Eva Filipi: “En Siria perdí mi idealismo sobre la UE”

Eva Filipi. Foto: Celia Pérez

CELIA PÉREZ CARRASCOSA, Praga (República Checa)

Últimamente el discurso dominante, u oficial, acerca de varios acontecimientos está muy presente en los medios de comunicación de masas y es difícil encontrar a verdaderos expertos que expliquen lo que sucede aportando su extenso conocimiento en la materia. La guerra siria es un ejemplo de ello. La Primavera Árabe llegó a la original tierra de los Omeya en marzo de 2011. Tras las protestas en contra del Gobierno de Bashar al-Ásad se desencadenó una guerra que a día de hoy se sigue librando en la cuna de la civilización. Un año después del estallido de la guerra, en 2012, la UE y EEUU decidieron retirar a sus embajadores de Damasco, debido a la inseguridad en el país y en respuesta a la represión de al-Ásad[1]. No obstante, hubo un país que no siguió los pasos de Bruselas: República Checa. Este pequeño país eslavo decidió quedarse en Siria y seguir trabajando diplomáticamente con Damasco. Quien representó a la República Checa en Siria fue Eva Filipi, su embajadora. Y es ella quien ha tenido la amabilidad y el detalle de brindarnos esta entrevista.

Eva Filipi tiene una amplia experiencia en Oriente Medio. Se licenció en Estudios de Oriente Medio en 1962 en la Universidad Carolina de Praga. Complementó su licenciatura con otros estudios de Oriente Medio en la Universidad de Münster (Alemania), además de mejorar su árabe en Túnez. Y en 1981 terminó su tesis doctoral El inicio del Imperio otomano, Iskendername en los trabajos de Ahmedi. Antes de dedicarse a la diplomacia, trabajó como periodista y traductora en la Checoslovaquia comunista, donde no le fue muy fácil hacerse un hueco debido a que no estaba dispuesta a aceptar algo en lo que no creía.

La exembajadora, que ha pasado 33 años en Oriente Medio, nos cuenta en una conversación muy amena su experiencia en esa parte del mundo, especialmente en Siria, su último destino diplomático, donde estuvo trece años como embajadora, algo muy poco habitual. Además, ella ha pasado doce años en el escenario de la guerra y nos explica cómo se desarrolló el conflicto.

Pregunta: Usted le ha dedicado gran parte de su vida al mundo árabe y turco, especialmente al árabe. ¿Por qué se especializó en Oriente Medio?

Respuesta: Nací en una familia evangélica y mi padre recibía a filósofos, curas, pensadores… cada tarde. Discutían y hablaban de Oriente Medio, en el sentido de que tres religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e islam) vienen de esa parte del mundo. No sabía qué hacer. Mi madre quería que aprendiera a ser una buena esposa. Pero tengo dos hermanos mayores, y mi hermano mayor dijo que no, que yo debía estudiar. Él estudió teología. Y, un día, cuando yo tenía 17 años, me dijo: “Mira, hablo muchos idiomas, pero no tengo espacio para el árabe, estudia árabe”. Y yo me dije: “¿Por qué no?”. La razón de por qué Oriente Medio, es porque son nuestros vecinos, tenemos que saber qué pasa ahí. Entonces, antes de ir a la universidad, estudié árabe durante un año y me encantó.

Pregunta: Antes de sumergirse en la diplomacia, trabajó como periodista para la Radio checoslovaca y para la Agencia de noticias checoslovaca. Además, se dedicó a la traducción y a la interpretación, ¿cómo fueron esos años?

