Mirko Jović en una cafetería de Belgrado. Fotografía: Vuk M. Janković
CELIA PÉREZ CARRASCOSA, Praga (República Checa)
Mirko Jović: “Nosotros pensábamos que Serbia tenía que ser la primera en separarse y renovar su Estado. Si esto hubiera ocurrido, me gustaría remarcar, no hubiera habido un conflicto armado”
Hace algo más de dos décadas de la disolución de Yugoslavia. Un Estado que agrupó a gran parte de los eslavos de los Balcanes durante casi todo el siglo XX. Primero, bajo la Corona serbia de los Karađorđevic desde 1918 hasta 1945. Después, mediante la República Federativa Popular de Yugoslavia (1945-1963) y la República Federativa Socialista de Yugoslavia (RFSY) desde 1963 hasta 1992. Por último, a través de la República Federal de Yugoslavia, que unió a Serbia y Montenegro desde 1992 hasta 2003. Este extinto país europeo nació como el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos tras el final de la Primera Guerra Mundial, y unificó a las actuales Serbia, Croacia, Bosnia y Herzegovina, Eslovenia, Montenegro y Macedonia (también al actual Kosovo, al que más de 80 países- entre ellos España- no reconocen como Estado y tampoco es miembro de la ONU).



Yugoslavia, que etimológicamente significa “los eslavos del sur”, era -quizás- una idea esperanzadora y de hermanamiento entre estos eslavos de la península balcánica. Pasó por varias fases. Al igual que Checoslovaquia, también fue fruto de la descomposición del Imperio austrohúngaro y de la Primera Guerra Mundial. Asimismo, comparten la ocupación de la Alemania nazi y un largo periodo comunista. Sin embargo, desafortunadamente para los antiguos yugoslavos, su final no se asemeja a la pacífica separación de Praga y Bratislava, sino que estuvo marcado por la guerra, que terminó con la agresión de la OTAN en 1999 contra la otrora Yugoslavia. Una guerra que, como tantas otras, a menudo se simplifica dividiéndola en bandos de buenos y malos.
Tras la muerte del mariscal Josip Broz Tito en 1980, Yugoslavia comenzó a encaminarse ligeramente hacia la democracia. Uno de los testigos y protagonistas de aquel país que dejaba atrás el titoísmo es Mirko Jović. Fue uno de los fundadores de la Sociedad Sava, fundada a finales de los 80, para preservar la cultura serbia. Esta sociedad cultural fue el germen del partido de Renovación Nacional Serbia (SNO por sus siglas en serbio) en 1990. Y es él, Mirko Jović, quien ha tenido la gentileza de recibirnos y charlar con nosotros para ilustrarnos acerca de la situación de los serbios en Yugoslavia, así como de la evolución política de Serbia hasta nuestros días.
El papel de los serbios en Yugoslavia
En una cafetería belgradense nos reunimos con Mirko Jović y Branislav Djurić, abogado y exdirector de NIS Petrol. De manera amena, vamos desgranando el escenario tan complejo que fue Yugoslavia, concretamente la Yugoslavia socialista para los serbios. Serbia era, territorial y poblacionalmente, la república socialista más grande de toda Yugoslavia. No obstante, la representación serbia en los cargos relevantes como el de primer ministro o en los altos mandos del Partido Comunista de Yugoslavia no era de manera proporcional. Como señala Jović, la mayoría de estos cargos fueron ocupados por croatas. A pesar de que la República Federativa Socialista de Yugoslavia de Tito, quien era croata, buscaba que ninguna de las repúblicas tuviera un mayor poder o control sobre las demás, es cierto que la mayoría de los primeros ministros yugoslavos fueron croatas. “A través del Ejército Popular Yugoslavo de la época, el Partido Comunista Yugoslavo y los servicios de seguridad, los croatas gobernaban Yugoslavia de facto”, apunta Jović.
Además, un punto fundamental para entender el contexto serbio es la Constitución de 1974. A través de ella, no solamente -entre otras cosas- se le concedió más autonomía a las seis repúblicas que componían Yugoslavia, sino que, a nivel federal, Serbia fue dividida en tres partes: Serbia y las provincias autónomas de Voivodina y Kosovo. Jović explica: “Siempre que había algún tipo de votación en cualquier estructura de Estado, los serbios eran superados en esa votación, a pesar de ser mayoría. Por el tipo de naturaleza de los comunistas yugoslavos y la Constitución que aprobaron, que también federalizó todas las tierras serbias. La Constitución de 1974 no sólo estableció repúblicas que ya eran casi Estados, sino que, encima, dentro del territorio de la ya pequeña Serbia había dos comunidades autónomas que jurídicamente tenían el derecho de bloquear al resto de Serbia”. “Es como si dos Cataluñas tuvieran el derecho de vetar las decisiones que vienen de Madrid”, ejemplifica Djurić. Por lo tanto, Serbia, aun teniendo la mayoría de la población, veía reducida su influencia en el Gobierno federal de Yugoslavia; incluso en su propio parlamento, debido a las autonomías de Voivodina y Kosovo. La división de Serbia en tres partes suponía que Serbia no tenía, a diferencia de las demás repúblicas, una única voz en el Gobierno federal.
Al ser el texto jurídico de 1974 tan esencial para comprender el contexto serbio, es necesario hacer un breve resumen de cómo se llega hasta él. Cuando la República Federativa Popular de Yugoslavia se conforma en 1945 tras la Segunda Guerra Mundial, es teóricamente federal; pero en la práctica continúa siendo un Estado más bien centralizado. Por ello, al ser Serbia la república más poblada y la que tiene un recorrido histórico más largo, tiende a caer en ella el mayor poder o control político. Pero, ¿qué ocurre? Uno de los objetivos de Tito era que ninguna república tuviera hegemonía política sobre otra (pero paradójicamente los croatas ocuparon más veces el cargo de primer ministro). Por esa razón, en 1963 Yugoslavia da un paso más a la descentralización, otorgando mayor independencia a las seis repúblicas y a las dos provincias autónomas serbias. Sin embargo, no es hasta 1974 cuando a los distintos parlamentos se les confiere un mayor grado de autonomía. Algunas de las competencias que la Constitución de 1974 otorga a las seis repúblicas y a las provincias de Kosovo y Voivodina son: educación, justicia y cuerpos de seguridad como la policía. Cabe señalar que también tenían su propia constitución, incluso las dos provincias autónomas serbias.

