Chequia, destino de la diáspora vietnamita en Europa

Niños vietnamitas en Chrastava (Checoslovaquia). 1956. Fuente: Archivo Růžena Tupé

CELIA PÉREZ CARRASCOSA

La República Checa cuenta con una de las comunidades vietnamitas más grandes de Europa, sólo superada por Francia y Alemania. En este país eslavo viven alrededor de 60.000 vietnamitas. Esto los sitúa en el tercer grupo de extranjeros más importante del territorio checo, por detrás de eslovacos y ucranianos.

La mayoría de extranjeros con residencia temporal o permanente en Chequia son europeos. Entre estos se encuentran, además de eslovacos y ucranianos, alemanes, polacos y rusos, entre otros.

Sin embargo, en este país centroeuropeo, donde es difícil encontrar personas que no sean europeas, destacan notablemente los vietnamitas. Para conocer la causa de este hecho, hay que remontarse a la Guerra Fría. Periodo en el que Checoslovaquia y Vietnam del Norte comenzaron una cooperación económica, académica y militar.

Primeros pasos

A mediados de los años 50- cuando ya había estallado la guerra de Vietnam (1955-1975)- la República Socialista de Checoslovaquia empezó a proporcionar asistencia militar a la República Democrática de Vietnam, conocida como Vietnam del Norte[1].

Bloque del Este y Bloque occidental. Fuente: Wikiwand

Además, en 1956 ambos países establecieron sus primeros acuerdos educativos. Por esta razón, el pueblo norteño de Chrastava, en la provincia de Liberec, acogió a cien niños y niñas vietnamitas para instruirlos en la escuela primaria.

Tras finalizar la primaria, algunos se formaron en la escuela secundaria y fueron a la universidad en Checoslovaquia. Otros regresaron a Vietnam. Este programa educativo en Chrastava continuó durante tres años más. Fue un paso tan importante en las relaciones bilaterales, que Hô Chi Minh, presidente de Vietnam del Norte, visitó este pueblo en 1957[2].

Más tarde, en 1967 Hanói y Praga alcanzaron acuerdos para que los vietnamitas pudieran venir al país eslavo a estudiar y a trabajar. De esta forma, Checoslovaquia formaría académica y laboralmente a sus compañeros de la península de Indochina para que reconstruyeran económicamente su país después de la guerra.

David Nguyen, asesor financiero y estudiante de Desarrollo Internacional en la Universidad de Mendel en Brno, es un checo con raíces vietnamitas, puesto que su madre es checa y su padre es vietnamita. Nguyen cuenta que su padre llegó a Checoslovaquia en los 80, cuando tenía 18 años, para estudiar mecanización agrícola y después aplicó sus conocimientos en una granja checoslovaca.

Nguyen subraya que su padre, de acuerdo a la ley vietnamita de aquel entonces, tenía dos opciones: hacer el servicio militar o ir a Checoslovaquia como trabajador o estudiante. Esta es una de las razones por las que su padre considera favorables los acuerdos que había entre ambos países. De esta manera, pudo venir a Europa y labrarse un futuro mejor para ayudar económicamente a su familia en Vietnam.

La primera generación

Como se ha explicado, los primeros vietnamitas en Checoslovaquia eran estudiantes o trabajadores que vinieron a este país para formarse académica y laboralmente. Después de su formación, supuestamente volverían a Vietnam, por lo que eran extranjeros que estaban de paso en el país. Muchos de ellos se quedaron aquí o regresaron al país eslavo después de volver a Vietnam por un tiempo.

Ta Thuy Dung, conocida como Chili Ta, es una famosa cocinera y cantante. Además, es graduada en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Nueva York en Praga. Ella nació en Vietnam, pero vino a la República Checa siendo una niña.

El padre de Chili Ta fue uno de los trabajadores que vinieron a Checoslovaquia en los 80. La conocida cocinera cuenta que tras unos años su padre regresó a Vietnam, donde se casó y nació ella. Más tarde, en 1995- cuando Checoslovaquia ya se había disuelto (1993)- Chili Ta y su madre se mudaron a Chequia, ya que su padre había llegado antes.