Respuesta: Me echaron de la Radio checoslovaca porque estuve en la cárcel. Fue en el primer aniversario de la invasión rusa. Fui a la universidad y llevaba una pequeña bandera checa aquí – se señala el pecho – y un policía me dijo que me la quitara. Yo, como me gusta discutir, le pregunté si me podía explicar por qué, y entonces me la quitaría. Y me llevó a la cárcel. Estuve allí 21 días. Pensaban que estaba haciendo algo en contra del Gobierno, pero no estaba metida en nada de política. Al final me soltaron porque no encontraron nada en mi contra. Fue horrible porque no avisaron a nadie, mi madre no lo sabía. Entonces, en ese tipo de regímenes, no quieren contratarte por esas cosas, así que me echaron de la radio. Después empecé a trabajar para la Agencia de noticias checoslovaca, pero un día el reclutador de la agencia me preguntó que si no me había dado cuenta de que no podía trabajar ahí, y yo le dije que quería trabajar en la agencia. Creo que no se esperaba mi respuesta. Y ese día, no sé por qué, él dijo que estaba cansado de despedir a la gente y que podía seguir trabajando en la agencia. Pero no fue fácil para mí por no ser miembro del partido. De hecho, una vez se organizó un viaje periodístico a Argelia y yo estaba muy ilusionada, quería ir, pero no me permitieron ir porque no era miembro del Partido Comunista. Me dijeron que me hiciera miembro del partido, pero no lo hice, ¡así que Eva no fue a Argelia!

Después nació mi hija, cuando estaba trabajando en la agencia, y ellos querían que volviera a trabajar después de dos años. Pero mi hija aún era muy pequeña. Y, el mismo día que me llamaron de la agencia de noticias, también me llamaron de la agencia de traductores e intérpretes porque necesitaban a alguien que hablara árabe. Era muy bueno, tenía que trabajar cinco días a la semana y tenía los fines de semana libres, así que elegí lo mejor para mi hija. En los años en los que trabajé como intérprete y traductora viajé a muchos países árabes con las delegaciones del Gobierno y debo decir que Siria me llamó especialmente la atención en comparación con otros países árabes. Y cuando iba con las delegaciones, ellos no confiaban en mí, decían que me necesitaban porque hablaba árabe y ellos no.

Pregunta: ¿Qué le hizo dar el salto a la diplomacia?

Respuesta: Me llamaron del Ministerio de Exteriores. En 1991, después de la Revolución de Terciopelo, necesitaban nuevos diplomáticos, no comunistas, y nuevos expertos en varias zonas. Y me llamaron, era mi destino. Estaba muy emocionada porque por fin podía dedicarme a lo que había estudiado.

Pregunta: Antes de ser embajadora en Siria, fue encargada de negocios en Irak (1991-1996), embajadora en Líbano (1997-2002), directora del Departamento de Oriente Medio en el Ministerio de Asuntos Exteriores (2002-2004) y embajadora checa en Turquía (2004-2010), ¿cómo fue su experiencia en estos países?

Respuesta: Cada país es diferente. En Irak estaba muy ilusionada, pero estábamos en una comisión contra Saddam Hussein, así que fue un poco difícil. Además, el régimen en Irak era muy despótico y los iraquíes no podían reunirse con extranjeros. La policía los podía arrestar por eso. Pero mi entusiasmo era tan grande que fui feliz allí.

Por otra parte, Líbano fue distinto. Hay cristianos, musulmanes, drusos… Además, ellos admiran a los embajadores, así que podía tener 18 invitaciones en un día. Fue muy bueno. No había guerra, por lo que pude hacer un buen trabajo diplomático para mi país.

Después vino Turquía. Fue una buena experiencia… interesante. Vi cómo con Erdogan el país estaba cambiando, se estaba volviendo más religioso. Porque el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), de Erdogan, es muy religioso. Erdogan realmente es un hermano musulmán, y Turquía se está volviendo más religiosa. Y fue interesante verlo.

Pregunta: Cuando llegó a Siria, en 2010, no había empezado la guerra, ¿cómo era Siria por aquel entonces?, ¿era imaginable una guerra? Usted ha dicho que le llamó la atención cuando era intérprete.

Respuesta: Cuando llegué a Siria, éste era un país seguro y aconfesional. Todos los cristianos, sunitas, drusos, alauitas… vivían en armonía. Me recordaba a Europa en el sentido de que la religión y el Estado estaban separados de una manera excelente. Por ejemplo, los musulmanes celebraban la Navidad con los cristianos. Fue después de Túnez, Libia, Egipto… pero nadie esperaba que podía pasar también en Siria. Hablaba con la gente y me decían: “No, tranquila, en Siria no va a pasar. En nuestro país la gente hace su vida normal, hay seguridad, no tienen problemas…” Por supuesto que la estructura y el sistema eran parecidos a los de la Checoslovaquia comunista. No había democracia, pero nadie esperaba que eso pasara en Siria. Fue una sorpresa cuando empezaron las manifestaciones, pero los jóvenes sirios pedían reformas, no pedían tumbar al Gobierno, no decían: “al-Ásad tiene que irse”. Y sí, tengo afinidad a Siria, no sé por qué. Es un país que me gusta. Al final, mira, terminé siendo embajadora allí, era mi destino.