Bajo la dirección de Tito, Yugoslavia se mantenía unida. Empero, tras su muerte el país atravesó una crisis económica y, sin una figura tan fuerte como era la suya, los nacionalismos empezaron a aflorar. Al morir Tito en 1980, se constituye una Presidencia Colectiva rotatoria, a través de la cual un representante de cada república y provincia autónoma ejercería el cargo cada año. Paralelamente, Slobodan Milošević alcanza la Presidencia de Serbia en 1989. Su llegada al Gobierno supone un punto de inflexión en Yugoslavia y Serbia, ya que restringe las autonomías de Kosovo y Voivodina. Jović expone: “Los croatas controlaban Yugoslavia hasta 1990. El momento en el que los comunistas, con Milošević a la cabeza, se opusieron a eso… Cuando aprobaron una nueva constitución dentro de Serbia- a través de la cual Serbia puso su jurisdicción sobre Voivodina, Kosovo y Belgrado-, Eslovenia y Croacia perdieron su poder dentro del Partido Comunista Yugoslavo y su influencia dentro del Ejército Popular Yugoslavo. Empezó una guerra abierta entre ellos porque Milošević proponía que se decidiera por el principio de una persona, un voto; que dejara de haber esa discriminación nacional que había, y que se introdujera un principio de votación democrático dentro de Yugoslavia”. Como cuenta Jović, Milošević abogaba por una representación poblacionalmente proporcional en Yugoslavia y defendía que a Serbia se le concediera el valor político que se le había limitado hasta ese momento, algo que no fue visto con buenos ojos por las demás repúblicas. Jović continúa: “Pero lo hizo de una mala manera. Quiso mantener Yugoslavia a cualquier precio, con un tipo de comunismo modificado. Su ideólogo y él, el profesor Marković, idearon el pluralismo alrededor del federalismo yugoslavo. Nosotros éramos la única formación política que dejamos claro que no teníamos que gastar nuestra energía en mantener a Yugoslavia, que era un sinsentido. Era un trabajo sinsentido”. Djurić añade: “Él, Mirko, fue el primero en ver que esto ya se estaba rompiendo y que no tenía sentido mantenerlo. Por eso son tan importantes la Sociedad Sava y el SNO, porque fueron los primeros en decir lo que iba a ocurrir”. Jović sigue explicando lo que él percibía en aquellos tiempos tan convulsos: “En Eslovenia y en Croacia esa corriente o proposición de independencia ya se había convertido en mayoría, y era evidente que no querían un Estado conjunto. Nosotros vimos que los factores internacionales también habían condenado la muerte a Yugoslavia. Nosotros éramos contrarios a Yugoslavia incluso antes del conflicto entre ellos mismos. Nosotros pensábamos que Serbia tenía que ser la primera en separarse y renovar su Estado, y salir de todo eso. Desgraciadamente, éramos la única opción política en Serbia a finales de los 80 que era contraria a Yugoslavia. Todos los comunistas y anticomunistas serbios eran de alguna forma partidarios de Yugoslavia: confederación, algunas variantes o similar. Nosotros dejamos claro que éramos partidarios de la amputación. Si esto hubiera ocurrido, me gustaría remarcar, no hubiera habido un conflicto armado”.
La Sociedad Sava y el SNO

En julio de 1988, un grupo de intelectuales anticomunistas formó legalmente la Sociedad Sava en Nova Pazova, una pequeña localidad cerca de Belgrado. Entre ellos estaban Mirko Jović, el pintor Milić de Mačva, conocido como el Dalí serbio, el poeta Matija Bećković, Kosta Čavoški, Vasilije Krestić, Smilja Avramov, Radovan Samardžić, Milica Grković, Radmila Janković, Miloš Janković y los obispos de la Iglesia ortodoxa serbia Atanasije, Amfilohije y Artemije. Tal y como redactaron sus fundadores era una “sociedad para la conservación de la verdad histórica, el idioma serbio, el cirílico y la defensa de Kosovo y Metohija”. Antes de su registro oficial, esta sociedad ya realizaba su actividad en la clandestinidad; pero fue prohibida en 1990 y actualmente no se ha vuelto a reactivar. Como curiosidad, algunos de los fundadores fueron los actores de la película La batalla de Kosovo de 1989.

¿Y por qué el nombre de Sociedad Sava? San Sava es el santo patrón serbio; al igual que Santiago lo es de España, y San Wenceslao, de los checos. Djurić explica por qué san Sava es tan importante para los serbios: “En 1221, el santo Sava constituyó Serbia. Coronó a su hermano, Esteban I. Por eso tenemos el templo de san Sava hoy en Belgrado después de 800 años. Cuando llegaron los turcos, anularon todo ese tipo de Estado. En 1804, Karađorđe organizó el levantamiento, alzamiento, rebeliones… para renovar el Estado bajo esos principios, donde ya había sido constituido”. El nombre de cuna del santo Sava era Rastko Nemanjić y era el hijo menor de Estaban Nemanja, quien estableció la dinastía medieval serbia de los Nemanjić. El levantamiento que menciona Djurić es la primera insurrección serbia contra el Imperio otomano, la cual se enmarca dentro de la Revolución serbia; un hecho histórico que también se narra en la obra de Ivo Andrić Un puente sobre el Drina. Djurić también recuerda que Serbia volvió a ser un reino en 1882, cuyo predecesor fue el Principado de Serbia desde 1817 hasta 1882. Además, Djurić resalta la labor de Serbia en la Primera Guerra Mundial, específicamente en el Frente de Salónica, que fue muy significativo para Europa central. “El Ejército serbio penetra en Frente de Salónica, lo rompe y entra en Serbia para volver a su casa. Libera a los croatas también y a los eslovenos, derrotando al Imperio austrohúngaro”, enfatiza el abogado. Tras la Primera Guerra Mundial nació el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos en 1918, conocido popularmente como Yugoslavia, y que, en 1929, pasó a llamarse oficialmente Reino de Yugoslavia. Acerca del nacimiento de este Estado eslavo, tanto Jović como Djurić consideran que fue el inicio del problema de Serbia, ya que acogieron a gente que no era serbia. Jović considera, al igual que algunos de mis grandes amigos checos, que uno de los objetivos del conflicto bélico era la desaparición del Imperio austrohúngaro, del Imperio otomano, de Alemania y Rusia. De esta forma, derrumbar el antiguo orden europeo que se lograba mediante acuerdos entre las grandes potencias, que eran imperios en su mayoría. Jović prosigue: “Quisimos liberarnos de Austria-Hungría y del Imperio otomano, que parte de nuestro pueblo vivía bajo Austria y otra bajo los otomanos. A nosotros nos permitieron liberarnos, pero en las ruinas del Imperio otomano y del austrohúngaro tuvieron que nacer Yugoslavia y Checoslovaquia”. Así pues, lo califica de algún tipo de chantaje. “Tendréis libertad, pero tendréis que poner bajo control partes del Imperio austrohúngaro; y se comieron a Serbia”, precisa Jović.