A pesar de haber tenido que lidiar con una cultura y una lengua diferentes, Chili Ta relata que su padre se adaptó fácilmente a la sociedad checoslovaca en los 80. Por su parte, Nguyen destaca que su padre se ganó el respeto de los checoslovacos gracias a su constancia en el trabajo.

Uyen Huu Pham, representante de los vietnamitas en el Consejo de Gobierno para las Minorías Nacionales, dice que él también llegó aquí en los 80. Él estudió Matemáticas y Ciencias de la Informática en la Universidad Carolina de Praga y no le fue difícil adaptarse al nuevo país.

La mayoría de vietnamitas que vinieron o regresaron a la República Checa tras la caída del comunismo establecieron sus propios negocios. Muchos de ellos abrieron tiendas de ropa o restaurantes. Es el caso del padre de Nguyen, que, a su juicio, era más rentable dirigir su propio negocio que trabajar en una granja o en una fábrica.

Cabe señalar que, según el Ministerio del Interior checo, viven 61.131 vietnamitas en este país eslavo. Pham declara que se estima que esta comunidad, incluyendo a los ciudadanos checos con orígenes vietnamitas, está formada por unas 70.000 personas.

Las nacionalidades más comunes de los extranjeros en las distintas zonas de la República Checa. Fuente: Ministerio del Interior checo y Česko v datech

Últimas generaciones

Las nuevas generaciones vietnamitas son prácticamente checas. Algunos nacieron en Vietnam y vinieron a Chequia siendo niños y otros son checos descendientes de vietnamitas.

Estas generaciones crecen rodeadas de la cultura y gente checa. Muchos de ellos no hablan vietnamita, sino checo. Por esta razón, se les llama «niños plátano». Quiere decir que son amarillos por fuera y blancos por dentro. Sin duda, es una ventaja para ellos, ya que no necesitan integrarse en la sociedad porque ya son parte de ella. Chili Ta y David Nguyen son claros ejemplos de ello.

Algo muy peculiar de estos jóvenes es que son alumnos brillantes. Pham sostiene que sus padres son muy exigentes con los estudios de sus hijos. “Ellos creen que con una buena educación, sus hijos podrán escapar de su posición actual y avanzar en la escala social”, señala Pham. Por esta razón, actualmente varios de ellos son especializados en derecho, finanzas o tecnologías de la información (IT).

Por otra parte, muchos de ellos siguen haciendo negocios como sus padres, pero a gran escala. Por ejemplo, Pham destaca las grandes empresas de alimentos y ropa deportiva, TAMDA FOODS y SPORTISIMO, que están dirigidas por vietnamitas.

Mientras que esta comunidad del país progresa en el sector privado, hay una notable falta de ellos en el sector público. La primera generación tenía la barrera del idioma y de la nueva cultura. Sin embargo, sus descendientes siguen sin estar muy presentes en hospitales, colegios o departamentos de policía. Pham sostiene que en los últimos años hay más vietnamitas en trabajos públicos, pero no muchos y que no se conoce la cifra exacta. Es uno de los pasos necesarios para una integración completa.

Generalmente se cree que los vietnamitas están muy bien integrados en la sociedad. De acuerdo con Pham y Nguyen, se debe a que son muy trabajadores, apoyan la economía checa y usan mínimamente el sistema social. Sin embargo, ambos subrayan que aún hay un largo camino por recorrer.

Tanto Chili Ta como Pham y Nguyen coinciden en que las nuevas generaciones checas también son más respetuosas e integradoras con esta minoría. Chili Ta y Nguyen señalan que parte de las generaciones de mayores aún no los tratan de igual a igual. A juicio de Pham, esta situación ha mejorado mucho desde los 90, cuando había ataques físicos por parte de extremistas.

