Checoslovaquia, un país que unió a dos naciones II

Vladimír Mečiar (izquierda) y Václav Klaus (derecha) durante la última reunión acerca de Checoslovaquia. Brno, 26/08/1992. Fuente: Agencia Checa de Noticias (ČTK)

Checoslovaquia, una separación consensuada

CELIA PÉREZ CARRASCOSA

El nuevo país que se estableció en 1918 fue esperanzador tanto para los checos como para los eslovacos. En general, el desarrollo de Checoslovaquia fue beneficioso para ambas naciones, a pesar de que hubo ciertas discrepancias entre Praga y Bratislava a lo largo de su existencia.

La cuestión de la nacionalidad acompañó a Checoslovaquia desde el principio. El Estado de 1918 era centralizado, pero se les prometió a los eslovacos que se terminaría fundando una república federal. Palabras que tomaron forma legal en 1969 durante el comunismo.

La gran similitud de estas dos lenguas eslavas y la buena relación entre ambos pueblos no fue suficiente para construir un verdadero sentimiento de identidad checoslovaca. La historia de ambos pueblos es tan diferente que finalmente la República de Checoslovaquia expiró oficialmente el 31 de diciembre de 1992.

Lo que Praga aprendió de Viena

Es cierto que el nuevo país centroeuropeo era un Estado centralizado. Sin embargo, eso no impidió a Eslovaquia desarrollarse como Estado debido a que, por ejemplo, todos los colegios que había en Eslovaquia eran eslovacos y el eslovaco, al igual que el checo, era una de las dos lenguas oficiales.

Jan Rychlík, profesor de Historia en la Universidad Carolina de Praga y en la Universidad Técnica de Liberec y copresidente de la Comisión Checo-Eslovaca de Historiadores, explica que los checos aplicaron en Checoslovaquia lo que experimentaron en el siglo XIX bajo el mando de Viena.

El experto hace hincapié en el hecho de que los checos pudieron progresar como Estado moderno en el siglo XIX. A su juicio, éstos vieron en Checoslovaquia la continuación del estado-nación checo con unas fronteras mucho más extensas. Consideraban que era un Estado donde había dos naciones distintas. Por su parte, los eslovacos entendieron que era una asociación de dos Estados.

A pesar de que a los eslovacos se les prometió que el nuevo Estado llegaría a ser una república federal, apenas había movimientos nacionalistas y mucho menos separatistas. De hecho, Rychlík expone que durante los años 20 y comienzo de los 30, solamente el  Partido Popular Eslovaco de Hlinka (Hlinkova slovenská l’udová strana, HSES), un partido clerical, y el Partido Nacional Eslovaco (Slovenská nardodná strana, SNS), defendían la autonomía de Eslovaquia, pero no tenían mucha popularidad.

Parte de los autonomistas tenían miedo de que los eslovacos desaparecieran entre los checos, como les sucedió con los húngaros, o magiares. Rychlík explica que ese miedo no tenía fundamento “porque los checos en Eslovaquia no aplicaron el modelo magiar de preguerra para la solución de la cuestión étnica, sino el austríaco”, declara el experto.

Además, Rychlík recuerda que el modelo austríaco dio tanta libertad a las Tierras checas, que llegó un momento en el que Praga necesitaba más concesiones políticas. El historiador señala: “Eso es lo que pasó en Eslovaquia entre 1918 y 1938, que Eslovaquia se desarrolló tanto que pidió más concesiones”.

La Segunda Guerra Mundial

El partido HSES defendía oficialmente la autonomía de Eslovaquia. Según el historiador, dicho partido consideraba que Checoslovaquia era favorable para que Bratislava ampliara su soberanía y que con el tiempo establecería su propio Estado.

En 1938 tuvieron lugar los acuerdos de Múnich (conocidos como la traición de Múnich en Checoslovaquia), los cuales aceptaron la incorporación de los Sudetes checoslovacos a Alemania y partes del sur de la actual Eslovaquia fueron concedidas a Hungría. Además, “esto obligó al Gobierno checoslovaco a conceder poder a los autonomistas eslovacos en Eslovaquia”, subraya Rychlík. Así, el párroco y político Jozef Tiso, del partido HSES, fue el primer ministro de Eslovaquia y, más tarde, el primer ministro de la autonomía de Eslovaquia.

