Uherské Hradiště, antigua fortaleza en el corazón de Europa

Muralla de Uherské Hradiště. Foto: Celia Pérez

CELIA PÉREZ CARRASCOSA

Situado en el sureste de la República Checa, en la región histórica de Moravia, y cerca de las fronteras eslovaca y austríaca, se encuentra Uherské Hradiště. Dicha ciudad es el corazón cultural de la región Slovácko, que puede traducirse como la Moravia eslovaca. Su nombre se debe a su proximidad geográfica, lingüística y cultural a Eslovaquia.

Esta ciudad fue muy importante durante el Imperio de la Gran Moravia. Era atravesada por el río Morava, lo que la convirtió en el núcleo económico del reino por la importancia para los cultivos y la pesca. Además, fue el lugar elegido por Metodio para enseñar la liturgia eslava.

El Medievo dejó una enorme huella cultural en Europa. Fue la base de los actuales Estados de este continente y de nuestras creencias. Los castillos son unos de los legados de este periodo de la historia, pero también se construyeron varias fortificaciones para protegerse de los reinos enemigos. Precisamente, en el corazón de Europa hay una ciudad que aún conserva el nombre de su antigua fortaleza: Uherské Hradiště.

Resistencia contra los húngaros

En el año 1002, el Ducado Checo (conocido como Ducado de Bohemia en la Europa occidental) fue incorporado al Sacro Imperio Romano Germánico. Más tarde, en 1212, el imperio elevó formalmente el Ducado Checo a Reino Checo (conocido como Reino de Bohemia en la Europa occidental).

Tanto el Ducado como el Reino Checo eran un Estado Imperial. Esto quiere decir que administraban su territorio de forma independiente y que tenían representación y derecho a voto en la asamblea del Sacro Imperio Romano Germánico.

Al mismo tiempo, el vecino Reino de Hungría luchaba para expandir su territorio. Razón por la cual los checos y los húngaros libraron varias batallas, muchas de ellas en las proximidades del río Morava.

Pavel Portl, historiador de Slovácké Muzeum, explica que la Hungría de la época intentó conquistar Uherské Hradiště varias veces, pero no lo consiguió. Por ejemplo, Portl cuenta que “en 1470 hubo lluvias duraderas que inundaron tanto el río Morava que Matías Corvino (el entonces rey de Hungría) interrumpió el asedio”. Según el historiador, el rey húngaro se rindió en 1474 y nunca más trató de tomar la ciudad.

Sin embargo, en 1478 el rey checo (y de origen polaco) Vladislav II, de la dinastía Jagellonský, y Matías Corvino firmaron el Tratado de Buda (actual Budapest), que fue ratificado en 1479 a través del Tratado de Paz de Olomouc (actual República Checa). Dicho tratado establecía la paz entre Matías Corvino y Vladislav II, acordando que el rey checo gobernaría en Bohemia y el húngaro, en Moravia.

De esta forma, Matías Corvino logró entrar en la ciudad sureña de Moravia en 1479. “Como expresión de admiración por la valentía de los habitantes y de la lealtad a su rey, realzó el escudo de la ciudad”, afirma Portl.

El escudo, que no ha sido modificado hasta hoy, fue mejorado con un caballero que sostiene una espada en la mano derecha y un escudo azul en la izquierda. Además, el experto subraya que la puerta abierta del escudo también fue idea de Matías Corvino. Así, el húngaro dejaba claro que, finalmente, Uherské Hradiště tuvo que abrirle las puertas.

Escudo de la ciudad. Foto: Celia Pérez

Origen de Uherské Hradiště

Portl expone que Uherské Hradiště fue fundada tras una batalla en Moravia entre los cumanos húngaros y los checos dirigidos por la dinastía Přemyslid en 1253. El experto señala que el primer nombre que recibió la ciudad (del que se tiene constancia) fue Nový Velehrad (Nuevo Velehrad), puesto que una ciudad cercana se llamaba Velehrad (castillo grande). Sin embargo, el historiador subraya que no fue hasta 1257, bajo el reinado de Otakar II, cuando la ciudad apareció por primera vez en documentos escritos.