Los checos se abren a la cultura vietnamita

Al igual que las nuevas generaciones de esta etnia tan distintiva en el país, los checos también quieren conocer la cultura de este país asiático. Aparte de las amistades que se fundan entre ambos, cada vez son más los checos que visitan espacios vietnamitas.

A finales de los 90 se inauguró SAPA en Praga. Es un mercado donde hay tiendas, restaurantes y eventos culturales vietnamitas. En sus inicios, sólo acudían vietnamitas. Sin embargo, poco a poco los checos empezaron a visitar este mercado y quedaron fascinados por el rincón vietnamita de la ciudad. Actualmente, también hay SAPA en las ciudades de Brno y Ostrava.

Debido al éxito de SAPA entre los checos, “los vietnamitas decidieron abrir restaurantes de comida vietnamita fuera de este mercado”, subraya Chili Ta. A día de hoy, esta cocina es muy popular en la República Checa. Cabe señalar que los primeros restaurantes que dirigían los vietnamitas eran de comida china, puesto que no esperaban que a estos eslavos les gustara la comida vietnamita, y China es uno de los países asiáticos más conocidos[3].

SAPA en Praga. Fuente: Wikipedia

Además de esto, el Gobierno checo reconoció a los vietnamitas en el Consejo de Gobierno para las Minorías Nacionales en 2013. Desde entonces Pham es el representante de esta comunidad. Explica que, por ejemplo, gracias a ello los vietnamitas y sus organizaciones pueden participar en actividades culturales y educativas organizadas por los ministerios de Cultura y Educación, Juventud y Deporte. También señala que trabajan para que no se violen los derechos de las minorías. Aparte de esto, destaca que ningún otro país de Europa ha dado el mismo paso hasta ahora.

Chequia aún es un destino

La Revolución de Terciopelo en 1989 marcó el final del comunismo en Checoslovaquia. Sin embargo, no concluyó la llegada de vietnamitas a este antiguo país, sino que muchos de estos asiáticos siguen viniendo a la República Checa.

Según Chili Ta, Europa es considerada un continente prestigioso en Vietnam. Por esta razón, sigue habiendo inmigración vietnamita. Además, Chili Ta señala que los lazos familiares son muy fuertes y por eso hay gente que quiere que sus tíos o primos vengan a la República Checa para reunificarse familiarmente.

Por su parte, Pham indica que el Gobierno de Vietnam está enviando nuevos trabajadores a distintos países, especialmente de regiones pobres. Por lo que Chequia vuelve a ser un destino.

A pesar de que haya gente que aún vea inmigrantes en lugar de ciudadanos, la mayoría de los checos definen a los vietnamitas como personas muy trabajadoras. Además, las relaciones entre ellos son cada vez más estrechas y los vietnamitas alcanzan trabajos altamente cualificados. Es un joven, pero importante, segmento de la sociedad checa que poco a poco se va abriendo paso en este país eslavo.

Esta obra está bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional.

[1] Vietnamese Government’s Defense of Migrant Workers’ Interests in State-Socialist Czechoslovakia Alena K. Alamgir, Journal of Vietnamese Studies 01/02/2017 https://online.ucpress.edu/jvs/article/12/1/10/60517/From-the-Field-to-the-Factory-FloorVietnamese

[2] Chrastava připomene pomníkem návštěvu „strýčka Ho“ a vietnamské děti iDNES.cz 21/07/2015 https://www.idnes.cz/liberec/zpravy/v-chrastave-vyroste-pomnik-pripominajici-pobyt-stovky-vietnamskych-deti-pred-70-lety-a-navstevu-ho-c.A150721_092135_liberec-zpravy_tml

[3] Rozhovor se sociologem Karlem Čadou o vietnamských bistrech v Praze SIMI foodblog 05/12/2016 https://foodblog.migrace.com/cs/recepty/00098/rozhovor-se-sociologem-karlem-cadou-o-vietnamskych-bistrech-v-praze

2 comentarios sobre “Chequia, destino de la diáspora vietnamita en Europa

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