Entre el 18 y el 22 de noviembre de 1938, el Parlamento checoslovaco aprobó la autonomía eslovaca y la unión de los dos países fue renombrada como: Checo-Eslovaquia. Además, “era anti-checo y anti-judío”, subraya el historiador. Bajo este partido extremista y católico se introdujo en Eslovaquia un régimen totalitario que dependía y apoyaba a la Alemania de Hitler.

Rychlík afirma que, en ese momento, Tiso estaba a favor de una autonomía independiente, pero no de la separación total. Sin embargo, Hitler y Tiso se reunieron en Berlín el 13 de marzo de 1939 y Hitler le persuadió para que proclamara la independencia. Así, al día siguiente, 14 de marzo, Tiso declaró el nuevo Estado independiente de Eslovaquia en Bratislava. De esta forma, Alemania había dividido y debilitado a Checoslovaquia. El 15 de marzo de 1939 los alemanes ocuparon las Tierras checas e implantaron el Protectorado de Bohemia y Moravia.

Jozef Tiso y Adolf Hitler durante su reunión en Berlín. Fuente: Agencia Checa de Noticias (ČTK)

Cabe señalar que el periodo entre 1939 y 1945 fue percibido de forma muy distinta entre checos y eslovacos. Según Rychlík, los primeros no aceptaron la ocupación alemana y guardaron lealtad al Gobierno en el exilio de Edvard Beneš, que se encontraba en Londres. Los últimos aceptaron en mayor medida el Gobierno de Tiso.

Protectorado de Bohemia y Moravia y República Eslovaca. Fuente: Wikipedia

A pesar de ser ampliamente apoyado, Tiso también tenía oponentes disidentes. En 1943 los partidos Bloque Cívico y el Comunista formaron una resistencia organizada llamada Consejo Nacional Eslovaco (Slovenská narodná rada, SNR), que estaba formado por tres miembros de cada uno, entre ellos, el comunista Gustáv Husák. El principal objetivo del SNR era la reunificación y federación de Checoslovaquia.

El SNR preparó una ofensiva contra el Gobierno de Tiso para recuperar Checoslovaquia. El 1 de septiembre de 1944 el SNR se reunió en la ciudad eslovaca de Banská Bystrica y liberó Checoslovaquia.

Este grupo eslovaco reconoció a Beneš como presidente, pero se mantuvo firme en su objetivo de república federal. Así las cosas, “enviaron una delegación a Londres para tratar con Beneš el futuro de Eslovaquia dentro de Checoslovaquia”, afirma Rychlík. Como resultado, el presidente checoslovaco en el exilio aceptó las demandas del SNR.

Edvard Beneš. Fuente: Wikipedia

Sin embargo, debido a la incursión de tropas alemanas en Eslovaquia y concretamente en Banská Bystricia, el SNR tuvo que trasladar el poder a Trebišov y finalmente a Košice. El SNR estaba tan débil que las negociaciones entre los representantes de éste y del Gobierno checoslovaco en el exilio tuvieron lugar en Moscú entre el 22 y 29 de marzo de 1945. Finalmente se acordó que la república federal compartiría Asuntos Exteriores, Comercio Exterior y Defensa, y que Eslovaquia debería tener su propia influencia.

Ha de mencionarse que tras la Segunda Guerra Mundial los checos expulsaron a los alemanes que había en las Tierras checas, mientras que los eslovacos no expulsaron a los húngaros de sus fronteras. Esto cobró mucha importancia a la hora de las negociaciones entre Bratislava y Praga en 1992. Los eslovacos tenían miedo de los húngaros, ya que no sabían qué pasaría con ellos.