Pregunta: Las manifestaciones comenzaron en marzo de 2011, en la ciudad de Daraa. En los medios de comunicación masiva normalmente se habla de rebeldes y del régimen represivo de Bashar al-Ásad. Usted, que ha estado allí, ¿puede decirnos cómo fueron esas protestas?

Respuesta: Hay dos narrativas: la de los medios de comunicación masiva y la realidad. La de los medios es que había protestas y que había violencia por parte del Gobierno. La otra cara es que en esas protestas había gente que sólo pedía reformas y la policía no estaba autorizada para llevar armas. Pero se dio el hecho de que alguien mató a algunas personas en las protestas y no se sabía quién había sido… personas que quieren causar problemas, las hay en muchos conflictos. Entonces, se empezó a hablar de violencia por parte del Gobierno y Occidente dijo: “Sí, las manifestaciones contra al-Ásad”. Mucha gente hablaba conmigo, decían que querían reformas, pero cuando vieron que entre los manifestantes estaba Al-Qaeda, Al-Nusra, Estado Islámico… dijeron: “No, mejor al-Ásad”.

Pregunta: ¿Los miembros de Al-Qaeda, Al-Nusra, Estado Islámico… estuvieron desde el principio en las manifestaciones?

Respuesta: Una cosa es la gente que se manifestaba y que pedía reformas. Pero, en realidad, desde el principio, diferentes fuentes (Qatar, Turquía, Occidente, wahabismo…) pagaban a los rebeldes para que fueran a las protestas. Entonces, por esto, muchos sirios entendieron que entre la oposición había islamistas, hermanos musulmanes… y ellos se dijeron que al-Ásad era mejor. De hecho, en Damasco también hubo manifestaciones a favor de al-Ásad cuando se dieron cuenta de quiénes formaban parte de la oposición. Además, la oposición exaltada en Occidente también se manifestaba y pedía democracia. Hay muchos sirios en Londres y Washington, por ejemplo. Ellos hablaban con los políticos para que les ayudaran. Eso es una cosa. Ahora, Turquía. Turquía y Siria no tenían malas relaciones, pero Erdogan quería introducir a la Hermandad Musulmana en Siria, a lo que al-Ásad se opuso. Entonces, cuando Erdogan vio que había manifestaciones en Siria, también mandó gente a Siria para unirse a las protestas. Por otro lado, también Qatar, Arabia Sudita. Israel también actuó mal en Siria, sobre todo en el sur, en Daraa, pero Israel nunca dijo que al-Ásad debía irse. Es distinto y complicado. Y Occidente, Occidente fue capaz de ayudar a esos rebeldes que no eran nada democráticos y que estaban totalmente armados. Y no sólo sirios, yo le llamo yihadismo internacional, porque muchos compraron billetes a Turquía y luego se unieron a esos rebeldes en Siria.

Mapa de Siria. Fuente: Infoplease.com

Pero dentro de la oposición, de la oposición exaltada, no había unión. Teníamos la oposición en Washington, Londres, Estambul, Riad…Y los opositores, los rebeldes, iban cambiando dependiendo de quién les pagaba. Eso fue realmente una política sucia, muy sucia. Pero aquí, en la UE, se hablaba siempre de una única oposición, pero había varias.

Realmente Siria se convirtió en un espacio donde países regionales y no regionales querían alcanzar sus objetivos. Turquía, la Hermandad Musulmana; Qatar, la Hermandad Musulmana; Arabia Saudita, wahabismo; Occidente, nuestros valores, democracia, derechos humanos… Y Occidente habló con la llamada oposición exaltada. Muchos sirios viven en Londres, Washington… y hablaban con los políticos. Decían que querían sus valores, su democracia…

Hablé con varios opositores, llamados los de la zona gris. Muchos, incluso antes de las protestas estaban tranquilos. Pero formaron partidos pequeños. Muchos de ellos tenían buenas ideas, pero el problema es que no podían trabajar juntos, no podían unirse.