Volviendo a la Sociedad Sava, el histórico líder del SNO profundiza en que el nombre de la asociación cultural se debe al santo Sava. “Para mostrar cuál era nuestro ideal y objetivos, ya que san Sava fundó y puso los cimientos de lo que sería la Iglesia ortodoxa serbia, que es una iglesia nacional; el Estado serbio, su estructura y tipo de formación; y la estructura civil y social de la sociedad serbia. Muchos aseguran, incluso algunos juristas, creen que Zakonopravilo, que lo escribió el santo Sava, es sólo una forma de estructurar la iglesia, pero no es así. Es algún tipo de constitución, de un buen tipo de constitución de la época. Por eso fundamos la Sociedad Sava, inspirados en el santo Sava”, expresa Jović. Antes de continuar, expliquemos brevemente qué es Zakonopravilo. San Sava redactó el texto jurídico más antiguo de Serbia a principios del siglo XIII, en 1219. Para hacerlo, se basó en el derecho bizantino, el cual adaptó a la Serbia de su época. El texto contenía principalmente normas eclesiásticas de la Iglesia ortodoxa serbia, que contribuyeron a la estructura legal de la Serbia medieval. Se compuso después de que Serbia obtuviera la autocefalía de su iglesia gracias a su autor: el santo Sava. Cabe señalar que en el siglo XIX se fundó la Sociedad de San Sava, la cual estuvo activa desde 1886 hasta 1941. Su fundador fue el escritor y profesor universitario Svetomir Nikolajević. Esta primera asociación Sava tenía como objetivo proteger la cultura serbia en el Imperio otomano, especialmente en el sur de Serbia y en Bosnia y Herzegovina.
Los documentos legales de este tipo no eran comunes en la Europa medieval, por eso Zakonopravilo es tan importante en la historia serbia. Destaca también Inglaterra, ya que en 1215 elaboró la Carta Magna, la cual limitaba el poder del rey. Por otro lado, años antes, en 1188, se habían celebrado las Cortes de León. A través de las Cortes convocadas por el rey Alfonso IX se establecieron tres estamentos: el clero, la nobleza y las ciudades, que representaban (las ciudades) al pueblo llano. Esto supuso la primera representación popular en la toma de decisiones, haciendo de León el lugar de origen del parlamentarismo. Por ello, la UNESCO incluye a las Cortes de León en su Programa de Memoria del Mundo.

Así las cosas, esta sociedad cultural continuó con sus tareas hasta desarrollarse como el SNO en la Nochebuena de 1990, también en Nova Pazova. Al ser la pequeña ciudad de Nova Pazova el lugar donde se manifiesta fuertemente el rechazo al autoritarismo, la misma localidad se convierte así en la cuna de la democracia serbia. De hecho, merecen especial atención las siguientes declaraciones de Mijaíl Gorbachov a la revista estadounidense Newsweek, recogidas en el número del 24 de enero de 1992 de la revista serbia Intervju: “Todo empezó en un pequeño lugar cerca de Belgrado”. Estas declaraciones las hizo en referencia a los cambios que hubo en el Bloque del Este a finales de los 80. Cabe destacar que el SNO toma el nombre de la Defensa Nacional Serbia (SNO por sus siglas en serbio) con sede en Chicago y fundada en 1914.

¿Y por qué la Sociedad Sava progresó hacia el SNO?: “Cuando vimos que ese movimiento no podía convencer a la mayoría de los serbios, que hacía falta renovar nuestra identidad civil, un sistema de democracia multipartidista…, -porque nosotros estamos a favor de un sistema multipartidista-, evolucionamos Sava hacia la Renovación Nacional Serbia, el cual es el primer partido político no comunista dentro del territorio yugoslavo”, cuenta Jović. Además, señala que el SNO animó al Partido Popular Radical y al Partido Demócrata a retomar su actividad política. “Son partidos históricos del siglo XIX que estuvieron prohibidos durante el comunismo, desde 1945”, subraya Jović.

Si bien es cierto que Serbia se iba abriendo paso hacia la democracia, la realidad es que a finales de los 80 continuaba siendo muy difícil expresar libremente tu opinión, máxime si era tan contraria a la opinión dominante; tal era el caso del SNO. Hemos de recordar que Yugoslavia acababa de dejar atrás la dictadura de Tito; y, como en todas las dictaduras, la libertad de expresión brilla por su ausencia. Por ello, tanto la Sociedad Sava como el SNO- así como otros opositores- se enfrentaron a la presión e incluso a la violencia policial. El líder histórico del SNO narra: “El primer año antes de las primeras elecciones pagamos el precio con 500 detenciones de nuestros miembros. Por parte de los comunistas, en mayo del 90, sufrimos un auténtico linchamiento en la ciudad de Vrbas. Bajo nuestra presión, el líder de los comunistas en Serbia, Milošević, entre junio y julio del 90, cambió el nombre del partido y dijo que volverían a las ideas socialistas que existían en Serbia antes de la Segunda Guerra Mundial”. Jović también expone que, en Serbia, entre 1881 y 1941, había movimientos y partidos socialistas, pero no comunistas. “Y no eran antinacionales. Entre el año 1941 y 1945 es cuando se forma, a través de la violencia física, el Partido Comunista de Serbia, profundamente antiserbio, antidemocrático, contrario a las libertades y a la democracia y a la identidad serbia. Ya no había ni santo Sava, ni las primeras leyes, ni nada. Todo esto quedó anulado. Imagínate nosotros cuando fundamos Sava, la Constitución yugoslava prohibía todo eso; en esa época podíamos ser arrestados o fusilados en cualquier momento”, matiza Jović.