La república federal

Pese a que se declarase una república federal en 1945, ésta no duró mucho debido a que las elecciones generales de 1946 dieron la victoria a los comunistas en las Tierras checas, pero no en Eslovaquia. “Por razones políticas, los comunistas eslovacos acordaron limitar el poder de los organismos nacionales eslovacos y transferir parte del poder al Gobierno central de Praga”, afirma Rychlík.

Celebración comunista en Staroměstské náměstí, Praga. Febrero de 1948. Fuente: Muzeum Prahy

Años más tarde, en 1969, en la República Socialista de Checoslovaquia se establecieron la Federación de la República Socialista Checa y la República Socialista Eslovaca. Rychlík explica que en la Asamblea Federal había dos cámaras: la Cámara del Pueblo y la Cámara de las Naciones.

En la del Pueblo había 200 diputados que se elegían de acuerdo a la representación proporcional del país. Al haber diez millones de checos y cinco de eslovacos, los checos tenían más representación en dicha cámara. Sin embargo, en la Cámara de las Naciones cada Estado tenía 75 diputados.

De acuerdo con Rychlík, para la mayoría de eslovacos fue positiva la república federal, ya que así les sería más fácil ampliar su soberanía, y en ese momento no buscaban la independencia. Al contrario, “los checos preferían el Estado centralizado, pero aceptaron la federación con la esperanza de que la estabilidad de Checoslovaquia fuera más larga o permanente”, subraya el profesor.

A pesar de que la república fuera federal, “el verdadero poder residía en el Comité Central del Partido Comunista de Checoslovaquia (KSČ), así que era república federal sobre el papel, no en la práctica”, afirma Rychlík.

Es cierto que cada vez había más eslovacos en los ministerios y otras administraciones públicas. De hecho, el presidente de la República entre 1975 y 1989 fue el eslovaco Gustáv Husák. No obstante, “los eslovacos querían que las cuestiones eslovacas fueran tratadas en Bratislava, no en Praga, y también querían que Checoslovaquia fuera conocida en el exterior como un Estado de checos y eslovacos, no sólo de checos”, resalta el profesor. Por ende, bastantes eslovacos consideraban unos traidores a Husák y otros eslovacos en las administraciones públicas, ya que, según ellos, “no defendían los intereses de Eslovaquia”, apunta Rychlík.

Gustáv Husák. Fuente: Wikipedia

Durante todo ese tiempo, las diferencias económicas entre ambos pueblos afloraron notablemente. En 1918, cuando Checoslovaquia se fundó, las Tierras checas estaban mucho más industrializadas y urbanizadas que Eslovaquia, que era muy rural y agraria. Entre los 50 y 60, Eslovaquia desarrolló mucho su industria.  Al mismo tiempo, el sector terciario empezó a crecer y progresar en las Tierras checas.

Fin de una república y el nacimiento de dos

En noviembre de 1989 cayó el Gobierno comunista checoslovaco. A partir de enero del 90 volvió a llamarse oficialmente República de Checoslovaquia, dado que ya no era socialista. Su presidente fue el checo Václav Havel desde diciembre de 1989 hasta julio de 1992.

Václav Havel. Fuente: Wikipedia

Al igual que la república del 69, ésta también introdujo a varios eslovacos en las administraciones públicas y seguía siendo federal. Sin embargo, los eslovacos no confiaban mucho en los órganos del Gobierno.

Desde 1989 todas las organizaciones políticas eslovacas llevaban el estatus de Eslovaquia dentro del país en sus programas, por lo que era algo difícil de ignorar. Lo más notable para los eslovacos fue que la nueva república abrió paso a las negociaciones entre Praga y Bratislava acerca de la convivencia entre las dos naciones. Hubo varias reuniones entre ambos pueblos en varias ciudades del país.

En 1992 se convocaron elecciones a la Asamblea Federal y a ambos consejos, checo y eslovaco. En la República Checa ganó el Partido Democrático Cívico (Občanská demokratická strana, ODS) de Václav Klaus. En Eslovaquia, Movimiento por una Eslovaquia Democrática (Hnutie za demokratické Slovensko, HZDS), de Vladimír Mečiar, alcanzó la mayoría de los votos.