Pregunta: ¿Por qué había tantos países interesados en Siria?

Respuesta: Turquía y Qatar, principalmente por la Hermandad Musulmana. Arabia Saudita por el wahabismo. Occidente, por nuestros valores. Es todo muy complicado.

Pregunta: Poco tiempo después del inicio de la guerra, en 2012, EEUU y la UE cerraron sus embajadas en Damasco por la inseguridad en el país y como respuesta a la represión de al-Ásad. Sin embargo, la República Checa mantuvo su Embajada en Siria, ¿por qué decidió quedarse?

Respuesta: Realmente fue la decisión de mi ministro de Exteriores, Karel Schwarzenberg. A él le interesaba mucho Oriente Medio, y Siria. Cuando los países grandes se fueron, muchos de ellos oficialmente se fueron, pero en realidad se mudaron a Beirut e iban y venían a Damasco cada día. España, por ejemplo, también lo hizo. Entonces, mi ministro me llamó y me preguntó por la seguridad. Le dije que la seguridad estaba muy mal, pero que ir y venir de Beirut a Damasco me parecía más peligroso que quedarse en Damasco. Y él dijo: “al-Ásad no va a dormir más o menos porque estemos o no estemos, pero necesitamos información desde el terreno”. Entendió que los medios de comunicación iban a repetir lo mismo una y otra vez, por lo que quería información desde el terreno. Tuve suerte con el Ministerio, porque entendieron que había que seguir para tener información real. Pero la oposición contra mí fue muy fuerte. Había quienes pensaban que al-Ásad era malo, por lo que no teníamos que estar ahí.

Además, no quedarte significa no ayudar. Si no te quedas, no puedes influir en el país porque no estás ahí. Si quieres mantener tus relaciones, tienes que mantener tus relaciones diplomáticas, a pesar de que no estés de acuerdo con todo. Pero debes tener contacto con todas las partes. Al final, muchos países lo han entendido y están volviendo, como Hungría, Grecia y Chipre.

Pregunta: ¿Cuál ha sido el papel de la UE en Siria? ¿Cómo ha actuado?

Respuesta: La Unión Europea ha perdido su influencia en Siria porque mantiene la misma narrativa trece años después… y no hemos conseguido nada. Si quieres conseguir algo, tienes que mantener las relaciones, ver y entender qué pasa, para poder influir. Por eso, en Siria perdí mi idealismo sobre la UE. Al principio creía en la UE, pero luego vi cómo Bruselas actuaba, sin dejarse aconsejar, y no hemos conseguido nada, pero el país está devastado. ¿Somos culpables? Sí, somos culpables porque somos parte de lo que ha sucedido. No se trata de apoyar a al-Ásad, conozco muchas injusticias en Siria. Pero se trata de mantener las relaciones para entender qué sucede de verdad. ¿Por qué estoy tan enfadada con la UE? En lugar de intentar parar la guerra, la hizo más grande, con armas. Ayudamos a esos yihadistas que decían: “al-Ásad tiene que irse”. Y, ahora están en Alemania y quieren hacer un califato. Luché por mi país, por Europa, pero la UE no entendía… Mi ministro no estaba de acuerdo en mandar armas a los rebeldes sirios, porque sabía que luego lucharían contra nosotros. Los yihadistas de Al-Nusra, Al-Qaeda, Estado Islámico… estaban en contra del Estado aconfesional, ¿cómo es posible que hayamos colaborado con regímenes tan conservadores como el de Qatar o Arabia Saudita? Vale, el objetivo era expandir nuestros valores. Por supuesto, detrás de eso hay gas, petróleo, lo que sea… No estoy segura de cómo es, no soy economista. Pero, ¿cómo lo hacemos? Hemos destrozado Siria.