Al poco de conformarse el SNO, Jović relata que había quienes, fuera del partido, veían en el SNO un peligro, especialmente aquellos contrarios al pluripartidismo y a la monarquía. Algunas de esas personas también llegaron al SNO y provocaron un conflicto interno en el partido. Uno de los miembros y fundadores del SNO, el escritor Vuk Drašković, “intentó destruir el SNO. Primero, quedárselo; y cuando no consiguió quedárselo o adaptarlo, fundó uno con un nombre parecido: SPO”, explica Jović. “Por supuesto, los círculos antidemocráticos lo apoyaron; quienes gobernaban Belgrado, Serbia y demás”, añade Jović. Vuk Drašković constituyó el partido Movimiento de Renovación Serbia (SPO por sus siglas en serbio) en marzo de 1990. Además, ostentó el cargo de ministro de Asuntos Exteriores de Serbia desde 2006 hasta 2007; previamente ocupó el mismo cargo en la federación de Serbia y Montenegro desde 2004 hasta 2006.


Una característica muy distintiva del SNO es su apoyo a la Corona serbia de los Karađorđević y al regreso de la monarquía serbia. Desde el SNO entendían, y entienden, que la monarquía es un símbolo de identidad serbia, por lo que están a favor de una monarquía parlamentaria. Asimismo, abogaban por la unión con los aliados tradicionales de Serbia y por la recuperación del Ejército serbio. Jović también expresa que Yugoslavia aisló a Serbia de sus aliados tradicionales, como Reino Unido, Estados Unidos, Francia e Israel, pues el Reino de Serbia fue el primer país en apoyar la Declaración Balfour de 1917. A su juicio, la Yugoslavia comunista emparentó a Serbia con la URSS y no permitía comprender su historia más allá de la época comunista. En cuanto a Rusia, Jović subraya que las relaciones de Serbia con Rusia son históricas, desde la Rusia imperial; no son unas relaciones que surgieran a partir del comunismo.

“Queríamos volver al Ejército serbio, a la forma tradicional de administrar el Estado serbio, y volver a la monarquía serbia. Queremos una democracia auténtica, y no simulaciones o variantes. Desgraciadamente, no hemos llegado a esto. Es nuestro programa para todo el pueblo serbio. Lo que nos duele es que el pueblo serbio no lo hubiera entendido en su totalidad, que era el único camino para el desarrollo y el futuro; la supervivencia de nuestro pueblo. Đinđic lo entendió, pero acabó asesinado en 2003. Fue eliminado por ser un peligro para el estado profundo serbio”, explica Jović. Zoran Đinđic, del partido de corte socialdemócrata Partido Democrático (PD por sus siglas en serbio), fue primer ministro de Serbia desde 2001 hasta el 12 de marzo de 2003, cuando lo asesinaron.
La Casa Karađorđević y el SNO

Los reyes de Yugoslavia, María Karađorđević, viuda del rey Alejandro I de Yugoslavia, quien fue asesinado en Marsella en 1934, y su hijo Pedro II se exiliaron a Londres tras la invasión del Eje en 1941. Antes de continuar, retrocedamos unos pocos años antes de 1941. Tras la muerte de Alejandro I, su hijo Pedro fue proclamado rey de Yugoslavia. Al ser menor de edad, el regente de su reinado fue su tío Pablo Karađorđević. Sin embargo, la firma de Yugoslavia al Pacto Tripartito de las potencias del Eje no fue respaldada por políticos y militares. Por ello, se dio un golpe de Estado que finalizó con la regencia de Pablo y Pedro fue coronado rey de Yugoslavia como Pedro II, aun siendo menor de edad. Ahora sí, volvamos al exilio de los Karađorđević. La familia real serbia estuvo muy activa con la diáspora anticomunista desde 1945, que sufrió numerosos ataques y asesinatos por parte de la policía secreta yugoslava Administración de Seguridad del Estado (UDBA por sus siglas en serbio).
El heredero actual al trono serbio, Alejandro Karađorđević, y su familia regresaron a Serbia en 2001; desde entonces residen en el Palacio Real de Belgrado. No obstante, antes de su retorno definitivo al país eslavo, visitaron Serbia varias veces. De hecho, en 1991 el príncipe Alejandro visitó Belgrado con la intención de retornar a su país; pero el Gobierno de Milošević no le garantizó seguridad. La situación en Yugoslavia ya era bastante convulsa, y respaldaba una solución pacífica entre Serbia y Croacia[1]. Sin embargo, fue ignorado y la guerra entre Serbia y Croacia se intensificó.
El apoyo del SNO a la monarquía no se limitaba sólo a mostrarse a favor de ésta en sus discursos, sino que estrechó lazos de manera cordial con la Casa Real serbia para reforzar este posible sistema de gobierno. De hecho, el presidente y líder del SNO, Mirko Jović, visitó al príncipe Alejandro en Londres en 1990, siendo la primera visita de un partido político a la Corona serbia en el exilio. Además, el príncipe Vladimir Karađorđević, hijo del príncipe Andrés Karađorđević y primo del actual heredero, también viajó a Belgrado en octubre de 1991 y se reunió con el SNO. Aparte de estas y otras visitas, los Karađorđević también quisieron conocer Nova Pazova, pues fue ahí donde por primera vez, en la Navidad de 1990, se propuso abierta y decididamente la restauración de la monarquía. Por lo tanto, el príncipe Tomislav Karađorđević (hermano del rey Pedro II y tío del príncipe Alejandro Karađorđević) y su esposa la princesa Linda Karađorđević, pasaron todo un día en la pequeña ciudad de Nova Pazova, donde fueron recibidos por los vecinos y por el SNO, entre los que se encontraban Mirko Jović y el pintor Milić de Mačva. Además de ellos, quienes también han visitado Nova Pazova son el mismo heredero Alejandro Karađorđević, el príncipe Vladimir y el conde Alejandro Karađorđević.
Un dato curioso, especialmente para los españoles, es que la reina Sofía es la madrina del hijo del príncipe Alejandro, Felipe Karađorđević. Además, la reina Sofía asistió a la boda de su ahijado en 2017[2], en Belgrado.