La batalla que originó la actual Uherské Hradiště fue una de muchas. Entre 1252 y 1304 hubo varias guerras entre los Přemyslid y los reyes húngaros. El Reino Checo alcanzó su máxima expansión bajo el reinado de Otakar II. Dicho rey obtuvo partes de las contemporáneas Austria y Eslovenia y del norte de Italia.

El Reino Checo en 1272 bajo el reinado de Otakar II. Fuente: Wikipedia

Según el historiador, en 1294 la ciudad comenzó a llamarse Hradiště. “Los Přemyslid construyeron varias fortificaciones para proteger el territorio de ataques enemigos”, argumenta Portl. Por esta razón, había muchas ciudades llamadas “Hradiště” (fortaleza). Esta palabra deriva de “hrad”, que significa castillo en checo.

Simultáneamente, más ciudades fueron fundadas con el mismo objetivo de detener a las tropas húngaras. Por esta razón, podemos encontrar las ciudades de Uherský Brod, Uherský Ostroh o Strážnice.

Pasaron los siglos hasta que a Hradiště se le añadió Uherské. El experto indica que en 1587, ya bajo la Monarquía de los Habsburgo, está documentado que la ciudad se llamaba Uherské Hradiště. “Uherské” significa “húngaro”, lo que puede decir “fortaleza cerca de Hungría”, debido a su proximidad a la frontera húngara.

Portl indica que la fortificación de la ciudad fue mejorando con los años. Primero, la fortaleza era de arcilla y luego de madera. Más tarde, en la segunda mitad del siglo XIV, se construyó una fortificación de piedra que medía cuatro metros de altura. Disponía de siete torres y de dos puertas.

Una isla estratégica

El río Morava, al igual que muchos ríos, ha mutado a lo largo del tiempo. De hecho, la ciudad fue rodeada por el río durante siglos. Esto hacía de la antigua fortaleza un punto estratégico, puesto que era más difícil de ser atacada y sitiada por los enemigos. Por ejemplo, como ya se ha mencionado, las fuertes lluvias que provocaron inundaciones del río Morava en 1470 frenaron la ocupación de los húngaros.

Maqueta de la ciudad en 1670. Foto: Celia Pérez

La isla tenía el nombre de San Jorge, puesto que en una de las plazas de la ciudad había una iglesia dedicada a este santo. Actualmente, dicha iglesia no se conserva. La antigua isla de San Jorge estaba en el centro de la ciudad. Esto incluye las dos plazas y las calles cercanas.

Una ciudad, dos pueblos

Más allá de que fuera una fortaleza contra los húngaros, es muy interesante saber quiénes y por qué habitaron la antigua Uherské Hradiště en sus orígenes. A juicio de Portl, no se sabe que haya una ciudad en la República Checa que haya sido asentada de esta forma.

Esta ciudad tiene dos plazas principales. Una es la Plaza de Masaryk y otra es la Plaza de la Virgen María. En cada plaza se asentó un pueblo diferente. Los habitantes de Kunovice se establecieron en la entonces Plaza de Masaryk (donde estaba la iglesia de San Jorge), mientras que los habitantes de Staré Město lo hicieron en la actual Plaza de la Virgen María.

El historiador explica que la isla de San Jorge pertenecía al monasterio de Velehrad. Por tanto, cuando el rey Otakar II fundó la ciudad, envió a gente de Kunovice para proteger la fortaleza. Simultáneamente, el abad del monasterio ordenó a los habitantes de Staré Město que marcharan a la nueva ciudad. Así, en las plazas establecieron sus mercados.

Torre del antiguo ayuntamiento en la calle Prostřední. Foto: Celia Pérez

No hubo disputas entre los dos pueblos. Desde el primer momento la ciudad fue gobernada por el mismo alcalde, que, como dice Portl, era elegido por el monasterio. Ambos mercados estaban conectados por la calle Prostřední (la calle del medio). Justo en medio de esta calle se construyó el ayuntamiento, el cual se conserva en la actualidad como edificio histórico.

A día de hoy, quedan muy pocos restos de la antigua fortaleza y no hay que cruzar el río para entrar en la ciudad. Sin embargo, esconde impresionantes recuerdos y curiosidades de varios periodos de la Historia, los cuales descubrirás paseando por sus calles o sus alrededores.

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