Otro punto es que el sistema de Siria me recuerda al que viví en Checoslovaquia. Había armonía en el país, pero no en el sentido de que hubiera democracia y libertad. Pero, ¿qué queremos? Esa es la pregunta principal y la que los políticos deberían hacerse. Si queremos expandir nuestros valores, vale, está bien, pero, ¿es posible? ¿Cómo lo hacemos? No soy política, informaba siempre sobre la realidad en Siria. Estaba obligada a decir la verdad en mis informes. Es verdad que protestamos contra el comunismo en las calles, pero de no ser por el acuerdo entre Gorbachov y Reagan, no se hubiera acabado con ello. Quiero decir que había algo después, había un plan. En Siria, vale, hay protestas, pero tenemos que saber qué es B, C, D… no hay organización. Ahora el país está destruido. También tenemos que pensar en nuestros intereses, EEUU está lejos. ¿Era la ola migratoria de nuestro interés? No. Además, lo primero de todo, si hay un cambio en Siria, deben llevarlo a cabo los sirios, no los extranjeros.

También, un grupo de países como España, Austria o Italia, ha intentado explicar a Bruselas lo que está pasando, que no podemos seguir con las mismas conclusiones, que al-Ásad sigue en el poder. Pero nada.

Pregunta: ¿También aconsejó a otros países para que se quedaran?

Respuesta: No, ellos debían saberlo. Tratamos de explicar a Bruselas lo que estaba pasando, la realidad. Ellos escuchaban, pero no nos hacían caso. Así que no hemos conseguido nada y el país está devastado.

Pregunta: Además de la embajadora checa, al retirarse EEUU de Siria, usted ejerció de diplomática para EEUU en Siria, y también para la UE, ¿cómo fue esa experiencia?

Respuesta: Sí, actuamos como el poder protector de EEU en Siria. Trabajamos muy bien con ellos. Es una embajada muy grande. Hicimos muchos trabajos con ellos y teníamos consultas en Washington. Y tuve la sensación de que Washington entendió mejor que Bruselas que las políticas occidentales contra Siria no funcionaban, pero tampoco hacían algo diferente. Esa era mi sensación.

Sobre la UE, según Codex de la UE, si un país necesita ayuda, tienes que ayudarlo. Por ejemplo, ayudé a Alemania con unos prisioneros y también a otros países de la UE.

Pregunta: El Gobierno de Bashar al-Ásad ha sido acusado de usar armas químicas contra la población en 2013, pero no está muy claro si es cierto o no. Usted, que ha vivido en Siria durante la guerra, ¿qué cree que pasó?

Respuesta: Mira, Siria acordó deshacerse de las armas químicas y el Organismo para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ), de la ONU, se aseguró de que así fuera y afirmó que ya no había armas químicas en Siria. Además, al-Ásad iba ganando la guerra, iba recuperando territorios. No tenía sentido que las usara. Los inspectores de la OPAQ estaban allí, no tenía sentido. ¿Y hay un ataque con armas químicas? Serían rebeldes, opositores…

Pregunta: ¿Cree que otros diplomáticos también advirtieron a sus ministros sobre lo que realmente estaba pasando, como usted?

Respuesta: Buena pregunta. Un ejemplo, el embajador de Francia en Damasco era Eric, muy bueno, excelente. Conocía muy bien la zona, el país y todo lo que estaba pasando. Sarkozy le llamó a consultas y le explicó cuáles eran los objetivos de Francia en Siria. Eric le explicó que no iba a funcionar. Y Sarkozy le dijo que si quería seguir ahí, se tenía que callar. Sólo unos pocos diplomáticos como Eric se atreven a decirle la verdad a los políticos. La pregunta es cuántos diplomáticos se atreven a decir algo en contra de sus políticos. Creo que pocos, la mayoría prefiere guardar su sillón. Pero, para mi sorpresa, Eric quería mantener su sillón, aun sabiendo la verdad, así que empezó a trabajar con la oposición exaltada. Yo fui siempre sincera con mi Gobierno, le contaba siempre lo que pasaba en Siria. Era mi deber.

Pregunta: Usted fue embajadora en Siria durante 13 años. ¿Por qué tanto tiempo?

Respuesta: Porque me necesitaban. Mi país, la UE, Washington… me necesitaban. En Washington decían que era muy buena analista, muy buena experta.

Pregunta: ¿Por qué cree que la Primavera Árabe no triunfó en Siria?