Serbia, presente y futuro
Mirko Jović: «Son la primera generación que ha protestado y ha dicho “no. Queremos quedarnos aquí”»
Llevamos meses leyendo y viendo noticias acerca de las protestas en Serbia. Unas protestas que se avivaron en noviembre de 2024 después del accidente ocasionado por el desplome de una marquesina en una estación de tren en la ciudad de Novi Sad, causando la muerte de 16 personas. Empero, no está muy claro lo que sucede, ya que podemos encontrar en algunos medios de comunicación que las manifestaciones en Serbia esconden una revolución de color; por otro lado, también escuchamos que la razón de las protestas es la proximidad del Gobierno serbio de Aleksandar Vučić a Bruselas y al Occidente actual. Entonces, ¿cuál es la realidad de las manifestaciones? La respuesta no es ni otro Maidán, ni que los serbios no quieran acercarse a la UE: es todo mucho más complejo y las protestas representan el hartazgo del pueblo serbio.
La conversación se va acercando a la Serbia de hoy. Jović explica que el Partido Progresista Serbio (SNS por sus siglas en serbio) de Vučić se mostraba “cercano a esta tesis, que buscaba la democracia, acercarse a Europa, preservar la identidad serbia; pero vemos que en los últimos años vuelve a aparecer Šešelj y gente de esos círculos, que lo arrastran a ideas autoritarias”. También acentúa que al principio parecía que Vučić iría en esa dirección porque su partido se formó incluyendo a personas de distintas facciones del espectro político: antiguos miembros del Partido Radical Serbio (SRS por sus siglas en serbio), también a miembros del Partido Democrático, del G17Plus, SPO y otros partidos minoritarios. Antes de continuar, aclaremos un poco este batiburrillo de partidos y personas, así como por qué se podía confiar políticamente en Vučić en los inicios de su gobierno. Aleksandar Vučić fundó, junto con Tomislav Nikolić, el SNS en 2008. Este partido es una escisión del partido ultranacionalista SRS. Además, en su composición hay antiguos miembros tanto del SRS como del socialdemócrata PD, entre otros partidos más pequeños. Por tanto, el hecho de aglutinar a personas de distinto pensamiento ideológico comprometidas, en teoría, con la democracia y con el avance del país, puede parecer un camino esperanzador. Sin embargo, durante todos estos años, no parece que su administración esté siendo muy eficaz, tal y como demuestran los largos meses, e incluso años, de protestas. Acerca del Gobierno actual, Vučić lleva en el poder desde 2014, desempeñando el cargo de primer ministro desde dicho año hasta 2017 y ocupando la Presidencia desde 2017 hasta hoy. Un dato llamativo de Vučić es que fue ministro de Información desde 1998 hasta el año 2000 bajo la Presidencia de Milošević y el Gobierno serbio de Mirko Marjanović. En cuanto a Vojislav Šešelij, fundador del partido SRS, fue vice primer ministro de la República Federal de Yugoslavia desde 1998 hasta el año 2000. Acerca del SRS, Jovic puntualiza que es un partido a caballo entre el ultranacionalismo y el comunismo, similar al nacionalcomunismo.
Jović acentúa que los provenientes del SRS al nuevo proyecto político de Vučić eran una minoría y por eso no creía que tuvieran una gran influencia en el Gobierno. No obstante, desde que comenzaron las protestas, las cuales Jović resalta que no empezaron en noviembre del año pasado, sino en 2023 tras el tiroteo en un colegio en Belgrado y tras los planes del Gobierno de la construcción de una mina de litio en el país, las personas cercanas al presidente -como Šešelij o Ana Brnabic (primera ministra serbia desde 2017 hasta 2024)-, intentan, según Jović, asustar o convencer al presidente de dirigir el país de una manera algo autoritaria “para que no te pase lo que a Gadafi, que la gente te acabe linchando, tienes que montar una pequeña Bielorrusia”, expresa Jović. “Como si fuera tan difícil responder a las demandas de profesores y estudiantes, a través de arreglar el sistema, tanto jurídico como administrativo. Tenemos que hacerlo, haya protestas o no. No estamos en Yugoslavia, hemos vuelto a Serbia, pero el tipo de administración que hay es el mismo: los principios, los protocolos, de los 60 y 70. Si queremos ser un país serio, tenemos que mejorarlo, incluso sin estas protestas”, continúa Jović. Hace hincapié en que las manifestaciones no están sólo ligadas al accidente en la estación de tren de Novi Sad, sino a todo un descontento con el sistema actual. “Cosas importantes no se pueden decidir, por eso explotó esta crisis. Aquí, en Serbia, los alcaldes no son elegidos por el pueblo, sino que se colocan a través del partido gobernante. Puede pasar que alguien que no tenga el 5% de apoyo en su ciudad, vengan y lo coloquen de alcalde”, ejemplifica Jović. En relación con la mina de litio, Jović explica que, para llevar a cabo el proyecto de la mina de litio, no se tuvo en cuenta a la población de la región. “Es una región muy fértil, con aguas sanas y bosques. No es un desierto, no es que no