HZDS no reclamaba una separación de ambos Estados, sino una confederación. Mečiar denfendía que cada uno tuviera representación en los organismos internacionales, pero que ambos colaboraban en Defensa y Política Exterior. Además, era partidario de que “cada república tuviera su propia hacienda pública, pero compartieran la misma moneda”, indica Rychlík. Al contrario, el profesor sostiene que Klaus abogaba por la federación.

Los sondeos de aquella época indicaban que la mayoría de los checoslovacos estaban a favor de seguir juntos. Sin embargo, Klaus discrepaba con las peticiones de Mečiar y consideraba que la única solución posible era la separación de ambos Estados. Además, Klaus llegó a la conclusión de que los checos ya no necesitaban a los eslovacos. “En ese momento el problema no era Alemania, sino Rusia, y no era conveniente tener fronteras tan al este”, apunta Rychlík.

El historiador explica que Klaus pensaba que una confederación entre Praga y Bratislava sería un desastre económico debido a las diferencias económicas que había entre ambos. A parte de esto, surgirían problemas en la adhesión a la UE y a la OTAN.

Así las cosas, la última reunión se celebró en Brno el 26 de agosto de 1992, donde se acordó que la expiración de Checoslovaquia sería el 31 de diciembre del mismo año. Por lo tanto, el 1 de enero de 1993 se establecieron dos Estados distintos: República Checa y República Eslovaca. Finalmente los eslovacos consiguieron su tan anhelado y peleado Estado. Una separación pacífica que contó con un amplio trabajo de diálogo y consenso.

En cuanto a las encuestas actuales, en 2017 se realizó una para Český Rozhlas. [1] Según dicho sondeo, el 44% de los checos considera positiva la separación de su país predecesor y el 56% cree que la disolución de la histórica república fue un error. La encuesta también muestra que el 54% de los checos opina que el papel de Klaus y Mečiar fue bastante negativo.

A día de hoy Praga y Bratislava mantienen unas relaciones extraordinarias y trabajan juntas en la UE, OTAN y Grupo de Visegrado. Más allá de las relaciones entre gobiernos, la cercanía personal entre ambos pueblos sigue muy presente. De hecho, hay mucha gente en la República Checa que tiene familiares en Eslovaquia y viceversa. También se dan bastantes familias en las que cada padre es de una de las dos repúblicas. Por ende, el lazo entre ambos no se rompió con la desintegración, sino que se mantuvo y sigue muy estable

Sin embargo, la desmembración de la histórica república supuso el debilitamiento o la menor visibilidad de Praga y Bratislava en la esfera europea. Recordemos que uno de los objetivos de Tomáš Masaryk, primer presidente checoslovaco, era el establecimiento de un Estado fuerte ante las potencias europeas. No obstante, expertos como Rychlík consideran que a pesar de haber perdido fortaleza, no había otra solución debido a que “la identidad checoslovaca nunca existió”.

La desintegración de Checoslovaquia no fue, ni será la última en la Historia. Es ampliamente creído que un Estado es una nación. El caso checoslovaco demuestra que no es cierto. La semejanza de las lenguas o el buen trato no son suficientes para que nazca y crezca un sentimiento de identidad. En la actual Europa encontramos varios países plurinacionales donde ocurre algo similar (no debemos olvidar que por muy parecidos que sean, nunca hay dos casos iguales), como Reino Unido, Bélgica o la misma España.

La expiración de este Estado puso sobre la mesa la cuestión de la nacionalidad jurídica. ¿Qué pasó con la nacionalidad checoslovaca? ¿Cómo obtuvieron los checos y los eslovacos sus respectivas nacionalidades? Las respuestas están en el siguiente documento.

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[1] PRŮZKUM: Polovina Čechů považuje rozpad Československa za chybu Český Rozhlas 29/05/2017 https://www.irozhlas.cz/zpravy-domov/pruzkum-polovina-cechu-povazuje-rozpad-ceskoslovenska-za-chybu_1705290615_jra




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