chequia son pueblos eslavos muy cercanos, tanto territorialmente como lingüísticamente. Bajo el trono de la Gran Moravia (833-907) se encontraban las actuales Eslovaquia y República Checa, entre otros territorios.

No obstante, Eslovaquia estuvo influenciada y gobernada por los húngaros, o magiares, desde alrededor del año 1000 hasta 1918. Bratislava (Pozsony en húngaro) fue capital del Reino de Hungría desde 1536 hasta 1847 debido a la ocupación otomana, que duró desde 1541 hasta 1699. La ocupación terminó, pero Bratislava siguió siendo la ciudad de coronación de los reyes húngaros hasta la fecha mencionada.

Por otra parte, las Tierras checas (como era conocida entonces la República Checa) pertenecieron al Sacro Imperio Romano Germánico desde 1034 hasta 1806, año de la disolución de dicho imperio. Además, Praga fue capital del Sacro Imperio en varias ocasiones. Por ejemplo, entre 1538 y 1611 bajo los Habsburgo.

Al mismo tiempo, las Tierras checas y el Reino de Hungría estuvieron gobernadas por los Habsburgo desde 1526 hasta 1918. Esto se debió a que Fernando I de Habsburgo (hermano de Carlos I, rey de España) fue elegido para el trono de Chequia y Hungría por ambos Estados en 1526. De esta forma, las Tierras checas, Austria y Hungría, junto con el Reino de Croacia, formaron una unión personal. Es decir, que dos o más Estados comparten el mismo jefe de Estado, pero mantienen su independencia de política interior y exterior.

Jan Rychlík, profesor de Historia en la Universidad Carolina de Praga y en la Universidad Técnica de Liberec y copresidente de la Comisión Checo-Eslovaca de Historiadores, explica que en 1867, debido al compromiso austrohúngaro y al establecimiento oficial del Imperio austrohúngaro, el Imperio austríaco (como se le llamó formalmente desde 1804) se dividió en dos Estados semiindependientes: Austria y Hungría. “Sólo estaban unidas por el emperador y por tres ministerios comunes: el de Guerra, Finanzas Comunes y Asuntos Exteriores”, expone el profesor.

Imperio de Austria-Hungría. Fuente: Wikipedia

El historiador subraya que Austria se declaró como un Estado plurinacional en el que todas sus naciones tenían los mismos derechos y el mismo estatuto. De hecho, se recogió en al artículo 19 de la Constitución del 21 de diciembre de 1867[1].

“Esto significaba que todas las naciones de Austria podían desarrollarse libremente. Tenían sus propias escuelas, sus propias instituciones nacionales, su idioma se utilizaba como idioma oficial en su territorio histórico, aunque la lengua franca era el alemán por ser el idioma del emperador”, indica Rychlík. Por esta razón, los checos pudieron desarrollarse en el siglo XIX como nación moderna, a pesar de que perdieron su independencia en 1526.

El experto destaca que las naciones que había dentro de Austria no decidieron dejar el imperio por sentirse oprimidas. Al contrario, Viena les dio tanta autonomía o independencia que llegó un momento en el que el Estado plurinacional no era suficiente.

Por su parte, “Hungría se declaró a sí misma como estado-nación húngaro. Excepto los croatas, las naciones no húngaras no tenían ningún derecho colectivo”, señala el experto. Una de las consecuencias fue que “después de 1875 no había escuelas secundarias eslovacas”, apunta Rychlík. Esto supuso que las naciones que estaban bajo Budapest se consideraran oprimidas.

Una fructuosa alianza

El sometimiento a otro Estado y las notables similitudes entre las lenguas eslovaca y checa favorecieron el surgimiento de un sentimiento de independencia del Imperio austrohúngaro. Sin embargo, había algo más que unía a ambos pueblos en la misma dirección: el peso de los húngaros y alemanes en las actuales Chequia y Eslovaquia.

En las Tierras checas los alemanes representaban el 30% de la población y los húngaros en Eslovaquia representaban alrededor del 20%. “Los checos necesitaban a Eslovaquia como corredor para evitar el cerco alemán por el este”, señala el experto. De igual forma, la gran minoría húngara en Eslovaquia era un problema para los eslovacos.

Composición étnica de la Primera República de Checoslovaquia. Fuente: Wikipedia

Por esta razón, la unión de los diez millones de checos y los tres millones de eslovacos fue muy beneficiosa para ellos, ya que los húngaros y alemanes pasaban a ser una minoría, en lugar de las etnias mayoritarias que habían sido durante siglos. Como consecuencia, esta unión no fue bien recibida ni por los húngaros, ni por los alemanes.

A juicio de Rychlík, no había una alternativa mejor a la de Checoslovaquia, ya que los alemanes representaban un número importante de la población checa. Además, “¿quién quiere ser una minoría en un país? Quizás se terminaran yendo a zonas alemanas”, indica el experto.

Además de esto, Masaryk quería que el futuro país fuera relevante en la esfera europea. Para ello, era importante contar con la población eslovaca, puesto que juntos representaban trece millones de habitantes y las fronteras eran mucho más grandes.

Aparte de Masaryk, un checo originario de Moravia, cuyos padres eran una checa y un eslovaco; el checo Edvard Beneš y el eslovaco Milan Štefánik también tuvieron un papel fundamental en el proceso del establecimiento del nuevo Estado.

Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, Masaryk comenzó a estudiar la formación de un Estado checo y eslovaco. Para ello, contó con Beneš y Štefánik. Los tres viajaron por separado y en distintas ocasiones a EEUU, Rusia, Reino Unido y Francia para conseguir el apoyo de la Triple Entente. Consideraban muy importante ganar reconocimiento y ayuda en el exterior.

En 1916 fundaron el Consejo Nacional Checoslovaco para organizar mejor el movimiento de independencia fuera de las fronteras austrohúngaras. En octubre de 1918 ya había obtenido el apoyo de Francia, Reino Unido y EEUU.

De hecho, Masaryk anunció la fundación de Checoslovaquia el 18 de octubre en la Declaración de Washington en EEUU. Diez días después, el 28 de octubre de 1918, se proclamó la independencia en Praga. Cabe señalar que el 28 de octubre es el Día de la República en la República Checa y es un festivo muy importante.

Un año después, el 10 de septiembre de 1919, se disolvió oficialmente el Imperio austrohúngaro a través del Tratado de Saint-Germain-en-Laye. Como consecuencia, se estableció la República de Austria, con unas fronteras mucho más limitadas.

Checoslovaquia, al igual que Polonia o Rumanía, fue uno de los nuevos Estados que nacieron tras el desmembramiento de Austria-Hungría. Esta república unió a los checos y eslovacos hasta finales del siglo XX. Durante ese tiempo, las necesidades de los checos, que vieron en Checoslovaquia la continuación de su Estado, y eslovacos, que era la primera vez que podían desarrollarse como Estado, fueron cada vez más diferentes. Esas diferencias y necesidades marcaron el camino hasta su disolución.

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[1] Basic Law of 21 December 1867 on the General Rights of Nationals in the Kingdoms and Länder represented in the Council of the Realm https://www.ris.bka.gv.at/Dokumente/Erv/ERV_1867_142/ERV_1867_142.pdf

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