haya gente viviendo ahí. Por ahí pasa el río Drina, que tiene sus variantes que acaban en Belgrado. La gente a nivel local no podía decidir si lo quería o no, que sería lo lógico. Incluso el gobierno local de la ciudad de Loznica fue presionado, aunque dimitió- a pesar de ser cercano a Vučić- porque no quería aceptar esa mina, porque va en contra de la gente que vive ahí”, expone Jović. En 2004 se descubrieron reservas de litio y boro en el valle de Jadar, ubicado en el oeste de Serbia. Desde entonces, ha habido un gran interés por la empresa anglo-australiana Río Tinto de llevar a cabo un proyecto minero en el país balcánico. El Gobierno de Vučić también se postuló a favor de dicho plan minero. Sin embargo, tras protestas por parte de los vecinos, estudiantes y de los serbios en general, el proyectó se paralizó en 2022. Pero, en julio de 2024, el Gobierno anunció que retomaría dicho proyecto[3]. La empresa Río Tinto mantiene que el complejo minero no provocará un gran daño al medio ambiente.
Jović sostiene que las reformas que piden los estudiantes ya se tenían que haber hecho en la época de Milošević y con otros gobiernos. Hace hincapié en que Đinđic lo intentó “y quería modernizar la administración”, pero no tuvo tiempo porque lo asesinaron. Además, destaca que una gran parte del pueblo serbio vive en el extranjero debido a la emigración. La diáspora serbia se encuentra tanto en países europeos, como en EEUU o Australia. Le sorprende, a Jović, que el Gobierno no sepa por qué protestan los jóvenes. «Hace unos años había carteles por la ciudad de universidades privadas que decían “acaba tus estudios y lárgate”», remarca Jović. «Son la primera generación que ha protestado y ha dicho “no. Queremos quedarnos aquí y formar nuestras familias aquí. Desarrollarnos aquí, pero no queremos este tipo de sistema que nos obliga a irnos”», subraya Jović. El líder del SNO sostiene que, al principio, los manifestantes, en mayoría estudiantes, no pedían ni siquiera cambios políticos, sólo justicia y que el sistema administrativo fuera efectivo. También explica que hay quienes, cercanos al Gobierno, intentan desprestigiar las protestas argumentando que se dirigen en contra del Estado y para destruir el Estado. A su vez, también señala que dentro de las protestas hay infiltrados “enemigos de la democracia”, pero que son una minoría.
¿Y cuál es la propuesta de Jović y del SNO ante tal situación de protestas constantes?: “Que se decida a través de elecciones democráticas. Los estudiantes piden elecciones y Vučić huye de ellas. Nosotros proponemos una mesa redonda, donde estén los grupos del Gobierno y de la oposición, y que haya un debate. Actualmente en Serbia el mayor grupo de oposición son los estudiantes y su alrededor. No está formalmente formado como una proposición (política), pero a todo el mundo le queda claro que es un gran movimiento popular. Les falta que se desarrollen como una opción política. Tenemos algunas agrupaciones cuyas juventudes están entre los estudiantes. No son el factor más importante entre los estudiantes y jóvenes, pero también es un factor que existe. Aparte de la mesa redonda, proponemos que entre todos los grupos de la oposición acuerden una fecha para las elecciones. Esta fecha no tiene que ser mañana, puede ser dentro de un año; pero que se respete y se forme una comisión electoral profesional, formada por profesionales y por el Estado también, que las elecciones no sean un paripé donde se puedan comprar votos, donde haya amaños…, sino que se respete la voluntad real del pueblo serbio”, defiende Jović. También señala la dificultad de los serbios en el extranjero para votar. Pone de ejemplo el caso en EEUU, donde la Embajada serbia coloca una urna para poder votar y las personas que quieran participar, tienen que viajar hasta la Embajada, lo que supone un gasto de tiempo y de dinero. Jović opina que se podría mejorar con el voto por correo o con los avances tecnológicos. Por otra parte, también subraya que están a favor, desde el SNO, de que los diputados sean elegidos directamente por el pueblo, lo que sería una democracia directa. Jović resalta que ellos, en el SNO, que se reactivó en 2024, no buscan vivir de la política, ya que ellos tienen ya su vida laboral resuelta. Por lo que les interesa la política es “porque amamos Serbia” y quieren trabajar por el bien de su país.
Asimismo, Jović resalta que los estudiantes son muy inteligentes y que protestan de forma pacífica; pero advierte que dentro de sus filas hay infiltrados que buscan el enfrentamiento con el Estado e incluso han nombrado la posibilidad de una guerra civil. Respecto a estos infiltrados, Vuk M. Janković, politólogo y analista internacional y serbio de Barcelona, además de nieto de dos de los fundadores de la Sociedad Sava y el SNO, también apunta- en otra cafetería- que algunas ONGs intentaron participar en las protestas, pero los estudiantes las expulsaron. De hecho, si vemos fotografías de las manifestaciones en Serbia, no hay símbolos considerados occidentales, como banderas de la UE, sino todo lo contrario: banderas serbias, símbolos ortodoxos e incluso alguna bandera reivindicativa de Kosovo como parte de Serbia. Además, tuve la oportunidad de hablar con la gente de a pie en Belgrado. Personas, por cierto, muy amables y dispuestas a hablar conmigo. Estas personas con las que hablé también me manifestaron su descontento con la situación actual serbia, que se lleva arrastrando varios años.