Respuesta: ¿Por qué esta Primavera Árabe? Túnez, Libia, Egipto… En Egipto, después de Mubarak, vino Morsi, que era un hermano musulmán. Hemos destrozado países, sistemas… ¿es esa nuestra política? Occidente, creemos que lideramos el mundo porque nuestros valores son los mejores. Túnez, Libia, Egipto, después Siria… Deseo lo mejor para los sirios, conozco la estructura del país. En 2011 Bashar al-Ásad propuso hablar con la oposición y Bruselas inmediatamente puso a Siria en la lista de sanciones.

Recuerdo cuando empezó la Primavera Árabe, en Túnez. Algunos de mis compañeros estaban muy contentos porque nuestros valores se iban a expandir. Algunos sí que lo veían como algo esperanzador, pero también es un tipo de ideología. Ahora, muchos de los que me atacaban vienen a decirme: “Tenías razón”.

Siria es un Estado aconfesional, creen que al-Ásad es mejor que los islamistas. Además, antes de la guerra había armonía. La gente tenía trabajo, comida… era un país normal. Ahora el país está destrozado, no hay trabajo. Otro punto es que en los doce años de guerra, los sirios dialogaban en Siria, la oposición y el Gobierno. Pero Occidente también tenía parte de la oposición en el extranjero. Lo que admiro de al-Ásad es que ha estado en Siria todo el tiempo, en tal situación.

Pero, ¿sabes una cosa? Occidente no ha conseguido nada, sigue con la misma narrativa y el país está destrozado. Pero Qatar, Arabia Saudita, Turquía… sí lo saben. Siria ha vuelto a la Liga Árabe. Estos países aceptan que al-Ásad sigue en el poder. Turquía y Siria también han vuelto a las negociaciones, a las relaciones.

Pregunta: Al final de su misión diplomática en Siria, en 2023, Bashar al-Ásad le entregó la Orden Siria del Mérito por su trabajo en el país árabe y por el fortalecimiento de las relaciones checo-sirias, ¿qué significado tiene?

Respuesta: Trabajamos mucho con diplomáticos sirios y de otros países, porque es nuestro trabajo. También teníamos muchas tareas de los estadounidenses y de otros países europeos. Pero la medalla me la dieron gracias al Ministerio de Exteriores sirio, no fue idea del presidente. Faisal Mekdal, él ahora es el ministro de Exteriores sirio, vivió catorce años en Checoslovaquia y le gusta mucho mi país.

En cuanto a la medalla, mi embajada entendió que un país pequeño es distinto a las super potencias. Los países pequeños somos más flexibles, pensamos más en la situación, en cómo es. Por lo tanto, podemos alcanzar más cosas que EEUU. Aparte de esto, valoran el trabajo que hemos hecho para los europeos y para los estadounidenses. Es valorar nuestro trabajo. He mantenido buenas relaciones con aquellos que toman las decisiones. Muchos de los acuerdos, objetivos… no se logran en los departamentos europeos, sino que tienes que conocerlos y ellos confiarán en ti, y tú en ellos, así pueden ayudarte. Es un agradecimiento a lo que hice, tanto con buenos como con malos resultados, porque claro que Siria quería que EEUU retirara todas las tropas que tiene en el este del país. Hay contradicciones. Ellos saben que no fui capaz de lograr todo. Pero, si en ti confían muchas partes para solucionar el problema: Washington, UE, Berlín, Damasco… ¿por qué no van a agradecer el trabajo que hice? Di lo mejor de mí. Me alegré cuando me dieron esta noticia. Al mismo tiempo, me dijeron que no querían dañarme por esto en mi país. Ellos sabían cómo era la UE, cómo era mi país… Pero, sólo es admiración por lo que hice.

Y, algo muy interesante. Me preguntaron, en el Ministerio de Exteriores sirio, quién quería que estuviera presente en la ceremonia de entrega de la medalla. Respondí que los países europeos y los árabes. La ceremonia estuvo bien, pero de los países europeos, sólo vino el encargado de negocios de la Embajada húngara. Nadie más de las embajadas europeas. Pregunté a mis compañeros de otras embajadas y me dijeron que no se lo habían permitido. ¡No les habían permitido ir a mi ceremonia! A pesar de ello, también recibí días después un certificado de apreciación por parte del Ministerio de Defensa checo. Apreciación por mi trabajo.