Con relación a Serbia en el tablero internacional y europeo, Jović entiende que haya gente en Serbia contraria a la actual UE; pero no comprende que haya quienes sean contrarios a Europa y que crean que los problemas nacionales y los asuntos territoriales sin resolver “tenemos que resolverlos a través de un conflicto con Occidente o la UE”. Señala que hay corrientes dentro de Serbia que promueven el acercamiento a los BRICS y el alejamiento y la separación de la UE. Sin embargo, Jović sostiene que Serbia sólo puede resolver sus problemas de acuerdo con Occidente y recuerda que la única victoria serbia durante la larga guerra de los 90 fue la República Srpska en Bosnia y Herzegovina, que fue uno de los resultados de los Acuerdos de Dayton en 1995. Además, enfatiza que Rusia también participó en dichos acuerdos, junto con la UE y EEUU. Acerca de la República Srpska, Jović cuenta que antes de la guerra, había cuatro millones de serbios “en ese pequeño territorio serbio en Bosnia”; pero, a través de la guerra, del desplazamiento, la emigración… a día de hoy hay menos de dos millones de habitantes serbios en Bosnia. Al hablar de la reducción de la población serbia en Bosnia, Djurić quiere recordar también a los serbios asesinados y desplazados durante la Segunda Guerra Mundial por parte del Estado Independiente de Croacia (NDH por su siglas en croata), un Estado fascista aliado y títere de la Alemania nazi. La Ustacha dirigió así un genocidio contra los serbios. “Entre medio millón y un millón de serbios fueron asesinados. Medio millón fue desplazado, medio millón se convirtió al catolicismo y se croatizó en la Segunda Guerra Mundial”, puntualiza Djurić. Cabe mencionar que los cuatro millones de serbios que había en Bosnia, vivieron también en el NDH, ya que se compuso de las actuales Croacia y Bosnia. ¿Por qué necesitaban, y necesitan, los serbios un Estado en Bosnia? Entienden que podrían haber sido expulsados o sufrir otra vez algo similar a lo que pasó en Croacia. También merece la pena recordar la Operación Tormenta croata de 1995, que ocasionó el desplazamiento de los serbios de la Krajina, una región croata de mayoría serbia. Actualmente hay alrededor de unos cien mil serbios en la vecina Croacia. Volviendo a la República Srpska, Jović no considera nada acertado el enfrentamiento obcecado de su presidente, Milorad Dodik, con Occidente y que sólo quiera apoyarse en Rusia. “Si hacemos política real, creemos que Rusia nos puede ayudar como pasó con Dayton y la República Srpska. Es decir, con los demás”, declara Jović. Argumenta que Dodik no debería proyectar “un tipo de Kaliningrado que Rusia defendería a muerte. Es una ilusión”. Para ilustrar esto, Jović menciona los casos de Irán y Siria. “Veo en este ejemplo que ni aquí se meterían los rusos, nos cocinarían como a los sirios. Si vemos el destino de Siria: diez millones de desplazados, el país destrozado y el presidente en el exilio”, enfatiza Jović. También resalta que Dodik está ralentizando así el ingreso de Bosnia y Herzegovina en la UE porque “les asusta con Rusia, pero sin apoyo real, con escopeta y fogueo”. Por otro lado, añade: “Por supuesto, ellos (Bruselas) van a apoyar al Sarajevo musulmán antes que a nosotros. Esto es interesante, que los musulmanes, que ni son cristianos, ni están a favor de la civilización occidental, sean la opción de Bruselas y los serbios no”. También recuerda que, durante el Imperio austríaco, los serbios tenían a sus representantes en Viena, por lo que no sería una insensatez que ahora estuvieran en Bruselas. Jović ahonda más en la situación geopolítica serbia para aclarar lo que percibe acerca de Rusia, que no es ni a favor ni en contra. Detalla que tras la guerra de los 90 y los Acuerdos de Dayton, quedó claro que los Balcanes estarían bajo influencia occidental, “más concretamente entre la UE y la OTAN, y más abiertamente entre EEUU y Reino Unido”. Continúa diciendo que ya han pasado 30 años desde los Acuerdos de Dayton y que “la estructura política, económica, mediática, deportiva, educativa…” ya está implementada en Serbia. Por lo que opina que es una locura querer salir de algo ya tan arraigado. “Nuestras autopistas, las empresas occidentales que vienen aquí… está claro que hay un acuerdo. Incluso los más rusófilos han visto que Rusia se ha retirado de aquí hace mucho tiempo, que han acordado que esta parte europea sea así. Igual que el acuerdo al que llegaron respecto a Siria para retirarse de la región”, cierra así Jović la cuestión rusa.