Pregunta: ¿Cree que la República Checa puede ser el puente entre la UE y Siria?

Respuesta: Hemos intentado explicar la realidad y acercar a la UE y a Siria, hasta este Gobierno. Depende de mi gobierno. Si quiere entender lo que es Siria, lo que es Oriente Medio… Puede que este gobierno cambie las políticas hacia Siria, que cambie la narrativa, que siga los pasos de la UE… ¡Ah, eso será mi pesadilla! Pero digo lo que siempre he dicho, que no va a funcionar en Siria. Antes sí podíamos ser el puente entre Bruselas y Damasco. Ahora no lo sé.

Pregunta: ¿Cuándo cree que acabará la guerra en Siria?

Respuesta: La guerra está casi terminada, en Idlib y en poco más hay guerra. Creo que Erdogan quiere terminar ya la guerra, no sé cómo. Creo que actualmente es más bien sobre la vida en Siria, el país está destruido. También las sanciones tienen impacto en Siria. Cuando Bruselas se dé cuenta y diga: “Vale, al-Ásad sigue en el poder. Lo siento”, y levante las sanciones a Siria, que está en guerra. Eso serían políticas reales, ayudarían. Porque ahora la gente lo está pasando mal, ¿son nuestros valores que la gente pase hambre y sufra? No lo creo.

Pregunta: Estamos yendo hacia un mundo multipolar, ¿cómo ve a la UE en esta nueva etapa?

Respuesta: Sí, estamos yendo hacia él. Desde la caída de la URSS, EEUU ha dominado el mundo durante décadas. Ahora, Asia se está fortaleciendo, como China e India. Mira, Oriente Medio, esa región está cambiando. Cuando el presidente Biden visitó Arabia Saudita, tuvo un recibimiento normal. Pero, Celia, cuando el presidente chino, Xi Jinping, visitó Arabia Saudita, el recibimiento fue mayúsculo. Esa región sabe lo que está pasando, que estamos yendo hacia un mundo multipolar, pero creo que Bruselas todavía no sabe de lo que estoy hablando. El tiempo de la supremacía de Washington se ha acabado. Europa tiene que mirar por sus intereses. Puede que sea muy difícil para aquellos con una ideología muy fuerte, pero si no entienden lo que está pasando, no pensarán en el bien de su país y actuarán en contra de los intereses de su propio país.

Pregunta: Siempre ha luchado por lo que cree, desde la época comunista, cuando no aceptó  ser miembro del partido.

Respuesta: Sí, siempre he sido una gran luchadora. No puedo aceptar algo en lo que no creo, algo que sé que no es verdad.

Pregunta: Muchas gracias. Un placer.

Respuesta: Gracias. Un placer.

Eva Filipi: “En Siria perdí mi idealismo sobre la UE” © 2023 by Celia Pérez Carrascosa is licensed under CC BY-NC-ND 4.0 


[1] España cierra la embajada en Siria “en repulsa por las salvajes matanzas” El Mundo, 06.03.2012 https://www.elmundo.es/elmundo/2012/03/06/espana/1331024902.html

4 comentarios sobre “Eva Filipi: “En Siria perdí mi idealismo sobre la UE”

  1. Una magnífica entrevista a una extraordinaria mujer, Filipi, por otra excelente periodista, Celia Pérez. Debería leerse y comprobarse, mapa en mano, en las Facultades de CCII y Ciencia Política, e Historia contemporánea… la verdad es lo relatado y mucho más.Y, la verdad es lo único que puede hacer nuestras opciones LIBRES. Gracias Sra Embajadora Filipi y gracias Celia. Aplausos.

  2. Quiero expresar mi más sincero agradecimiento a la periodista por la sensibilidad y profesionalismo con los que ha abordado esta entrevista. Su capacidad para resaltar los desafíos y logros de la embajadora en Siria tras los difíciles años de la guerra civil refleja un profundo compromiso con la verdad y el respeto hacia quienes trabajan por la reconstrucción del país. Gracias por dar visibilidad al esfuerzo incansable y al liderazgo de la embajadora, cuyo trabajo en circunstancias tan complejas es un ejemplo de dedicación y esperanza para todos. Su entrevista no solo informa, sino que también inspira a valorar el esfuerzo por la paz y el entendimiento.

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