Tras esto, Jović insiste que el objetivo del SNO de antaño no era tener una gran representación en el parlamento o en el gobierno, sino hacer que Serbia progresara hacia la democracia real. Al mismo tiempo, destaca la importancia de recordar las raíces y la cultura serbias, apostando de esta forma por el patriotismo. Destaca que desde el SNO quieren volver a la corriente europea, cristiana y democrática. Además, están a favor del ingreso en la UE; pero hace hincapié en que, si no llegan a formar parte de la UE, los que son contrarios a la UE tienen que ser realistas si quieren al pueblo serbio y no pueden obviar lo que ha explicado sobre Rusia. Por eso, “somos partidarios de buscarnos la vida dentro del orden europeo”, apostilla Jović. A pesar de que no esté de acuerdo con varias medidas y pasos de la actual UE, valora el acercamiento y el ingreso a la UE como algo positivo. Lo que critica de Bruselas es la pérdida de soberanía, cada vez mayor, a la que conduce a los Estados miembros. Por ejemplo, en temas de inmigración o de la guerra en Ucrania. Recalca que son los países que han tenido un pasado comunista, como Eslovaquia, República Checa, Polonia y Hungría, los que más se enfrentan a Bruselas por este tipo de cuestiones; pues son países que han luchado por salir del totalitarismo comunista y por preservar su cultura. Por ende, está en contra de que la UE se convierta algún día en un súper Estado. Añade que el centralismo de Bruselas reduce, cada vez más, la identidad de los Estados, por lo que resalta la importancia de preservar lo occidental y las tradiciones de los distintos países. “A países como España se le tiene que dejar ser España”, ejemplifica Jović. “Si a los españoles les hubieran dicho que iban a meter a tantos musulmanes y africanos, no lo hubieran aceptado”, remarca Jović. Aparte de esto, tampoco le convence de la UE que no sepamos realmente quién elige a los dirigentes de la organización supranacional y quién toma las decisiones, muchas veces en contra de los intereses nacionales. En resumen, Jović y el SNO están a favor de la UE, pero una UE “que respete a los países”, desde su soberanía hasta su identidad y cultura. En relación con el grupo europarlamentario al que se sumaría el SNO, sostiene que al Grupo de Conservadores y Reformistas Europeos, al que pertenece, por ejemplo, la primera ministra italiana Giorgia Meloni.
El hilo de la conversación continúa alargándose y llegamos al globalismo. Jović afirma que, por supuesto que tiene que haber acuerdos y entendimiento entre los diferentes Estados, “pero el problema son los que tienen el globalismo como ideología”. Teme que se llegue a tal punto de que no haya Estados, sino grandes ciudades-estado o confederaciones centrales donde la gente no decida nada y que todo esté extremadamente centralizado. “El obstáculo a eso son los viejos países europeos”, recalca Jović. “Aquellos para los que el globalismo es una ideología tienen un peso importante en Bruselas y Pekín. Ahí es donde están haciéndolo. A los globalistas les gusta China por alguna razón”, expresa Jović. También sostiene que los opositores al globalismo han ganado en EEUU, donde el globalismo se puso en marcha mucho antes que en Europa, tras haberse percatado de hacia dónde los estaban dirigiendo, que no era precisamente a un mundo de fantasía.
Así las cosas, tras esta estupenda charla, Mirko Jović deja claro que es alguien comprometido con la democracia y con el progreso de su país. No le importa si quien de verdad quiere hacerlo es de corte socialdemócrata, la tradicional izquierda, o si son otras personas del ala conservadora como la suya. También acepta tanto los errores como los aciertos de dirigentes pasados que, de alguna manera, sumieron a Serbia, y a Yugoslavia, en una larga guerra en los 90. Es una persona sin odio, dispuesta a hablar con todos para resolver los problemas que acontecen en el país. ¿Por qué es conservador? Quiere preservar la cultura y los valores serbios y por ello entiende la monarquía como un símbolo importante de identidad serbio. Además, al preservar la cultura serbia, también ayudará a conservar la occidental, máxime en este mundo despojado de nuestra cultura y nuestra historia al que nos quieren llevar, porque Serbia es Europa, a pesar de no ser miembro de la UE. Proteger tu cultura y recordar la historia de tu país, con sus luces y sus sombras, se considera algo retrógrado en varios países de la Europa occidental. Al mismo tiempo, la nueva izquierda ha desvirtuado el término “progreso”, que ya no relacionan (los nuevos izquierdistas) con la prosperidad y el desarrollo, sino con el libertinaje, que no tiene nada que ver con la libertad. Por el contrario, Mirko Jović sí apuesta por el desarrollo de su querida patria, a la par que no va a permitir que el globalismo acabe con ella. También es una persona realista, que observa lo que ha sucedido en Siria y no quiere que Serbia viva también un posible abandono por parte de Rusia, a pesar de la “loca UE”, como dice él entre risas por no llorar.
La historia de Serbia se remonta a cientos de años, como la de muchos países europeos. Es también un pueblo que ha sufrido mucho y que ha sido bombardeado cuatro veces: por el Imperio austrohúngaro en 1914, por Alemania en 1941, por los Aliados en 1944 y por la OTAN en 1999. Actualmente, la situación que atraviesa tampoco es fácil y los jóvenes serbios solamente piden que el sistema funcione para no tener que abandonar su país en búsqueda de una vida mejor. Las protestas también demuestran que los serbios están despiertos y exigen a sus políticos que hagan bien su trabajo, que no es otro que servir al pueblo. En España, desgraciadamente, parece que nos hemos acostumbrado a conocer casos de corrupción uno tras otro y/o a continuos fallos por parte del Gobierno, central o autonómico, y no protestamos por nada. Por eso, es bueno saber que los serbios están decididos a luchar por su país. Unas manifestaciones, por encima de todo, serbias. Si alguien desde fuera intenta aprovechar el descontento del país para orientarlo hacia un lado u otro, es otra historia. Aunque, por una parte, entiendo que haya quienes crean que detrás de estas protestas se esconde una revolución de color, pues no sería la primera vez; revoluciones de colores y primaveras árabes hemos visto muchas. Esperemos que lo que siga moviendo las manifestaciones sea de verdad el pueblo serbio, ya que son ellos los únicos con legitimidad para decidir por su país: tanto su presente como su futuro.
Mirko Jović: reflexiones sobre el final de Yugoslavia y el largo camino serbio © 2025 by Celia Pérez Carrascosa is licensed under CC BY-NC-ND 4.0
[1] Crown Prince arrives in badly split Yugoslavia 06.10.1991 Carlos J. Williams, Los Angeles Times https://www.latimes.com/archives/la-xpm-1991-10-06-mn-494-story.html
[2] La Reina Sofía acude finalmente a la boda de su ahijado en Serbia Consuelo Font 09.19.2017, El Mundo https://www.elmundo.es/loc/casa-real/2017/10/09/59db3eb2268e3ee1618b45b3.html
[3] Serbia retoma el plan de Río Tinto para construir la mayor mina de lito pese al impacto ambiental 17.06.2024 Euronews https://es.euronews.com/2024/06/17/serbia-retoma-el-plan-de-rio-tinto-para-construir-la-mayor-mina-de-litio-pese-al-impacto-a

Excelente artículo, es la otra parte de la historia que casi no se conoce en América y es muy útil pues formó y forma parte de los umbrales de este presente y del futuro venidero. Gracias #celiaperezcarrascosa por acercarnos siempre a la visión histórica de los países eslavos.
¡Muchas gracias!
¡Madre mía! Felicidades. Yo creo que deberías recopilar tus estudios y hacer una publicación. Admirable.
¡Muchas gracias! Todo se verá
Me parece una excelente recopilación de la verdadera historia de los Balcanes. Con luces y sombras y un gran respeto por la verdad histórica. La visión europea de gran parte de los «entendidos» sobre Serbia, es la de una nacionalidad que dominó el mundo balcánico por encima y discriminatoriamente, del resto de las nacionalidades. Parece ser que, la realidad, es más bien la inversa. De todas formas, el artículo está muy bien documentado, lo que lo hace demasiado extenso para la mayor parte de los lectores actuales. Intentaré publicarlo en varias partes. Un abrazo de Romel.
Muchas gracias. Un abrazo.
Muchas gracias. Hay una propaganda muy negativa sobre Serbia. Por eso es necesario conocer la otra cara y, así, comprender mejor su historia. Un abrazo